La vuelta al mundo en x días

Si soy un loco por vivir esta aventura, ¿qué son los que tienen sueños y no los cumplen?

jueves 12 de marzo de 2009

Las cifras del viaje

Zaragoza, 12/03/2009

Casi un año después del retorno y aún no he acabado el blog, ¡qué vegüenza! Ahora sí que ya lo termino, y lo voy a hacer con números, como buen ingeniero que soy.

Las cifras del viaje son éstas:

  • Costo: unos 13.000€
  • Vuelos: 22 (sin contar con el de paracaidismo)
  • Países: 12 (sin contar Singapur e incluyendo Macao y Hongkong)
  • Ciudades: entorno a 35
  • Millas/Kilómetros en avión: 36.622mil/58.940Km
  • Teléfonos móviles usados: 7
  • Números de teléfono usados: 8
  • Mp3's usados: 3
  • Cámaras de fotos compradas: 2
  • Aparatos electrónicos perdidos: 6 (1 cámara, 2 mp3's y 3 móviles [gracias Carla por tu ayuda ;) ])
  • Mujeres: ...
  • Postales enviadas: 115
  • Páginas de diario: 308
  • Post en el blog: 84
  • ...y el valor de X en el título del blog:

X = 372

Y para finalizar he preparado un precioso vídeo, disfrutadlo.


Un saludo y gracias por leer.

viernes 19 de diciembre de 2008

Los consejos del viajero

Barcelona, 12/01/09

Obviamente un viaje como este es una gran experiencia de la vida de la que se aprenden muchísimas cosas; ahora concretamente voy a listar algunos útiles consejos, de viaje exclusivamente, que he descubierto durante esta aventura.

Consejos y experiencias del viajero:

  1. Inglés fluido completamente obligatorio para poder, no sólo desenvolverse, sino, más importante, para poder relacionarse bien.
  2. Importantísimo: la mejor forma de hacer el equipaje es compartimentar la ropa haciendo montones como si fuera para colocarlos en una estantería y después envolverlos con un pantalón, una toalla o meterlos en una bolsa. Así en pocos segundos se puede meter y sacar todo, especialmente práctico en el caso de una mochila, la ropa se arruga poco y está lista para meterla a un armario.
  3. Es recomendable deshacer el equipaje nada más llegar a un sitio, aunque se vaya a estar incluso un día, que con el sistema anterior no cuesta nada, y así gozar de comodidad desde el primer momento y evitar que la ropa se arrugue.
  4. Cosas casi obligatorias para viajar: una navaja multiusos, superglue, una pequeña linterna, mechero, set de costura, uno o varios candados, una fina cadena puede ser útil también, libreta y un pequeño kit de primeros auxilios y medicinas, principalmente pensando para heridas y diarrea.
  5. Un viaje como este se puede hacer con sorprendentemente poco equipaje, es importantísimo viajar sólo con lo imprescindible y si algo molesta o no lo usas no tener reparo en dejarlo atrás. En los hostales se puede donar cualquier cosa. La diferencia entre cargar mucho e ir ligero cuando uno se mueve tanto es abismal.
  6. La enclenque e infravalorada manta de los aviones, que recuerdo que uno se puede llevar sin preocupación, es uno de los objetos más polivalentes y prácticos para un viajero, puede servir como bufanda, almohada, capa, para compartimentar el equipaje, cojín para los hombros para llevar la mochila, cubre sofás, toalla, mantel para el suelo e incluso …¡como manta!
  7. Como abrigo, un dos piezas de forro polar y cortavientos es ideal porque sirve desde para un poco de fresco hasta para el frío intenso y la lluvia.
  8. El simplón jabón de mano, que en un hotel te dan gratis, es un perfecto sustituto de los voluminosos botes de gel y champú. Yo de hecho ya sólo uso pastilla para todo.
  9. Hay que tener un bolso o mochila para llevar siempre contigo las cosas importantes, bebida, algo de comer, de escribir, de leer, papel higiénico…
  10. Tener un libro es tenerlos todos; en los hostales casi siempre se pueden intercambiar por otros o también en tiendas de libros de segunda mano.
  11. Los paquetes de viaje siempre salen mucho más caros que hacerlo por cuenta propia. Al final lo turístico que haya que hacer es algo muy estándar que se encuentra por todas partes y con mucha competencia y por ello organizarlo es más fácil de lo que parece. Además al final siempre resulta más interesante que el paquete organizado y se hacen muchas más cosas.
  12. Las guías son caras, no tengas prisa por tenerla en adelanto y busca conseguirlas de segunda o vigésima mano en los hostales de destino o, en Asia, piratas en la calle. La Lonely Planet siempre es de confianza. Las Routard por otra parte son lo peor.
  13. En sitios muy turísticos las guías son completamente prescindibles, porque todo es muy estándar y fácil, todo el mundo hace lo mismo y preguntando, en dos días uno sabe todo lo que tiene que hacer ahí y cómo hacerlo.
  14. El billete de vuelta al mundo sale muy económico y tiene grandes ventajas como poder perder aviones sin problemas. Pero es importante para según que destinos y fechas, como Navidad, cerrar los vuelos con suficiente antelación, aunque incluso se puede llegar con el vuelo abierto al aeropuerto y si hay suerte te meten en el siguiente vuelo.
  15. Un año no es tanto tiempo como parece, es mejor hacer pocas paradas y estar por lo menos un mes en los sitios para poder vivirlos medianamente bien. Verdaderamente cambia la impresión de un lugar cuando uno se asienta y hace vida normal, que si sólo haces cuatro fotos y te vas. Así te producen sentimientos y recuerdos que remanen para siempre.
  16. Los hostales de YHA son una garantía segura, pero no siempre son la opción más barata, prueba a buscar “backpacker” en Internet, en cambio “bed & breakfast” suele ser caro y normalmente no tan bueno. En Nueva Zelanda los hostales de la cadena BBH son excepcionales.
  17. Hay que fijarse mucho en los espacios comunes de los hostales porque es donde la gente se junta y se hacen relaciones fácilmente, es un sustitutivo de la familia y amigos y es la mejor forma para conocer compañeros de viaje o de juerga simplemente.
  18. En las bibliotecas la información es gratis y a veces también Internet o simplemente usar los ordenadores para escribir, manejar fotos y luego conectarte un momento y mandar todo.
  19. En las universidades, que son algo interesante de visitar, no sólo tienen biblioteca con todas sus ventajas, además la comida suele ser barata, se puede conocer gente e informarse de alguna fiesta.
  20. Si duermes en un parque o similar, ojito con los aspersores. Igualmente, atención con que haya mucho rocío, porque el efecto puede ser igual que si hubiera llovido, con ponerse debajo de cualquier árbol o cubierta, aunque esté abierta, basta. Consejo aprendido a las duras.
  21. En sitios donde la gente quiere algo de ti rebautízate con un nombre que sea difícil de pronunciar y empadrónate en una ciudad imaginaria o extraña para que no puedan decirte “ey, Ermenegildo, ven aquí, no te vayas” ni recitarte la alineación del Pinseque Fútbol Club.
  22. No todo el mundo es igual para según quienes, ser europeo se considera un lujo y tiene ventajas como la libertad de poder entrar a cualquier país y que se fíen de ti, pero como contrapartida también se suele encarecer espontáneamente cualquier producto, por ello conviene decir que uno es chileno, por ejemplo, en lugar de español porque te suelen aplicar un descuento directo, ya que en España entienden que hay muchos euros.
  23. En el avión se puede conseguir un útil antifaz para dormir, muy práctico para los hostales o acampadas.
  24. Indispensable: en casi todos los hostales te pueden guardar el equipaje por un tiempo y casi siempre gratis; esencial para viajar ligero dejando todo lo que no vas a necesitar.
  25. En según que países se debe comprobar el precio oficial de las cosas, ya sean visados, entradas o lo que se suponga que tiene un precio estipulado aunque el que lo venda sea incluso un agente de la ley o un trabajador oficial completamente uniformado.
  26. Para el dinero lo más práctico es pagar siempre que se pueda con tarjeta de crédito, sin perderla de vista, por supuesto, y el efectivo sacarlo del cajero. Mirar las comisiones de vuestras tarjetas en el extranjero, porque puede haber diferencias de una a otra y a lo largo de un viaje así se nota. Atención que conviene sacar cada vez un mínimo porque hay una comisión fija, la cantidad mínima que interesa va entorno a los 50€ dependiendo de la comisiones. Conviene también llevar algún euro para salir de un apuro por si fallan las tarjetas, véase por pérdida, caducidad, límite excedido, no legible o “no hay un cajero en este puto pueblo”.
  27. Los botes con líquidos o cremas siempre metidos en bolsas de plástico, ya sea un botellín que se lleve en el bolso o el gel que está dentro del neceser; jode un poco acabar con la mitad de la ropa llena de champú o que se te moje el diario.
  28. Hay varias formas de dormir gratis, la naturaleza, hacerse un amigo y echarle cara, colarse en una cama libre de un hostal o trabajar un par de horas limpiando en el lugar donde te hospedas.
  29. No hace falta comprar mil botellines de agua, se compra una y se rellena cuando se pueda, ahorras dinero y plástico. Hervir el agua cuando no es potable es una opción completamente viable.
  30. En el aeropuerto absolutamente todo es caro, el duty free, la consigna, el cambio, transportes... evitar hacer uso de cualquiera de sus servicios.
  31. En según qué países siempre se inventan tasas aparte de lo pagado por un viaje, peajes, combustibles u otros servicios. Siempre negaros a pagar cualquier extra no esclarecido previamente, pensad que no os pueden obligar y que aunque no paguéis no os pueden hacer nada. Que se cabreen todo lo que quieran, generalmente es sólo teatrillo.
  32. Cagar en la naturaleza es más bonito que en el váter de casa.
  33. Yendo de acampada es importante condensar la comida, por ejemplo, los cacahuetes tienen mucha energía y no ocupan nada. Llevar caramelos también es una buena idea para dar algo de energía y matar el hambre. El menú más típico, los populares, ligeros y económicos paquetes de fideos.
  34. Una cacerola salpica menos que una sartén y se puede usar igualmente para cosas que sólo concebimos que se pueden hacer con la otra, como la carne.
  35. En Tailandia hay mucha mujer que no es mujer, y no siempre es evidente; sospecha a la mínima duda.
  36. En los fabulosos autobuses tailandeses también roban, ojito con dejar objetos de valor en la maleta.
  37. En Tailandia tus sandalias son mis sandalias; después de una fiesta tienes muchas posibilidades de volverte con otras, con lo cual no lleves unas muy buenas. Si les tienes aprecio un consejo es no dejar las dos juntas.
  38. En India ni se os ocurra coger el billete de tren más económico, es menos tortuoso, más bonito e igual de rápido hacerse mil kilómetros en bici.
  39. En India y Nepal en casi todos los productos pone en el envase el precio máximo de venta; que no te timen.
  40. Desconfiad siempre de los indios, aunque aparenten ser las personas más agradables, generosas y hospitalarias del mundo. Aunque haya algunos que realmente lo sean, la mayoría suelen ser increíblemente falsos y unos geniales timadores. Pensad que una persona normalmente no se dirige directamente a un desconocido si no es porque quiere algo.
  41. En Nueva Zelanda la mejor manera de viajar es sin duda el auto-stop, porque ahí es una costumbre muy extendida, es facilísimo, no es peligroso y además los transportes son proporcionalmente caros.
  42. A Australia y Nueva Zelanda no se puede entrar con comida, bebida, cosas de madera, barro en los zapatos, ni otras cosas, y son muy estrictos. Ojito con llevaros un jamón que te lo tiran a la basura.
  43. En el avión no se puede llevar más de un mechero y las cerillas estás prohibidas, aunque no es algo que comprueben. Y particularmente os recuerdo que a Australia no se permite entrar con más de cinco mecheros ;)
  44. Si al entrar a México no has pagado el impuesto de entrada, al salir esquiva a los de inmigración, que no es difícil, y te ahorras pagarlo.
  45. No se debe ir a ver la lucha libre vestido de rosa.
  46. La opinión sobre cada lugar es completamente dependiente de las experiencias vividas, por lo tanto es muy subjetiva y se debe comprender que lo que a uno le pareció maravilloso para otro puede ser horrible.
  47. Lo más importante no es el lugar que visitas, sino su ambiente y la gente. El sitio es sólo un aliciente, un fondo, aunque desde luego un escenario agradable fomenta las buenas experiencias.
  48. Viajar no es ver museos, hacer fotos de monumentos y marcharse, es vivir como se vive en un lugar, participar en sus costumbres y tratar de entender su estilo de vida. Para ello hace falta tiempo, no una cámara de fotos. Así es como se consiguen los recuerdos que perduran.

Última anecdotilla: Madrid

Las Palmas de Gran Canaria, 06/12/08

Más de medio año después de haber terminado el viaje, aún no había terminado el blog, …qué dejado soy. Ahora cuento lo que queda, que es solamente el pequeño incidente al llegar a España, las cifras del viaje y unos interesantes consejillos de viajero.

Cuando llegué a Madrid tenía que hacer una conexión y tuve que pernoctar una noche para esperar al avión de Zaragoza al día siguiente. Al llegar ya hice el check-in para el día siguiente y así no andar con las maletas por Madrid. Teniendo ya la tarjeta de embarque y sólo teniéndome que presentar en la puerta del avión, apuré un poquito con el tiempo al día siguiente; llegué concretamente unos cuatro minutos antes de la hora de salida del avión. Y… ¡qué cabrones, ya se habían ido! Lo más gracioso es que no me iban a esperar de todas formas, porque se confundieron al hacerme el check-in y me lo pusieron en el de las 9 de la mañana en vez de el de las 7 de la tarde y no me di cuenta, con lo cual aun llegando a tiempo iba a ser que tampoco, es decir, estaba predestinado a perderlo hiciera lo que hiciera. Pobres de los que ya estaban de camino al aeropuerto para recibirme, cómo me hice rogar para volver, con incertidumbre hasta el último instante. Lo mejor es que me fui a quejar del tremendo error (quizás olvidara mencionar que de todas formas yo había llegado tarde), se disculparon enfáticamente y no pusieron ninguna pega para conseguirme el vuelo del día siguiente el hotel, traslados, cena y desayuno. En el mostrador alucinaron conmigo, ellos todo preocupados y pidiéndome disculpas por el error y yo, en vez de llevar un cabreo de impresión, tan feliz. No te pierdas el hotelazo de cuatro estrellas y los bufets de lujo en los que me puse hasta arriba de salmón, jamón y vino. Sólo el desayuno valía 18 euritos, pero pagaba Iberia... qué majos.

Así que de nuevo me pasa algo “malo”, sonrío y me río de todo. Desde luego el viaje no podía terminar de otra manera. Y con ese iban ya cuatro aviones que he perdido en la vida, aunque a día de hoy ya son cinco, que en septiembre tuve un pequeño despiste y me equivoqué de día. ¿Alguien da más?

Mirad el mierda “mochilero” dónde se aloja...



viernes 5 de septiembre de 2008

Canadá

Zaragoza 05/09/2008

Vancouver está bañado por el mar, pero tiene un fondo de montañas nevadas, una imagen bucólica que no es muy habitual para una ciudad desarrollada como esta. Es la ciudad más templada de Canadá y ya era mitad de abril cuando estuve allí, pero aún así este año no me perdí la alegría que me da ver una nevada; aunque hay que decir que era una situación excepcional que no se daba desde hacía décadas. A pesar de que en general se ve bonita y moderna, hay un barrio de la ciudad donde se concentran todos los vagabundos y drogadictos que es bastante chocante. Según me contaban, tienen esa parte de la ciudad reservada, por así decirlo, para preservar el civismo en el resto. Al parecer si se les ve por otro lado la policía se encarga de llevarlos a su área. Dentro de poco acogerán los juegos de invierno, y como hay que dar imagen, apuesto a que algo se inventarán para quitarse ese pequeño inconveniente. Es quizás la ciudad de mentalidad más abierta que haya conocido, tienen una calle gay y otra de lesbianas bien largas en pleno centro; pude ver a cientos de personas, si no miles, celebrando el día de la marihuana en la puerta de un museo fumando tanto que parecía literalmente que hubiera un incendio; y es tremendamente cosmopolita, en ese aspecto me recordó mucho a Sydney. Como muestra de su pluralidad, más de un 70 por ciento de la población no es autóctona y hasta un 40 por ciento son asiáticos, no en vano tienen un barrio chino inmenso.

La marcha nocturna no es su punto fuerte, es lo que tienen estas ciudades tan "desarrolladas", que se pasan de cívicas, se cierra a las dos, la gente es muy estirada, el ambiente muy pijo y quizás sea el frío, pero la gente no emana alegría y cachondeo. Por si fuera poco, si uno quiere salir de garitos un poco decentes tiene que soportar colas que no avanzan, pagar entorno a diez euros sin derecho a consumición y pasar el filtro de "eres lo bastante 'cool' como para entrar aquí". Es curioso que salir de noche en limusina es algo tan normal ahí como lo es para ellos estar en una discoteca sin bailar.

Un día me dio el punto de irme al casino, cualquiera diría que soy un ludópata después de haber pisado casinos a lo largo y ancho de este mundo. La diferencia es que esta vez hice más que una apuesta al rojo e irme, y después de horas tomando datos de la ruleta me decidí a jugar. Iba a retirarme ya con 65 dólares de beneficio y por hacerlo redondo hago una última apuesta de $5 al sagrado y bendito cuatro exclusivamente, que por supuesto tocó. Los que iban a ocupar mi puesto se quedaron alucinando "¿qué sólo has apostado a ese?", "sí exactamente a ese", y dando brincos me fui a cambiar mis $235 más feliz que Mc Gibber en una ferretería. Tuve motivo suficiente para divertirme esa noche y no quitarme la sonrisa de la boca. Al día siguiente, como me dieron pena los del casino les devolví (porque quise, ¡eh!) $234 de los $235, pero aún así salí contento de nuevo con el pensamiento de haber disfrutado unas siete horas de emociones intensas, de un café gratis y de que encima me hubieran dado un dólar.

Uno de los objetivos de mi viaje era cumplir mi deseo de esquiar en Canadá, aunque debido a las fechas no iba a ser como en mis sueños de tirarme desde el pico de una montaña deslizándome por una ladera de nieve virgen y profunda. Aún así estando allí no iba a perder la oportunidad de esquiar como fuera, y menos teniendo en cuenta el mono que llevaba encima y teniendo que evitar que fuera el primer invierno que no esquiara desde que soy capaz de andar; aunque irónicamente el resultado fue precisamente dejar de ser capaz de ello. Para ir hasta Whistler la mejor opción era por supuesto el autoestop, que además como comprobé no fui el único en tener la idea, porque donde me puse había otros dos chavales y otro hombre. Fue como echar una carrera y aunque aparecí el último, al final gané. Cuando llegué al hostal, el único sitio con precio pagable, comprobé que por varias razones estaba todo ocupado (yo y mi costumbre de no reservar). Así que deshice los 200km que había hecho y me volví a Vancouver. Mi preocupación por volver era proporcional a lo que me había costado llegar ahí. Aprovechando el viaje paré en una tienda de segunda mano a comprarme el equipo de esquí y salí con guantes, braga, pantalones, gorro, esquíes y bastones por un razonable precio total de $11.50, unos 7€; si es que yo sí que sé comprar, bueno, los esquíes y bastones fueron gratis. Unos días más tarde pude alojarme en el precioso hostal de la foto junto al lago helado para al día siguiente irme a esquiar. Es de todos sabido que el esquí es caro, pero aquí más, $54 por el pase, y gracias a que ya habían cerrado la mitad, que si no $82, $42 por las botas y los esquíes, porque los gratuitos me venían pequeños, y por si no fuera bastante, después otros $40 en unas muletas, y total para esquiar menos de tres horas. Canadá fue el último destino muy a propósito, porque ya contaba con lesionarme-despeñarme, pero yo apostaba más por una rodilla en vez del talón. Nada más empezar a esquiar vi la pista de saltos, pero ojito que ahí es muy pro, y me dije que me esperaría hasta el final para matarme por ahí. Pero no lo pude resistir y a la tercera o cuarta bajada ya me lancé. La primera sobreviví, pero a la segunda no sé que pasó y todavía no me lo explico, que al aterrizar sentí un dolor agudo y me tuve que salir a un lado de la pista para tirarme al suelo, quitarme las botas y retorcerme de dolor a gusto. Aunque pensaba que sería el golpe y en un rato podría seguir, al final tenía una mierda de fisura que me ha estado dando mal tres meses. Al final me bajaron en camilla, que estuvo chulo y era algo que curiosamente con tantos años de esquí no había probado, luego el del alquiler se fue a comprarme unas muletas y para casa; por supuesto que al matasanos ni verlo.

Lo de llevar las muletas fue toda una experiencia, era como volverse mujer, la gente me daba preferencia, me cedían el sitio, me invitaron al autobús, a beber... Curiosamente el autoestop no resultaba más sencillo, ¡malditos insensibles! No se estaba tan mal y lo de coger aviones ni te cuento, que te llevan en silla de ruedas, te cuelas de todos y hasta te montan en carritos de golf y furgonetas; hasta me estoy pensando fingir para la próxima vez que tenga que volar.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Últimas curiosidades de México

Zaragoza 04/09/2008

De México sólo me queda contar un par de curiosidades. Los mexicanos destacan sobre todo por ser muy tradicionales, todo lo que les enseñamos sobre la religión, cultura y carácter, que nosotros vamos dejando atrás con el tiempo, ellos lo siguen conservando. Es por ello que son sumamente religiosos, conservadores y machistas. Se lleva el casarse joven, incluso los matrimonios semiconcertados o cazar a un mozo dejándose preñar. Es muy común ver a jovencitas de entre 16 y 20 años embarazadas o ya con niños. En las cantinas no se permite la entrada a mujeres, o aunque puedan, todavía no han cambiado la costumbre.

Quisiera desmentir la falsa realidad de México igual a burritos, porque aunque existen no son en absoluto lo más cotidiano. Sin embargo sí que se puede decir perfectamente que México igual a tacos, porque se pueden encontrar en cada esquina.

Tienen una celebración muy singular y tradicional, que es la de la fiesta de los quince años, en la cual cuando una niña cumple los quince se monta poco menos que una boda. Es exagerado, un vestido despampanante, limusina, banda, varios acompañantes de etiqueta... Y como es comprensible por la edad, suele ser una competición de a ver quien organiza la mejor fiesta.



La policía de México, aunque está completamente corrupta, hay que reconocer que son profundamente humildes en general y personas con las que se puede hablar de tú a tú como si no llevaran uniforme. Vamos, lo opuesto a la de sus vecinos del Norte. Fueron horas las que estuve charlando con algunos de ellos contándonos curiosidades de nuestros países. Ojo a lo que me dijo uno cuando me preguntó sobre el salario de un policía en España, “Claro, con ese sueldo no hace falta ser corrupto”.

Como negocios singulares, entre muchos de los que hay por ahí, me llamó la atención la enorme cantidad de limpiabotas que había por doquier, y en Mazatlán que vi tiendas de cerveza, pero con la curiosidad de que sólo vendían de una marca. Otro muy típico es el de nieves raspadas, que son helados que hacen a base re raspar un bloque de hielo y ponerle cualquiera de las decenas de las variopintas mermeladas que tienen.

Los transportes urbanos son sin duda muy curiosos. Ni que decir que un bus, camión, que lo llaman, lo puedes coger y dejar en cualquier sitio, porque aún no han inventado las paradas. En este aspecto tengo que destacar las pulmonías, que son como carritos de golf que ya mencioné, pero sobre todo las "combis" me llegaron al alma. Pongo una imagen que vale más que mil palabras:


jueves 17 de julio de 2008

Anecdotón en México

Zaragoza 18/07/08

El jueves día 10 de abril, aquí un servidor cosechó quizás la mejor de las anécdotas de su viaje.

Salí de fiesta con dos chicas de la recepción del hostal, una amiga suya y Rodrigo, un universitario muy majo, que es el que organiza el pub crawl. Este hombre es amigo de las fiestas y debe ser de buena familia, porque traía un Nissan de gama alta de 2.5l, datos importantes. 

Sin entrar en pormenores de lo bien que estuvo la fiesta, voy a ir al grano. Llevamos a las chicas a su casa, y mientras ellas se bajaban, sin salir nosotros del coche, se acercó un policía de una patrulla que nos había seguido los últimos metros sin razón aparente, que seguramente vendría a pedir el "diezmo". (Si es que cada vez que está la poli de por medio las anécdotas son de tamaño familiar). Nos despedimos de las mujeres comportándonos como si el policía no estuviera en la ventanilla esperando a hablar con nosotros. Rodrigo se gira por último para despedir a la que había salido por su lado y que estaba gesticulando en plan de "mira a quien tenemos aquí, ¿es que no lo ves?", le da las buenas noches a nuestra amiga y ya por fin se dirige al agente con toda la serenidad del mundo, "Sí, agente", y...

  • Opción A: el agente le pide un pequeño soborno con la excusa inventada de haber cometido una infracción de tráfico.
  • Opción B: unos alienígenas abducen al policía y nosotros seguimos tranquilamente nuestro camino.
  • Opción C: Roberto acelera y comienza una persecución policiaca a toda velocidad por las calles de una de las ciudades más peligrosas del mundo.

Evidentemente la opción B es de película de ciencia-ficción y es irreal, la opción C es de una de acción y es improbable, mientras que la opción A es el pan nuestro de cada día en México y es la correcta, quiero decir, lo que habría sido correcto y normal; pero no, la realidad es que ocurrió la opción C. Lo que pasó a continuación, fue lo típico, ya sabéis, una persecución a las cuatro de la noche por en medio de la ciudad. ¡Qué puta locura!, como en una peli de acción, eso sí, ningún puesto de frutas que se cruzara en medio y lo arrolláramos primero nosotros y luego la patrulla, ni atravesar un centro comercial con el coche, ni esas cosas típicas, pero con la policía detrás, tratando de despistarlos girando en cada esquina, las ruedas chirriando en cada curva, y Danielito ahí en el asiento del copiloto con un tipo que conocía de horas alucinando en colores. En un momento recuerdo la imagen de Rodrigo con gesto de victoria y subidón de adrenalina diciendo "¡Bien, lo hemos conseguido!", pero en seguida reaparecieron las luces rojas y azules en el retrovisor. Yo le sugerí que en cuanto volviéramos a darles esquinazo, aparcara y apagara las luces, pero él prefería correr. Como es de suponer, los semáforos no eran nuestra prioridad, y el sentido de circulación tampoco. Esto generaba varios problemas, primero que con la que estábamos montando íbamos reclutando más policías a nuestra tranquila procesión, y segundo, que los cruces eran realmente emocionantes y un peligro en potencia. En uno había un taxi pasando y con buenos reflejos lo esquivamos pasándole justo por detrás. Llegamos a otro y justo venía una camioneta. Yo la vi y pensé más que con preocupación, con resignación, "ya nos la vamos a dar", asumiendo que en algún momento tenía que pasar. Si hubiera sido una película nos hubieramos chocado y habríamos salido volando dando una vuelta en el aire, pero no, nuestra peli era de bajo presupuesto y no volcamos ni eso, pero sí que nos la comimos con patatas, chile y limón. Chocamos con las esquinas delanteras y de la velocidad rebotamos y nos dimos también con la parte trasera. Los dos vehículos se quedaron completamente detenidos, pero como teníamos algo de prisa, más que nada porque yo quería irme pronto a la cama, que tenía que visitar muchas cosas al día siguiente, volvimos a acelerar y seguimos nuestro tranquilo paseo nocturno. El problema es que un coche con los dos ejes torcidos no va muy recto y yendo de lado a lado casi estampándonos en cada zigzageo, sólo alcanzamos a recorrer una calle más hasta llegar a ¡La Cibeles! Antes de que paráramos en una calle en dirección contraria, Rodrigo me decía "¡corre, cabrón, en cuanto paremos abre la puerta y corre!", "¿pero tú estás loco?, ¡¿qué cojones voy acorrer?!, que llevamos al Séptimo de Caballería detrás." Paramos, evidentemente no corrimos, y acto seguido ya estaban allí como cuatro motos y tres coches. Por experiencias anteriores recientes, yo ya pensé que nos íbamos a comer las del calamar y salí con los brazos en alto, la cabeza baja, ya con la resignación de que me fueran a meter una paliza después de la que habíamos montado y con el único deseo de que fuese rápido y no me desfiguraran la cara. Pero en vez de estar encañonándonos con veinte pistolas y cinco recortadas, como habría pasado en Estados Unidos, se acercó un policía tranquilamente a Rodrigo, que ya había salido, y le dijo, "Pero, ¿por qué lo has hecho, wey?", "Por pendejo", respondió llevándose las manos a la cabeza en gesto de vaya cagada, como si hubiera perdido una partida de cartas por una mala decisión. Nadie estaba exaltado ni emocionado, pero a mí me temblaban las piernas, y esa situación me parecía completamente surrealista. A continuación y sin vacilar Rodrigo les dijo que a ver cómo podían arreglar eso, y se fue a hablar con tres policías a una esquina, mientras yo purulaba por ahí sin que nadie me hiciera caso, excepto cuando algún policía o espontáneo se dirigía a mí para enterarse de qué había pasado, pero de cotilleo, nada de para una declaración ni similar. Los policías quedaron en que se entendieran los conductores, la camioneta había llegado entre tanto casi increíblemente por el golpe que llevaba, y que si no pues se tendrían que llevar a Rodrigo al trullo. El hombre de la camioneta estaba sorprendentemente tranquilo, cuando lo normal habría sido llegar y abrirle la cabeza a Rodrigo directamente, pero se portó muy bien y después de un par de horas allí ya llegaron a un acuerdo. Para darle un puntito más de gracia, ninguno llevaba el seguro en regla. La policía mientras se aclaraban sólo eran espectadores como yo y poco más, así que se fueron yendo, cosas así no son muy interesantes por aquí. Al final sólo quedaban dos. Rodrigo se fue un rato en el coche con ellos para ir a un cajero a pagarles su parte por las molestias. Uno de ellos era bastante cabrón y en un momento, mientras yo hablaba con su compañero muy amigablemente contándole mis historias, cosas de España y demás, me vino diciéndome que como yo iba con él me deberían de llevar. Evidentemente estaba buscando asustarme para que le soltara algo, pero yo me hice el tonto y me lo tomé a cachondeo y riéndome le decía que yo qué tenía que ver. Lo repitió un par de veces, pero yo seguí igual y no le salió la jugada. ¡Qué cabrón! No tenía dinero para volver a casa y les pedí que me acercaran, pero el hijo puta se negó. Lo gracioso es que al final el dinero para el taxi me lo dio ¡el de la camioneta! 

Excepto por mi diario y este texto, lo que pasó no figura en nigún sitio. El de la camioneta de hecho le dijo en un momento al policía que si tenía algún problema estaban ellos de testigos; le respondió, "No, a mí no me consta nada".

...Tremendo México.

 


jueves 10 de julio de 2008

Visitando México DF

Zaragoza, 10/07/2008

Soy consciente de que lo que viene a continuación no es literatura de acción precisamente ni muy apasionante, pero es esa parte del trabajo, como ya he ido haciendo, dedicado a recomendar sitios a futuros visitantes del lugar, pero intentaré ser breve. Sinceramente no hice todo lo que debería haber hecho, me dediqué como siempre a pasear, que es lo que me gusta, y no tanto a visitar, aunque sí que puedo hablar de unas cuantas cosas.

Primero, me parece injusto que los mercados convencionales no suelen salir en las guías turísticas, siempre son la parte más auténtica de una ciudad, donde te encuentras la vida cotidiana, a la gente de allí condensada y los productos que consumen. En China ya comprobé lo curiosos y, por lo menos para mí, entretenidos que eran, y en México lo fue de nuevo. El Mercado de la Merced hay que visitarlo para alucinar un poco, porque con sus miles de puestos singulares es alucinante. Algunos venden exclusivamente cebollas, o chiles, o nopales, que son unos cactus típicos que comen por ahí; el que vende carne, por ejemplo, no tiene ningún tipo de mampara y su densidad hace que al pasar por al lado te puedas chocar con un cerdo, en sentido literal; y simplemente cada uno tiene su particularidad. Ese enorme laberinto de coloridos pasillos estrechos me hacía pensar que habría algún puesto que puede que llevara años perdido sin recibir un solo cliente. 
Si uno no tiene suficiente con los millones de productos de ese mercado, muy cerca hay otro, el de Sonora, en el que puedes completar tus compras con un papagayo si quieres, porque tiene una sección de animales; y me comentaron que si preguntas y tienes dinero te puedes ir hasta con un tigre si te apetece, pero no me atreví a hacer la prueba. Los tienen en condiciones ínfimas y la verdad es que da pena pasear por ahí, porque se ven cosas como dos cabras y ocho gallinas en una jaula de un metro cuadrado o doscientos pollos teñidos de colores hacinados en un cajón que no dejan ver el fondo y con algunos muertos que están siendo pisoteados por los demás; vamos, que como a uno se le ocurra tener la gripe aviar, mueren hasta las moscas ahí.

La Catedral y su plaza son eso, una catedral y una plaza, no mucho más. Si algo hay que decir, es que si alguien quiere verla que no espere cincuenta años, porque dentro de un tiempo auguro que ya no estará ahí, ya que parte de la ciudad se les está hundiendo debido al terreno sobre el que está construida, y el suelo no destaca precisamente por su horizontalidad ni las columnas por su verticalidad.

El palacio de Bellas Artes sí que merece mucho la pena, es precioso, y la visita al teatro donde te explican muchas cosas es gratuita.

Como ya he declarado varias veces, soy difícilmente impresionable, pero el museo de Arte Nacional me impresionó, no tanto por las obras, aunque tiene algún óleo, que no cabe ni tumbado en el salón de mi casa, que alucinas, sino por el edificio que es maravilloso.

El museo de Antropología tiene mucha fama, y quizás alguien me desacredite cuando diga que a mí no me gustó mucho, lo dejaría en un no está mal. En cualquier caso recomendar visitar sólo la planta baja.

Lo que es también de visita obligada es echarle un ojo a algunos de los edificios con murales de Diego Rivera, como la Secretaría de Educación Pública y el Palacio Nacional, que tienen un trabajo enorme del más famoso icono artístico de México y en el cual principalmente cuenta la historia de su país y hace crítica social y política de su época (aunque muchas cosas no han cambiado).

Un día tocó excursión a las ruinas de Teotihuacan. Como en todo, el tour sale muy caro y no ofrece gran cosa, en transporte público mucho más barato y bien. Estamos hablando de 4 euros contra cerca de 30. Además allí puedes hacer oreja y escuchar las explicaciones de cualquiera de los múltiples grupos. Después de haber visitado Siem Reap en Camboya, era difícil que me sorprendieran, y así fue. Son unas pirámides enormes, la verdad es que están bien y su tamaño impresiona, pero como digo, después de ciertas cosas ya casi te da igual ver algo así.


El metro de México DF es grandioso, principalmente porque cuesta lo equivalente a 12 céntimos, aunque los datos van más allá, es el quinto en extensión del mundo y el tercero en afluencia con 3,9 millones de pasajeros al día. Está genial que en las estaciones exponen muchas curiosidades culturales, fenómenos de ciencia o naturaleza, fotos de sucesos históricos, la historia del metro…, hacer un trasbordo puede tomarte media hora de lo que te entretienes. Por si no fuera bastante, los vendedores ambulantes llegan a vender DVD’s con la exposición de Gregory Colbert, audio-libros de cuentos o CD’s de música clásica. Tampoco era todo cultura, porque también llegué a ver a uno que por sacarse unos pesos ponía cristales rotos en el suelo y se dedicaba a golpearlos con el brazo y la espalda hasta sangrar (ése por mucho que viviera en el metro no debía prestar muchas atención a las cosas culturales).

Por último tengo que decir que lo que sí que pude disfrutar como en el resto de México, fue de su arte culinario, mi dieta consistió principalmente de tacos, que podías encontrar hasta por seis céntimos de euro si eran de los malos. Personalmente, la mejor cocina que he conocido hasta la fecha.



lunes 7 de julio de 2008

Historietas en el DF

Zaragoza 07/07/08

México DF es conocida como una de las ciudades más peligrosas del mundo, pero lamento por el interés del diario y sobre todo del blog que no lo experimentaran mis carnes, pese a que lo busqué. Sin embargo, próximamente contaré una anécdota que perfectamente puede sustituir a un violento atraco a mano armada.

Antes de hablar de la ciudad, contar que desde que llegué al país tenía un pequeño problema, que como no había nadie en la frontera para controlar, no pude entregar el resguardo de mi visado norteamericano, por lo que yo seguía oficialmente en EE.UU. Lo cual tiene el pequeño inconveniente de no poder volver en el futuro, aunque no era algo que me quitara el sueño después del trato recibido. Estando en la capital, me molesté más bien por pasearme que por solucionar el problema, en ir a la embajada estadounidense a entregarlo. Fue gracioso que el trámite consistió en mandarme a una papelería a hacerme una fotocopia y que luego me la "dedicara" la chica de la ventanilla, me puso, "recibido Embajada Americana. Sonia" y la fecha, le faltó poner con cariño, pero ni sello, ni qué lugar, ni mayor identificación que su nombre de pila (supongo). Además les pedí algún tipo de sello en mi pasaporte, por eso de no ser inmigrante ilegal, la respuesta fue al estilo mexicano, "¡Bah!, tú vienes de España, no te hace falta, te puedes quedar todo el tiempo que quieras". Más tarde comprobé que eso era tan irregular como parecía, porque al irme de México, cuando hice el check-in se percataron de que no tenía ningún tipo de visado, les expliqué la situación y me dijeron que al pasar el control de seguridad me pasara pon inmigración. Pasé el control, y podría haberme ido directamente al avión, pero era mi voluntad ir a inmigración por eso de tener un sello más en mi pasaporte que me estaba quedando muy bonito. Casualmente no había nadie, pero aun así pregunté donde podía ir, y al final llegué a un sitio que al contarles el caso me dijeron "Uy, pues tienes que ir a tal sitio, y te van a multar porque al llegar a México deberías haber pagado 200 y pico pesos". Con ese panorama, yo evidentemente desistí de querer tener la estampita de recuerdo en mi pasaporte, me di media vuelta y me fui, pero en seguida salieron detrás mío, me cogieron el pasaporte y me llevaron hasta una oficina, donde hasta tuve que registrarme para entrar. Ahí les expliqué que me parecía estupendo que cobraran lo que fuera, pero que lo llevaban claro porque no tenía dinero. Se fueron de la oficina las dos personas con las que hablaba a buscar a alguien y cuando me cansé de esperar me fugué delante de otros funcionarios que no conocían mi caso. Fue emocionante ir por el aeropuerto cual fugitivo, escondiéndome entre la gente y esperando oír mi descripción del walkitalki de cualquier empleado del aeropuerto que me cruzaba con una orden de detención. Cuando me senté en mi asiento del avión fue un alivio y me pude echar unas risas. Oficialmente yo nunca he estado en México.

En mi curiosidad por descubrir cuán peligrosa era esa famosa ciudad en un par de ocasiones salí en búsqueda de acción.
Un día fui de noche por una zona que me dijeron que no era recomendable. A esas horas, pasadas las diez, no había más que una o dos personas por calle, aparte de unas considerables montañas de mierda, pero no daba la sensación de peligro. Sólo en una ocasión hubo una clara tentativa de atraco, ya que había un tipo parado en un portal y que justo al pasar yo comenzó a seguirme. Esquivarlo fue tan sencillo como cruzar de acera y esperar a que me adelantara, el tío al notar que me había percatado no hizo más que disimular y seguir andando. Soy consciente que ese no era tampoco el barrio más peligroso, porque algún policía ya me advirtió sobre otros en los que no debía entrar sin conocer a nadie de allí a ninguna hora del día, porque tendría todas las papeletas de que me robaran.
La otra ocasión que salí a buscar acción fue cuando, después de comprobar que a las cuatro de la tarde las prostitutas ya estaban de servicio, quise comprobar si eran como el 7Eleven y abrían 24h. Ni que decir tiene que el nivel era ínfimo y ni siquiera estoy seguro de que del centenar que había tan sólo una mereciera la pena. Preguntando por el camino hacia allá me respondieron que tuviera cuidado que allí asaltaban (bien, iba ganando emoción mi excursión). Al llegar comprobé que sí que deben ser franquicia del 7Eleven, porque ahí estaban, con la única diferencia que a esa hora había un alto porcentaje de travelos. Aquí me di cuenta de una afición curiosa que tengo, hablar con putas, sí, lo hice en Tijuana, Guadalajara, Tailandia, Zaragoza y tantas otras veces, y me parece entretenido encuestarlas y preguntarles cómo funciona el negocio, proponerles guarradas para saber hasta donde están dispuestas a llegar y eso. Ojito a la tarifa, 9€ habitación incluida, peeeero ¡3€ extra por cada postura! Así que en caso de ponerte en acción asegúrate de estar cómodo, que cómo te estés clavando un muelle o te jodes todo el polvo o pagas por moverte. También tenían el McMenú, que por 27€ barra libre de posturas y francés de regalo.

Hablando del tema, el día que fui paseándome hasta el mercado a primera hora de la tarde en un callejón me fije que había mucha gente haciendo corrillo, como si hubiera pasado algo y estuvieran cotilleando, dejando un amplio espacio en el centro. Me acerqué y pregunté qué había sucedido; la respuesta fue que estaban viendo a las “morras”, es decir, a las mujeres. El corro estaba formado exclusivamente por hombres y en el interior, como si de una pasarela se tratase, unas cuantas chicas de la vida alegre se dedicaban a dar vueltas luciendo sus encantos, que no eran muchos, e intentando seducir a alguno que la sacara del círculo y la llevara a pasar un buen rato. Me pareció un sistema muy curioso y saqué mi cámara para tomar una instantánea; la hice y seguí mirando. Al minuto una chica que estaba desfilando se dirigió hacia mí con el dedo acusador diciendo “ése ha sido, ése ha tomado una foto que lo he visto con la cámara”. En seguida tenía a tres tías y dos tipos obligándome a enseñarles la cámara y borrar la foto y amenazándome de dejarme en pelotas ahí en medio y tomarme fotos “con el pito tieso”, que decían. Repitieron sus a amenazas con insistencia, iban en serio, pero después de unas disculpas y una diplomática discusión acabamos los tíos y yo echándonos unas risas hablando de las diferencias entre México y la Madre Patria. Si no fuera por el idioma, si hubiera sido gringo sobre todo, habría acabado ahí en medio como mi madre me trajo al mundo. Divertido.

martes 17 de junio de 2008

Entre Guadalajara y México DF

Zaragoza 17/06/08

De Guadalajara me había dejado de comentar su afición por la electricidad, porque si aquí estamos acostumbrados a beber en los bares como forma de ocio, ahí además son capaces de divertirse electrocutándose, porque a veces puedes ver a alguno entrar en un garito con una caja con un regulador y de la que salen dos electrodos; es lo que llaman “toques”. El funcionamiento sencillo, agarras los electrodos y el tío gira la ruleta hasta que no puedas del agarrotamiento. Cuando menos curioso, ¿no?

De Guadalajara continué de nuevo solo mi camino. La primera parada fue Morelia, una bonita ciudad de estilo hispánico del siglo XVIII, muy cuidada y agradable, aunque no así los suburbios que destacaban por lo contrario. Una cosa que me llamó la atención es la cantidad de bancos para sentarse que tenía, lo cual implicaba también, cantidad de parejitas de tortolitos. No sé qué tendrán en esa ciudad, pero nunca había visto a tanta gente besuqueándose, resultaba hasta empalagoso.

Una noche allí y seguí hacia la zona del lago Pátzcuaro. En principio pensaba estar tres o cuatro días por ahí, acampando, andando y visitando ruinas y pueblos precolombinos y otros coloniales, pero la decepción fue tremenda y no estuve más que una noche por la zona. Pátzcuaro también era estilo español, muy atento al turismo nacional demostrando cómo era la arquitectura hace un par de siglos. Todo el pueblo sigue unos patrones de estética como la franja roja hasta media altura de todas las fachadas, la prohibición de carteles de cualquier tipo, que incluso incluye los nombres de los establecimientos, que tienen que estar escritos como todo con una tipografía concreta, en negro, y con la inicial en rojo. La verdad es que queda bonita esa uniformidad y se conserva mucho la apariencia antigua que buscan.
Tanto Pátzcuaro como Morelia me provocaron el mismo pensamiento, son bonitos, sí, pero quizás si fuera australiano y no estuviera acostumbrado a ver lugares con historia me impresionaría más, pero siendo europeo, habiéndome aburrido de ver iglesias, castillos, edificios antiguos o hasta restos romanos, ver algo así no es más que algo más de una larga lista. Por otra parte, para mí viajar no es ver una iglesia, es ir a un sitio y vivir como se vive allí, por lo que no tenía mucho sentido quedarme, siendo que no iba a ser nada especial, sino más bien aburrido por bonito que fuera.

Pensé que sería interesante y bonito hacerme una caminata alrededor del lago hasta Tzintzuntzan (vaya nombrecito, ¿eh?), pero me equivoqué estrepitosamente. El escenario era realmente feo, la montaña estaba completamente pelada, los pueblos indígenas que esperaba encontrarme resultaron ser simples aglomeraciones desperdigadas de casas cutres, en absoluto tradicionales o rurales, simplemente apañadas para la supervivencia sin interés alguno por la estética, y lo peor fue que tuve que ir forzosamente todo el camino por la carretera, lo cual no encajaba con mi idea de caminata salvaje y naturaleza que tenía en mente. Después de diez kilómetros tostándome bajo el sol, esperando una pequeña recompensa con las ruinas de Tzintzuntzan, me llevé de nuevo una desilusión porque resultaron ser precisamente eso, una ruina, que además no tenían nada de particular y ni voy a comentar.

Después de mi fracasada expedición, me fui a Cuernavaca, una ciudad vecina de México DF, que tiene fama de ser lugar de descanso y ocio de fin de semana de los capitalinos, y de la cual tenía más garantías. La primera impresión de hecho ya fue muy buena, llegué un viernes y me encontré con unas calles ambientadas, muy vivas, con un mercado permanente con miles de DVD's piratas y otras variadas ofertas y algo más cercano a la vida de un pueblo que de una ciudad, pese a sus más de 300.000 habitantes. Aunque no me alejé del centro, las dos encantadoras plazas principales suponían suficiente disfrute para mis objetivos, eran bonitas, concurridas y entretenidas. Eso era especialmente reseñable en las tardes de domingo, cuando toda la gente sale a la calle a disfrutar de las opciones de ocio, como bailar un agarrado alrededor del kiosco donde toca la orquesta, o salsa mientras tanto en la otra plaza, ver a gente patinando, a otros bailando break dance, a los omnipresentes mariachis o las actuaciones de los payasos, o cebarse con los numerosos puestos de comida ambulante. Miles de personas en la calle, en un domingo perfectamente normal, dice bastante del espíritu de México.
.

En una de las plazas conocí a una churrera muy rellenita, pero muy salada. Estábamos sentados juntos en un banco y me tiró con descaro todo el tejado entero. Volvimos a vernos otro día y hasta nos fuimos a dar una vuelta, pero mira que yo no la veía como a mi futura, aún así le di un besito y se fue contenta. Esto viene a cuento porque quería comentar que en México todo el mundo me tomaba por gringo y por lo visto les gusta nuestra estética, que añadido a lo atrevidas que son hace que a veces sea un placer caminar por la calle y que alguna te suelte un piropo pensando que no la vas a entender.
La noche del viernes fue genial, no había casi nadie, pero tenía el día tonto, de esos que te sientes pletórico y capaz de todo. Por la zona de bares me paré a hablar con unas camareras que trataban de captar clientes en la calle. Me pasé una hora contándoles chistes. En todo el rato no consiguieron hacer entrar a nadie, así que decidí ayudarlas y a los primeros que vi, zas, para dentro, y a los siguientes y otros cuantos, porque me pasé la mitad de la noche haciendo de relaciones públicas. Con la inspiración que llevaba, bailando en la puerta y soltándole de todo a cualquiera que pasara me lo pasé en grande. Conocí a un subnormal que para demostrarme lo rico que era rompió en cachitos un billete de 1000 pesos, 60€, y se debió creer que yo era su mejor amigo, porque ya no se separó de mí en toda la noche, aunque por lo menos sus cervezas tampoco. Era la persona más pesada, inoportuna y asquerosa que jamás haya conocido. Y encima hubo un momento al final que me empezó a tocar la nuca y los riñones, uff, qué escalofríos, “¡no me seas maricón!”, “pero que cortos de mente sois en Europa”, me dijo, “yo no soy gay, es normal comportarse así con los amigos, si me vieras abrazándome con el alcalde… bla, bla, bla”. Venga sí, y mi abuela fuma, ese era más joto que Boris Izaguirre. Me prometía que al día siguiente su chofer nos llevaría de fiesta a la capital, aunque ya le insistía en que ni de broma, pero afortunadamente ya no volvimos a coincidir.
 

martes 3 de junio de 2008

Guadalajara

Zaragoza 03/06/08

Durante los casi diez días que abusé de la tremenda hospitalidad de mi amigo César en Guadalajara alcanzamos una rutina que consistía en ir al centro a tomar “chelas” (cervezas) a diez pesos, 0.60€. Siempre resultaba entretenido, entre otras razones porque con sus amigos me encontraba como en casa, en seguida los identifiqué paralelamente a cada uno con uno de los míos, era curioso como cada uno jugaba un rol similar a los nuestros. Además con personajes como Ernesto, alias “Gua”, es difícil aburrirse, porque no hay nada de lo que no sea capaz, y en gran parte por su culpa, íbamos haciendo el mongolo por todas partes. Nuestro medio de transporte era además su entrañable “mocho” (Escarabajo), que en México siguieron produciendo hasta 2002, y eso le daba carisma y alegría al grupo.

La primera noche, por ejemplo, estuvo gracioso cuando unas niñas de 18 añitos recién llegadas a Guadalajara espontáneamente nos invitaron a su “depa”. Eran unas completas inconscientes, porque esa no es la ciudad más segura del mundo, nosotros éramos unos completos desconocidos y ellas muy jovencitas y monas. Nos parecía tan incoherente comportarse así, que íbamos a rechazar la invitación porque parecía una trampa, a ver si con su aparente inocencia nos iban a llevar a un sitio donde algún otro nos fuera a desplumar. Pero tuvieron suerte esta vez y no les pasó nada, fuimos buenos chicos, simplemente compramos unas cervezas y las llevamos en nuestro “súper” mocho hasta su “súper” casa, donde estuvimos escuchando música psicho, bebiendo y hablando de drogas; vayas elementos que estaban hechas… Sin entrar en detalles, estuvo divertido y pudo dar mucho juego.

Lo mejor sin duda de Guadalajara fue la lucha libre, espectáculo obligatorio en México. Fuimos un domingo y estuvo genial el ver ese circo con unas actuaciones patéticas de gordos peleándose, aunque hacia el final ya iban mejorando. Me moría de risa cuando se pegaban bofetadas de puta con la palma extendida o cuando salió el más gordo de todos, “León Blanco”, que llevaba flotador de serie a base de un michelín que le podría haber hecho rebotar en el suelo y su máscara tenía unos flecos blancos ridículos que parecía una fregona del revés. El ambiente era completamente familiar, con los niños al borde del ring cuando salían los luchadores para que les firmaran autógrafos y todo un teatro gracioso e inocente, pese a ser una “pelea”.
Nos gustó tanto que el martes volvimos, pero esta vez fue cien veces mejor que la anterior, era otro rollo, nada de niños, esta vez era todo gente joven, de nuestra edad y con ganas de pasarlo bien y el “Arena Coliseo” estaba a reventar por el estupendo cartel que había. Con el ambientazo, las cervezas y el show no nos quitamos la sonrisa de la cara ni un segundo. Lo curioso es que podrían haber estado bailando ballet y habría dado igual, porque de hecho nadie se habría dado cuenta, porque el espectáculo estaba en la grada y nadie le hacía ni caso a las peleas. Durante todo el tiempo, el público no callamos, había que echar “carrilla” a todo lo que se moviera. Las mujeres eran un blanco predilecto, y constantemente cualquier sector del público empezaba a gritarle a una “que se pare, que se pare” (que se levante), cuando lo hacía le pedían “vuelta, vuelta”, si iba bien dotada le solicitaban “que brinque, que brinque”, si se negaba la llamaban “bigotuda”, pero si accedía “facilona”. Pero era un sin fin, porque al calvo le decían “pelón”, a la gorda “pozolera” (unas que venden un tipo de comida grasienta), a dos tipos que se levantaran juntos “jotos” (maricones) y a uno que iba de rosa… ufff, a ese lo dejamos fino. (Consejo: si vais a la lucha NUNCA vayáis de rosa). Gracias al de rosa tuvimos siempre algo que decir, porque si nos callábamos más de veinte segundos volvíamos a nuestro tema recurrente y favorito y cualquiera saltaba a gritar “el de rosa es puto”, “rosa, rosa, chingas a tu madre” y otras lindezas y todos lo seguíamos. Todo era de “buena onda” y nadie se ofendía, era un ambiente perfecto. Yo procuraba no levantarme y si lo hacía escogía bien el momento para no ser el blanco del público. En la última pelea, que era la estelar, ya prestamos atención. Eran doce en un todos contra todos y entre ellos se encontraban “Místico”, la sensación del momento, “Blue Panter”, un respetado veterano, y otros importantillos. La coreografía fue estupenda, pero el guión insuperable, fue todo lo que el público podía pedir y con el mejor desenlace posible quedando las dos estrellas al final, ganando “Místico”, que sin duda era el mejor, pero guardándole los respetos a “Blue Panter” y quedando todos como amigos maravillosos. Todo el mundo salió contento y yo encantadísimo. No os lo perdáis si vais a México.


No me quería ir de allí sin antes hacerme una excursión con César a algún sitio cercano, y finalmente lo hicimos, nos fuimos a Tapalpa a acampar en Las Piedrotas, que en efecto son unas piedras muy grandes. El cómo fuera el escenario resultaba un tanto indiferente, porque el objetivo era estar juntos y pasarlo bien; de hecho llegamos a poner la tienda cuando ya era de noche y hasta el día siguiente no nos pudimos hacer una idea de dónde estábamos. El objetivo se cumplió y con el ambiente de la naturaleza, de estar solos ahí en medio de unas piedras enormes sin saber exactamente dónde habíamos plantado la tienda, nuestra botella de José Cuervo, la música bien seleccionada y una linterna de colores parpadeantes, que compramos en el pueblo y que ha sido la mejor inversión en mucho tiempo, tuvimos una experiencia mística incomparable.

En Guadalajara pude ver las noticias de la televisión y dan una imagen curiosa de México cuando ves que dedican treinta segundos a decir que han incautado tres toneladas de droga, y curiosamente no hay detenidos, y cinco minutos con un enviado especial a un pueblo donde se venden muy bien objetos con la imagen de un narco muy venerado. O cuando, después de ver tantas necesidades, escuchas que el gobierno del estado ha donado no sé cuantos millones de pesos para hacer una telenovela, entre otras “grandes” causas.
 

sábado 24 de mayo de 2008

De Culiacán a Guadalajara

Tarrasa 25/05/08

A partir de Culiacán todos los desplazamientos fueron en autobús. Hay que decir que México tiene el mejor sistema de autobuses que me he encontrado, infinidad de destinos y horarios, mucha competencia donde elegir y muy cómodos, con la opción en muchos casos de categorías superiores. Hay que tener en cuenta que el tren se usa sólo para mercancías, por lo que el uso del autobús está generalizado y abarca cualquier rango social.

El primer destino fue la playa, Mazatlán, famoso punto de cachondeo para el "spring break" estadounidense. Mazatlán es a Culiacán lo que Salou a Zaragoza. Es un sitio de fiesta, aunque desgraciadamente por el plan familiar que llevamos no la caté. Según me contaban, el desmadre debe ser total.
Al margen de la fiesta, el sitio es agradable. Mi familia adoptiva se lo conoce muy bien y nos lo recorrimos entero en una "pulmonía", que es como llaman a una especie de taxis como carritos de golf que usan allí; el nombre lo deduces en seguida cuando te montas de noche en un vehículo sin puertas.
Lo único reseñable que hicimos fue ver como por unos pesos se "aventaban" de cabeza desde unos quince metros al agua, con la rasca y viento que hacía, en una zona de poca profundidad y estrecha entre las rocas. Vamos, que no apetecía imitarles, y mira que yo soy lanzado. En Acapulco es algo típico también, pero incluso más exagerado, y me consta que alguno no lo ha contado.
Pero lo mejor de Mazatlán fueron sin duda los "ostiones", o sea ostras. En la orilla con una sombrilla está un hombre con una montaña de ostras recién cogidas abriéndotelas. Nos cobró sólo 82, pero en realidad comimos unas 100 entre los cuatro que éramos. Carlos, el padre de Carla, le pagó 500 pesos, 30€, incluyendo una generosa propina para que el hombre y sus amigos se compraran algo de beber, que al parecer les iba el vicio.

Después de dos noches continuamos nuestra ruta, ahora tocó Guanajuato, una ciudad con mucho turismo nacional por su gran historia sobre los tiempos de la colonización española y por ser la zona del inicio de la independencia Mexicana. El sitio es precioso, guarda mucho el estilo español antiguo, así como gran parte de México, y al ser patrimonio cultural está muy cuidado al detalle, no sólo porque esté limpio, sino por la ornamentación o los variados coloridos de las casas. La mayor singularidad de Guanajuato son sin duda sus túneles. Tiene todo un entramado subterráneo de calles con desvíos e intersecciones, aceras, zonas para estacionar y hasta vi una notaría; es muy curioso ver todo eso dentro de un túnel que encima no es precisamente moderno. Lo malo es que sin ser de allí, si te metes por ellos no tienes ni idea de dónde vas a salir, a mi me recordaba al Mario Bros. metiéndote por las tuberías.

El ambiente es fenomenal, restaurantes con terraza, mariachis por todas partes y la gente en la calle. En octubre acoge el famoso festival del Cervantino, en honor a Miguel de Cervantes, y la ciudad se pone a reventar y reina la cultura (bueno, quizás los protagonistas sean más bien el alcohol y el sexo, porque al parecer hay un boom en la tasa de natalidad casualmente nueve mese más tarde). Por lo visto es muy recomendable, pero hay que reservar con mucha antelación.
Hay varias cosas que hacer allí muy típicas y que nosotros por supuesto hicimos. Lo primero el recorrido hasta el callejón del beso con las "estudiantinas", alias tunas, que te van contando las historias del lugar en tono cómico y por supuesto cantando. También visitamos una popular mina de oro y plata, por ejemplo, o la "Hacienda del cochero", que era donde la Inquisición hacía de las suyas, es decir, torturaba hasta la muerte de la forma más original posible a cualquier pobre desgraciado.

Un par de días allí y nos marchamos a ver en el día San Miguel de Allende, que es también colonial. Por lo visto es un sitio muy agradable porque ya el 20% de la población son jubilados gringos.
La verdad es que es bonito, pero no es el tipo de turismo que me gusta a mí, yo no voy tanto a ver cosas, sino más bien a vivirlas, así que parar en un sitio un rato, ver algo e irme no me gratifica tanto como haber estado un día cualquiera paseando por mi barrio en China.
Así que lo único que me dio tiempo a hacer fue comprar algo de la reputada plata mexicana y la verdad es que acabé comprando más de lo que tenía previsto de lo bonita y barata que era. ¡Anda que no se ha puesto contenta alguna por aquí!

Por la tarde agarramos un camión, es decir, cogimos un autobús, y partimos a Guadalajara, el último destino al que me acompañó Carla y su familia y donde esperábamos encontrarnos con su relevo, César. La gracia estuvo en que llegamos de madrugada, y después de medio año sin apenas tener contacto con él nos pareció mal molestarlo en mitad de la noche, por lo que montamos el campamento en medio de la estación y nos esperamos a que fuera una hora más decente.

Entonces fue cuando empezó el show con el padre de Carla y se nos fastidió un poco el buen rollo, porque en un momento se cansó, le dio una pataleta y decidió irse a casa. El día siguiente lo pasamos con César, pero teniendo que estar todo el rato convenciendo a Carlos de que dejara quedarse a Carla más tiempo. Al final arrancamos que se fueran por la noche y con eso nos tuvimos que conformar.
 

jueves 15 de mayo de 2008

Culiacán

Zaragoza 15/05/08

Después de San Diego fui a Tijuana de nuevo sólo para coger el avión a mi siguiente objetivo, el reencuentro con mi pequeña mexicana de Shanghai, Carla. Para ello me tuve que desplazar hasta su ciudad natal, Culiacán, la cual desgraciadamente no posee gran atractivo turístico. En México es famosa por ser la capital del cultivo, tanto de hortalizas, y con orgullo por ello llevan un tomate en la matrícula, como de droga. Eso hace que a menudo se hable de ajustes de cuentas, de “balaceras” (tiroteos) y que se vean muchos “buchones”, los hijos de los narcos que se pasean con ostentosos coches y ropa sin quizás mucho gusto.

Aunque no hicimos gran cosa allí, para mí fue un gustazo el reencuentro con alguien conocido y comer comida rica y variada después de tanto tiempo. Al respecto, al final saqué como conclusión que México es el país en el que más me ha gustado la comida de todos los que he visitado en mi vida. Fui sin soportar el chile y ahora me encanta. Una cosa que probé muy original en Culiacán fue el sushi mexicano del Sushi factory, mucho mejor que el auténtico, mucha variedad, rebozado, por ejemplo, o con aguacate, setas… Otra cosa de la que disfruté todo el tiempo fue de la impresión y relajación de escuchar y hablar sólo en español, se me hacía realmente raro, pero agradable.

Un par de días fuimos de “antros”, es decir, a la disco, y si bien los garitos eran un tanto “fresa” (pijos), estaban bastante chulos, aunque no soy partidario de llenar todo de mesas y que no haya sitio para bailar. Me pareció muy singular la música en ambas ocasiones, porque, aunque como en toda disco ponen algo de electrónica comercial, cerca del final, que por cierto es muy pronto, como las dos o las tres, les empieza a dar la vena ranchera y pinchan grandes éxitos de la música folclórica que todo el mundo canta dejándose la vida. Resultaba bastante chocante la imagen de gente bien vestida, todas las chicas con tacones y tan arregladas, las mesas con los sofás todo bonito, la oscuridad con las inquietas luces de colores y luego todos parados cantando a pleno pulmón como si fueran las fiestas del pueblo con los mariachis, no pegaba nada. Curioso que por lo menos el 90% de la música era en español, hasta la electrónica.

El domingo finalmente partimos toda la familia para disfrutar de las vacaciones de Semana Santa, que después de este estresado año bien merecidas tenía. Salimos cuando Carla terminó de hacer su último examen… ¡por Internet! ¡Ay! ¿Qué digo?, si al final no le dio tiempo y se lo hizo una amiga por ella. [lo siento Carlis, si no lo cuento reviento :*]

 

Tijuana e introducción a México

Zaragoza 15/05/08

Mi primer contacto con México fue quizás la peor impresión de las que me llevé de ese país, ya que lo primero que conocí fue Tijuana, que lejos de ser la capital de la fiesta, la locura, la libertad y todas esas imágenes que tenemos de que allí todo vale, resulta ser más mito que otra cosa. No es un gran sitio, eso lo dice todo el mundo y con razón, de hecho no he conocido a ni una persona, mexicano o no, que le guste. Allí se concentran todos los que intentan cruzar a los Estados Unidos y los que buscan dinero a costa de los gringos, como farmacéuticos y dentistas, que es el negocio más próspero de la ciudad.

La avenida Revolución es la zona de marcha, pero aunque la visité un viernes y un sábado noche, no llegué a ver apenas movimiento y los garitos estaban casi vacíos. Al parecer hubo hace unos meses el cese de algunos de ellos y desde entonces aún perdió algo más de la poca fiesta que ya de por sí había, según me contaron. Lo que sí había en una zona cercana era una cantidad de bares de alterne y prostitutas muy considerable. Era muy curioso el formato de bar con hotel al lado, se veían constantemente parejas saliendo de uno y metiéndose en el otro. Me pareció que el nivel no estaba muy alto, pero después de ver las del DF casi eran diosas. Haciendo el subnormal con mexicano que conocí, nos pusimos a hablar con varias de ellas y comprobamos que son muy poco profesionales porque rechazaban cualquier proposición indecente fuera de lo normal. Mira que ser puta y pudorosa… ¡Qué falta de vocación y profesionalidad!

Aquí ya conocí varias cosas que se extienden a todo México, entre otras que en cualquier esquina a casi cualquier hora te puedes encontrar un puesto de tacos o que a todo, a cualquier cosa, le echan chile y limón, la sal es también habitual, y eso incluye a la sopa, las palomitas o la fruta, por ejemplo; pero eso sí, si lleva queso, echarle limón es una locura, que se corta, pero acto seguido te tomas cinco tacos bien chorreados y no pasa nada. ¿Te puedes creer que si en un puesto pedía fruta cortada sin nada se extrañaban y me tachaban de soso? Otra cosa graciosa es los nombres de los negocios tan explícitos, como por ejemplo cenaduría, que evidentemente es donde se cena, hojalatería, donde venden deseos, o sea ojalás ;), o también vi una alcoholería donde vendían alcohol, pero ojo, sólo alcohol, no bebidas alcohólicas. Uno en seguida nota que los mexicanos no distinguen la “c” de la “s”, y eso encima lo llevan también a la escritura. Después de ver unas cuantas faltas ortográficas me dediqué a recopilarlas junto con un par de carteles graciosotes y con el Paint he hecho este colage:



martes 13 de mayo de 2008

Hollywood

Zaragoza 14/05/08

Se me había pasado que antes de San Diego, volviendo de San Francisco, paré unos días en Hollywood, en el entretenido Banana bungalow, porque no podía irme de allí sin intentar convertirme en una estrella. Mi objetivo era hacer un casting, cual y su resultado me era completamente indiferente. Como soy así y siempre dejo las cosas para el final, para cuando me apunté en un sitio por Internet para encontrar audiciones ya fue muy tarde, ahora me llenan el correo con ofertas, pero ya de poco me sirven. Desgraciadamente a mi manager Françoise, un encanto de mujer que se alojaba temporalmente en el hostal, también la conocí demasiado tarde tan sólo un par de días antes de irme y ya no pudo hacer nada por mí.

Lo que sí consiguió fue un pase de público a la televisión, a la CBS al show de Craig Ferguson “Late, late night”. Fue muy curioso ver como funciona todo ese mundillo. Todo era realmente simple, está completamente estructurado y cada parte del programa estaba perfectamente definida y era independiente de las demás, con lo cual el montaje es muy sencillo porque pueden pegar trozos de cualquier día. Como invitados esa noche estuvieron Dennis Hopper, actor veterano, y a Yunjim Kim, la coreana de Lost”. En cualquier caso como si hubiera venido el Papa, porque en cinco minutos de entrevista les da para saludarse, decir dos tontadas sin interés y nada más. ¡Qué cosa más insípida! Lo que si fue buenísimo fue el calentador, que para que aplaudas y te rías bien durante el show, una hora antes del programa ya está haciendo que te descojones y no paras en todo el rato, que parece una sesión de risoterapia. A ése, que era un crack, y no al graciosillo del Ferguson con sus chistes fáciles, es al que deberían de poner de presentador.

Sin tener especial relación con nadie del hostal, le comenté a unos que me iba en ese momento a una fiesta universitaria, aunque en realidad yo no tenía nada, pero la anterior vez que estuve en Los Angeles ya la estuve buscando, y esta vez ya sabía por cuándo y dónde encontrarla. Después de un rato de indecisiones al final no me fui solo, sino con un variopinto grupo internacional. Cuando llegamos a la universidad resultó para nuestra sorpresa y asombro que justamente jugaban U.C.L.A. contra Stanford, es decir, partidazo de baloncesto, lo más típicamente americano posible. No era ninguna tontería, el estadio de la universidad, que como ya comenté no era pequeño, lleno hasta la bandera, reventa, limusinas y sobre todo mucho ambiente. Terminamos viéndolo en un bar cercano repleto de televisores y aficionados. Fue tremendo, qué emoción, hasta yo que paso del baloncesto estaba exaltado perdido, porque si ellos se estaban jugando la liga o lo que fuera, nosotros nos estábamos jugando que luego la gente tuviera ganas de cachondeo, que era a lo que habíamos venido. El partido no pudo ser mejor, porque empezaron perdiendo todo el rato por unos diez, tensión, desesperación… y justo al final remontaron y ganaron de unos ocho. No podría haber pedido un desenlace mejor.
Ya antes de ir al bar quedaron manifiestas dudas por parte de mis seguidores de que encontráramos la fiesta, aunque no por la mía. Salimos al terminar el partido y nos pusimos a andar hacia donde yo sabía que se montaba juerga. La aparente tranquilidad de la calle hizo que sus dudas aumentaran y yo les insistía en que aún no habíamos llegado a la zona cero. De repente empezamos a oír música y, como perros oliendo unas costillas en la barbacoa, seguimos el rastro hasta que nos encontramos con una pedazo de casa de tres pisos donde estaban montando una bacanal con la música a tope. Desgraciadamente esa fiesta estaba tan bien montada que hasta habían contratado a unos pequeños gorilones para controlar el acceso, y por supuesto nosotros no estábamos en la lista de invitados. Lo mismo pasó con la fiesta de al lado. El equipo se me estaba viniendo abajo en ánimos, y ya casi estaban barajando irse, pero yo seguía completamente convencido y no estaba dispuesto a desistir hasta encontrar mi fiesta perdida. Y volvimos la esquina y encontramos una casa de estudiantes donde también la estaban montando, pero menos profesionalmente, por lo que no tenían seguratas. Yo sin mirar atrás para ver si me seguían entré directo y hasta el fondo, agarré un vaso y me empecé a servir una copa como Pedro por su casa y empecé a hablar sobre el partidazo y de que qué bien que habíamos ganado con el primero que me encontré. Al minuto ya entró mi séquito, de forma algo tímida, pero en seguida comprobaron que había que soltarse la melena y disfrutar, porque habíamos conseguido nuestro objetivo.


(El "International Team" en activo)


(No estuvo mal la fiesta)

Así pues es lo que hicimos, disfrutar, recorriéndonos la casa de arriba abajo, siempre con bebida en la mano y hablando con la gente. Era gracioso que en varias ocasiones repararon en que nosotros no éramos de la casa y yo les salía con que conocía a John, me hacía el tonto y en seguida les cambiaba el tema y me ponía a hablar del partido o de lo bien que estaba la fiesta. Por conseguir hacerles vivir la típica fiesta americana y otros detalles les dejé asombrados, pero desgraciadamente me fui al día siguiente por la mañana a mi siguiente destino, Tijuana, y ya no los volví a ver.

martes 6 de mayo de 2008

San Diego

Zaragoza 06/05/08

San Diego está al lado de la frontera mexicana, pero lejos de ser una ciudad de refugio para inmigrantes, resulta que es una ciudad preciosa, de hecho no se ven vagabundos ni policía, por lo que a priori incluiría el adjetivo de segura. Todo luce nuevo, y sin tener nada especialmente espectacular, todo es bonito y está cuidado al detalle. De las tres ciudades que he visitado en California es sin duda la más bonita y agradable. Fui después de visitar la fea y poco interesante Tijuana, que está a un paseo en tranvía, así que aún resaltó más lo bonito que es. Además está junto al mar y eso le aporta mucho, entre otras cosas la temperatura.

La 5ª Avd. está plagada de agradables restaurantes con terraza, que aunque lógicamente no son para mi presupuesto de mochilero, son relativamente baratos si los comparamos con los precios en España. A mí no es el rollo que me gusta, yo prefiero un bar cutre donde tomarme una cerveza y un pincho, pero al que le guste irse de restaurantes y vivir en una ciudad bonita, sin agobios y al lado del mar, que se vaya ya allí. La marcha no la he catado, pero los bares son un poco pijos, aunque aquí no pegaría un sitio como el Casco, o Moncloa para los madrileños, cosa que en cualquier caso tampoco he encontrado en ningún país y que es algo que echo de menos de España. De todas formas sé que especialmente en verano el ambiente es genial y más en la zona de playa.

Paseando, casi sin querer acabé en el zoo. Además me ahorre los casi $25 de la entrada, porque me colé por una puerta que estaba abierta. No es impresionante y el de Sydney fue mucho mejor. Por lo menos por fin vi a un kiwi, que en Nueva Zelanda no fue posible. De nuevo los más simpáticos los simios; te dan ganas de llevarte uno de mascota.

El hostal por cierto, HI San Diego, de 9.5, no le pongo el 10 porque los ordenadores no eran gratis, aunque sí el wi-fi, y no había spa como en Nueva Zelanda. Podría ser más divertido, pero el sitio en sí está impecable; tengo entendido que en el de Point Loma el ambiente está genial y es más barato, aunque el hostal no sea tan bueno.

San Francisco

Zaragoza, 06/05/08

Lo primero que me impresionó, porque es realmente impresionante, son los campos inmensos con millones y millones de árboles que hay en el camino de Los Angeles a San Francisco. De ahí que California sea el mayor productor de nueces, pasas y otras cosas. Analizando los campos te das cuenta de que los tienen estudiados al milímetro, rebosaban eficiencia; a veces estos gringos hacen bien las cosas, por eso están donde están. En un momento recuerdo pasar por una granja de vacas tamaño ciudad; al aparecer a la vista se oyó una exhalación de la gente en el autobús y a mí me salió un instintivo "jooo-der"; creo que se podría abastecer a todos los Mc Donalds del mundo.

De San Francisco se puede decir que tiene un muelle muy bonito, donde además hay leones marinos que están ahí completamente libres, que tiene un barrio chino muy grande, que el Golden Gate no es tan impresionante, de hecho ahí mismo tienen otro puente que lo es más, pero que no tiene tanta historia, y ni que decir si lo comparásemos con el de Sydney, que tiene su gente pirada por la calle, como buena ciudad estadounidense, y sobre todo que hay que ser subnormal para hacer una ciudad con esas cuestas imposibles, que son muy famosas está claro, pero que son lo más incómodo y poco práctico también. Son increíbles, se ven marcas en el asfalto de multitud de coches que han tocado con los bajos en las intersecciones con las calles horizontales, a veces la acera son escalones y en alguna hasta está prohibido que circulen autobuses.
Una de las visitas típicas es Alcatraz. No está mal, tiene su historia, visitas las celdas, te cuentan como eran las cosas, te hablan de las fugas, los mitos... Pero no hay que ir pensando que vas a ver algo escalofriante.

Es la capital de la informática y me molesté en buscar en Google dónde estaba Google y fui a ver como era. Cuando lo encontré, físicamente me refiero, pregunté por alojamiento en Tijuana, pero no me supieron decir, ¡vaya mierda!, ¿no es Google?, ¿qué pasa?, no tengo ordenador y he venido en persona. No, la verdad es que me dio mucha rabia que caí en hacer la gracia justo cuando me fui, pero habría estado divertido. Lo que sí que pregunté fue que qué hacían en esas oficinas y me dijeron que era clasificado, ¿?.

Aquí fue donde la historia de la cárcel. Al respecto, el día siguiente Víctor y yo nos disfrazamos de personas serias, es decir, nos vestimos bien con corbata y todo para evitar la opresión policial a las clases bajas. Estuvo divertido porque íbamos haciendo el subnormal tratándonos de Mr. Gómez y Mr. Mirronof y hablando pedantemente. Pero la gracia estuvo cuando en un momento fuimos a cruzar para ir al hostal por en medio de la calle. Era de noche y no pasaban coches. Se acercaba uno y nos quedamos parados esperando a que pasara. Era un coche de policía, se detuvo justo antes de donde estábamos y lo interpretamos como que nos dejaba pasar. Cruzamos, y cuando ya estábamos en el otro lado, arrancó, cruzó la calle hasta donde estábamos, se bajó y empezó a decirnos que si no le habíamos oído, que no podíamos cruzar por ahí y todo eso en un tono nada amistoso. Juro que una palabra mal dicha habría hecho que nos arrestaran. Yo, después de la experiencia de la noche anterior, me parecía increíble que estuviéramos a punto de volver a terminar en un coche de policía, me parecía cómico que estos seres pudieran ser tan estúpidos y casi se me escapa una carcajada de incredulidad. El poli me dijo que si me parecía gracioso y yo intentando estar serio, aguantándome la risa, le dije que no y al final todo se calmó y nos dejó ir (claro, era sólo uno y no había nadie para poder ver su hazaña de como luchaba contra el mal, así que no tenía sentido detenernos). Juro que estuve pensando en cagarla a propósito por vosotros, para que tuvierais otra anécdota, porque me parecía gracioso e increíble y por redemostrar lo mal que están en ese país.

En mi afición por las universidades, y sobre todo yendo en busca de mi fiesta americana, visité las de Stanford y Berkeley. Stanford es preciosa, merece la pena visitarla. Lo malo es que cuando llegué ya era tarde y no había apenas gente, por lo que resignado sin encontrar nada me fui hacía el pueblo a buscar un bar donde hubiera algo. En el autobús de camino conocí a una asiática-americana que me invitó a una fiesta, que ya me avisó que era de cumpleaños en una casa, nada gordo. La fiesta resultó ser de "nerds", es decir, empollones. Había uno que me sacaba especialmente de quicio, un rubio con coleta, gafas y que hablaba súper gangoso, por no contar sus comentarios dignos del mejor de los empollones de una película americana.

(a la izquierda mi amigo el gangoso)

Ahí estuvimos una docena de personas más o menos, todo estudiantes de postgrado de Stanford nada menos, con un amplio y abundante surtido de bebidas, eso sí, pero sin hacer nada muy particular, de hecho la consola tuvo bastante trabajo esa noche. Pues siendo que yo no era nadie allí, había llegado conociendo a sólo una persona y de escasos minutos además, acabé siendo el maestro de ceremonias. Aprovechando todo el potencial alcohólico que tenían, les preparé una sangría en una cacerola y luego les propuse un juego, el "yo nunca he", habría llegado mucho más lejos que eso, pero de donde no hay no se puede sacar. Normalmente no me gusta ese juego porque al final siempre tengo que mentir, pero fue muy a propósito porque quería saber con qué tipo de gente estaba. Si digo que una de las preguntas fue "yo nunca he fumado un cigarrillo", creo que ya lo digo todo. Creo que bebí en todas las preguntas menos en una, "yo nunca he mentido en la declaración de la renta", y eso porque nunca la he hecho, que si no... La cosa es que en cada una les contaba la historia del pecado correspondiente y en definitiva me pasé la noche contándoles batallitas, aunque intentando que ellos tuvieran algo interesante también que compartir. El juego desde luego no derivó a lo que generalmente suele llevar sobre sexo y tal y fue de lo más inocente.
Realmente tampoco estuvo mal, fue entretenido, curioso y, bueno, así puede comprobar cómo es la vida de otro tipo de seres.

A Berkeley fui en dos ocasiones. La primera no conseguí mi fiesta universitaria, pero acabé con unas chicas de muy buen cachondeo por San Francisco, así que bien. La segunda, la diversión ya la tenía garantizada porque fui con nuestro compañero ruso de aventuras policíacas, Víctor, y desde luego la cosa no defraudó. Primero haciendo el subnormal por la calle con un helado de 1.6 litros con el frío que hacía, que por supuesto nos terminamos. Así escrito y sin entrar en detalles sé que no tiene absolutamente nada de gracioso, pero in situ y con un par de cervezas, creedme que dio mucho juego la tontería. Finalmente nos fuimos en busca de la fiesta perdida, ...y la encontramos. ¡Menuda mansión la de la fraternidad ΔKE! Me parecía un sacrilegio bastante considerable que en una casa que tenía seguramente más de un siglo de historia, con todo de madera y preciosa, se estuviera armando esa bacanal, con alcohol por todas partes, la gente, la música...



Estuvo genial porque, para empezar no había que pagar nada, y la barra libre siempre es algo bueno, gente por todas partes, la música muy bien montada y escogida, luces... vamos, que eso es organizar una fiesta en condiciones. Lo que me quedará en la memoria es la forma de bailar de los gringos, concretamente de las mujeres que, independientemente del tipo de música, se ponen siempre de espaldas al hombre sacando el culo y frotándoselo contra la cebolleta. Es gracioso porque el hombre si quiere se puede quedar sin hacer nada o hasta hacerle la burla a la chavala, porque la otra no le mira, está sólo concentrada en mover el culo para intentar ponerlo cachondo. No eran ni una ni dos, eran absolutamente todas las que bailaban en pareja.


(baile tradicional estadounidense)

Esta pequeña historia de la fiesta que he contado en un párrafo, nuestro amigo ruso me mandó su versión de los hechos en un pdf de diez páginas.

sábado 26 de abril de 2008

Los Angeles y Hollywood

Vancouver 25/04/08

Hay varias cosas de Los Angeles que tienen fama, pero nada más, Bel Air y Beverly Hills son un ejemplo. Vale que tienen algunas casas de impresión, que siendo que cualquier casita en la ciudad vale fácilmente un millón, ni me imagino el precio de las mansiones. La cosa es que el vecindario no tiene nada, ni un parque, ni ningún comercio cerca, ni si quiera acera por la que puedas ir andando, por lo que es, como suele pasar en Estados Unidos, imprescindible tener coche. Al parecer es poco menos que por ley en ese país que las cosas estén lejos y el transporte público sea deficiente, así fomentan el consumismo. Debe ser bastante aburrido ser rico y vivir por ahí, porque realmente estás aislado y no puedes tener contacto con los de tu propio vecindario.

Otra cosa decepcionante es sin duda Hollywood, y ni que decir del cutre cartel de las letritas, que ni tienen iluminado. Sí, hay estrellas con nombres en el suelo, ¿y qué?, en el suelo también hay vagabundos tirados y a nadie le parecen maravillosos. Lo que sí, que todo gira entorno a la industria del cine, la televisión y todo ese mundillo. Eso es lo que tiene de especial, realmente te das cuenta de que eso no es una ciudad normal, es una fábrica de cine, puedes ver cualquier cosa relacionada con eso, anuncios de castings, academias de artes, rodajes de películas en la calle, gente en busca de extras... Casi sin querer puedes acabar en una peli por andar paseando por ahí.

Cosas que sí están bien de allá son por ejemplo la playa de Santa Mónica. El cómo la visité es confidencial, pero lo que sí puedo decir es que está bien porque es bien ancha y grande. Con la rasca que hacía no era cuestión de bañarse, pero en verano me la imagino llena de gringas en bikini y montón de surferos y tiene que estar genial.

Otra cosa que está muy bien es la U.C.L.A., la reputada universidad. Es enorme y preciosa, con edificios antiguos y unas instalaciones deportivas que asustan, pero mucho, no sé cuantas pistas de tenis, dos campos de hierba de los de Oliver y Benji, que no llegas a ver el final, y un estadio de baloncesto bien serio, que caben unos cuantos miles de espectadores. Como añoro mis tiempos de universitario, me metí en una clase de estadística. Ahora puedo decir que he estudiado en una prestigiosa universidad de los Estados Unidos. Qué gracia que al final nos hicieron examen y todo. (Padres, que sepáis que suspendí, pero prometo estudiar más la próxima vez). La verdad es que lo dejé en blanco y no lo entregué. Fue gracioso que en la clase de matemáticas de antes me asomé y cuando estaban explicando las propiedades de los logaritmos la profesora escribió "log2(9)+log2(4)=3+2=5=log2(36)", el que sepa un poco se dará cuenta de que algo no encaja, la profesora se dio cuenta también, pero no fue capaz de corregirlo, y continúo diciendo algo así como, bueno, que da igual, ya sabéis como es. (Solución: cambiar el 9 por 8 y por consiguiente el 36 por 32).

El por qué fui a la universidad, aparte de por afición y que me parece interesante por varias razones, fue porque iba en busca de la clásica fiesta universitaria yankee. Ese día no la encontré, pero llegué a ver la zona cero, es decir, donde hubo una el día anterior. El sitio estaba genial, aún había comida por ahí, tenían surtidor de refrescos, las paredes pintadas con mensajes del tipo "estoy borracho", "yo más", "las fiestas de las demás casas apestan"..., y bueno todo estaba un tanto patas arriba. Prometí volver, pero eso ya fue después de San Francisco y lo contaré en otro post.

 

jueves 24 de abril de 2008

Los Angeles, introducción a los EE.UU.

Vancouver 24/04/08 (hoy hace un año bisiesto que partí)

La palabra California yo pensaba que venía de calor, pero al llegar a Los Angeles, para el día de los enamorados, me di cuenta de que el invierno sí que existe allí también. Me costó acostumbrarme porque llevaba desde el invierno pasado sin saber lo que era bajar de diez grados ya que cuando era invierno en el Hemisferio Norte, yo estaba en verano en el Sur.

Lo segundo que me llamó la atención fue que el español estaba presente en todos lados, carteles, radio, televisión y sobre todo en restaurantes y en la gente, porque quizás la mitad de la población es hispana, hasta el alcalde es de ascendencia mexicana. Fácilmente puedes pasar un día sin hablar ni escuchar inglés.

Lo tercero que resalta es que no te enteras de cuánto miden, pesan u ocupan las cosas, porque todo está que si en millas, libras o galones. Es una mierda.

Otra cosa que llama la atención es el tema de los coches, pero ¿hace falta que comente lo de los monstruos que utilizan a modo de automovil? Las camionetas 4x4 que chupan 30 litros a los cien y las limusinas están a la orden del día.

Luego cuando vas a comprar tienen algo que me revienta, que tú te compras algo que vale un dólar, vas a pagar con tu dólar preparado en la mano y te dicen que son $1.16, porque por lo general no incluyen los impuestos en el precio. ¡Aaarg, cómo me fastidiaba! Así está todo lleno de monedas de un centavo tiradas por todos lados; apuesto a que si te dedicaras a recogerlos todos te daría para comer cada día.

A mí siempre me gusta probar las cosas típicas de cada sitio que visito, así que evidentemente siempre como comida tradicional. Allí no fue menos y me ponía hasta arriba de Mc Donald's, Burriking y sobre todo el bendito Subway. La cosa estaba clara, con los "value menu" con ofertas como una doble con queso por un dólar (más impuestos, por supuesto), tú dirás, que no estamos como para irnos de restaurantes todos los días. Incluso llegué a confeccionar comidas completas a base de una ensalada, como primer plato, hamburguesa de segundo, si me animaba incluso dos, y tarta de manzana de postre y por unos $4. En serio que es increíble la cantidad de comida rápida que hay, exagerado.

Lo que también era de esperar es lo de la gente que te puedes encontrar por la calle, porque es todo un show. No hay vagabundos como los de Estados Unidos, eso está claro, porque en cualquier otro lugar van a su rollo, sin meterse con nadie, pidiendo y todo eso, pero allí van gritando, hablando solos, vistiendo estrafalariamente o cualquier cosa que sea, pero no son capaces de hacerse pasar desapercibidos. Por ejemplo, una vez iba en el autobús, que siempre te encuentras a un 80% de negros un blanquito perdido y el resto mexicanos, y un negrata de dos metros bien grandote y con el labio partido, vete tú a saber por qué, empezó a cantar a capella gesticulando exageradamente como si fuera un galán mirando fijamente a la gente, especialmente a mí, que le mantenía la mirada y sonreía por la cómico de su actuación, hasta que incluso me cantó casi en exclusiva una canción. No es que buscara limosnas en absoluto, simplemente le dio el punto.
En el tema mendigos se puede ver de todo, en el space hay un par de fotos de Hollywood de uno sentado en un banco con los pantalones medio bajados y otro tirado en el suelo con botas de invierno, falda, gafas de sol y peluca blanca.
Por San Francisco había una calle que yo mismo me dije que evitaría porque una vez que pasé por allá vi a unos policías registrando a un negro y el otro en plan de "eso no es mío, agente", y todo eso, otra llamando puta a gritos a otra, drogadictos por un lado, vagabundos con el carrito por otro, pandillas de negros en una esquina y tal, toda una imagen de ese bonito país.
Caminando por Sunset Boulevard, me tropecé con otro de tantos personajes, que casualmente también llevaba el labio partido y sangrando, pero con razón, porque lo primero que hizo fue lanzarse a mí y empezar a abrazarme emocionado, lo segundo comenzó a leerme la Biblia, luego me decía que Jesucristo iba a venir pronto, que lo ponía ahí y por último quería que repitiera con él que Jesús era el Señor y mi salvador o algo así. Siendo ese país, me pareció todo de lo más normal.

Mi madre teía un miedo injustificado a que me pasara algo cuando estaba con Asia, pero aunque Estados Unidos sea primer mundo y "civilizado", entre la gente y los policías que hay, que no son poco peligrosos como quedó demostrado, el país lo clasificaría de los más inseguros. Para ejemplo, un día estando en Inglewood, en Los Angeles, con otros dos chavales, es decir tres hombres, esperando una hamburguesa en la ventanilla de un fast food por la noche, se nos acerca un policía a preguntarnos que qué hacíamos allí, que si nos sabíamos que nos podían "matar", que seguramente nos atracarían, pero eso, que nos podían matar. En pocos sitios te pueden dar un aviso como ese.

 

viernes 11 de abril de 2008

Hawaii

Mexico DF 10/04/08

Si al leer Hawaii has esperado leer un post lleno de fiesta o exotismo, lamento decepcionarte. Cuando decidí ir a nada menos que Honolulu, con lo bien que suena, desde luego no esperaba lo que me encontré. Yo, como seguro que tantos otros, tenía un concepto de Hawaii de playas con palmeras y bungalows, aparte de resorts de lujo, y mujeres bien broceadas de ojos avellanados con faldas de paja y sujetadores de cocos bailando el hula-hula, y por lo menos en la isla de Oahu, que es la principal y donde estuve, eso no existe. Nada más llegar sí que comprobé que por lo menos las camisas hawaianas no son un mito, porque de hecho es el uniforme de los conductores de autobús y los empleados del supermercado entre otros. La decepción vino ya en el autobús cuando me di cuenta de que todo el mundo llevaba un estilo de vida completamente normal, como el de una ciudad cualquiera. Y es que en efecto, Honolulu es una ciudad normal, pero con playa y unos cuantos turistas. Pero, ¿qué gracia tiene Waikiki, una playa, que ni mucho menos es paradisiaca, concurrida y que justo detrás tienes un Mc Donald's? Por lo menos uno espera el gran fiestón, pero sería un sacrilegio comparar la marcha de allí con la de China, por ejemplo. Algo hay, aunque no demasiado, pero ni mucho menos alocado. Al que le consuele, por lo menos tiene algunas prostitutas bien guapas.

Yo fui primero al Norte, North Shore, para evitar Waikiki, que es lo que me recomendaba todo el mundo. En invierno en esa parte se encuentran las mejores olas del mundo para surfear y por lo tanto estába a reventar de surferos. Y ahí entro en el tema de estos seres singulares. Yo pensaba que esta gente era puro cachondeo, pero me di cuenta de que, aunque pueden ser muy majos, eran unos frikis integrales y no se pueden salir de lo que no implique olas. Y tanto es así que no montan fiesta porque están cansados y sobre todo porque tienen que madrugar para ir a pillar las mejores olas, y a las seis o antes tienes que aguantar su maldito despertador. Yo convivía con varios y no os podéis imaginar como son, ¿es posible que viajes con tres tablas de surf y te parezcan poco? Una de ellas llevaba una maleta que cabían tres jugadores de baloncesto estirados, literalmente. Por lo menos eso les mantiene bien en forma y todos tienen unos cuerpos danone para desear o envidiar. Me llevaron a ver la ola más famosa, la Pipeline, que la verdad es que es bastante impresionante y yo mismo me pasé un buen rato admirándola y viendo como un hormiguero de surfistas flotaba esperando cada uno su momento. Era curioso ver a tal cantidad de fotógrafos con sus miras telescópicas de dos palmos preparados para captar al surfista de turno que tuviera una buena actuación. Yo un día me atreví con el bodyboard, pero no iba muy preparado, agarré una tabla que vi por ahí que no tenía cordón para que no se te escape y me fui para la playa, esto es lo mejor que hice. Cuando me metí al agua me costó como veinte minutos llegar adonde estaban los surfistas esperando a coger una ola, porque yo, a diferencia de los demás que van con el bodyboard, no llevaba aletas. Después de un buen rato flotando descansando del titánico esfuerzo, por fin me decidí y me lancé a por una ola, y como ahí las olas no son tontería, el resultado fue que mi tabla se fue a cascarla y yo revuelto por el fondo del mar con el bañador a la altura de los tobillos. Cuando salí a la superficie después de ponerme de nuevo el bañador mi tabla ya estaba bien lejos y nadé a por ella, aunque no la alcancé hasta la orilla, con lo que pocas ganas me quedaron de volver a meterme la paliza y ahí se acabó mi experiencia surfera.

Lo que más me gustó de la isla fue Pearl Harvour, me encantó conocer la historia. El museo, el documental y que te llevaran en barco hasta el monumento del USS Arizona , me pareció muy educativo e interesante y loable que no cobren por ello. Después de conocer lo que pasó resulta irónico ver a tanto japonés por ahí, porque hasta muchos carteles están escritos en japones, y ahora tan bien recibidos, los tienes ahí de vacaciones y tomando fotos a lo que destruyeron sesenta años atrás llevándose a más de dos mil americanitos en un día.

Lo único anecdódico y algo emocionante fue que me tiré de un avión a 14000 pies de altura, unos 4600 metros. Cerca de un minuto de caída libre para terminar volando suavemente como un pajarito unos cinco minutos en parapente. Sorprendentemente no es muy impresionante, el puenting lo es bastante más. Casi diría que es más bonito que otra cosa.

 

domingo 30 de marzo de 2008

Sydney

Guadalajara 29/03/08

Después de llegar por tercera vez al aeropuerto de Sydney, por fin me quedé a visitar la ciudad. Sydney es una bonita ciudad, con un buen clima, al lado del mar, muy cosmopolita, mucha gente por las calles pero sin agobios, con muchas zonas verdes, cuidada, limpia y agradable para pasear. Un punto muy bueno que tiene es la fiesta, porque todos los días encuentras buen ambiente y como hay mucha competencia se esfuerzan por hacer cosas originales y ofrecer muy buenas ofertas. De hecho en mi hostal, the Maze, que no recomiendo, nos dieron unos cupones para quince consumiciones completamente gratis en distintos bares, que recorrimos sin gastarnos un dólar. Lo del alojamiento es lo peor, porque la calidad es malísima y el precio no es precisamente bueno, así que sólo puedo desaconsejar el mío pero no puedo recomendar ninguno, aunque visité varios y a excepción de los YHA, que son un poco caros, no vi nada bueno.

El famoso puente de la bahía es de los más espectaculares que he visto. Cobran $160, unos 100€, por darte un paseo hasta la cima del arco. Todo el mundo dice que merece la pena, la verdad es que debe ser impresionante y maravilloso, pero tener 100€ en el bolsillo me parece más maravilloso.

De la simbólica ópera sólo diré que es algo impresionante, pero no exagerado, es muy bonita, eso sí, y el emplazamiento perfecto.

Como el cachondeo me salía tan barato me di el homenaje de ir al mercado de pescados, sitio de obligada visita si te gusta el marisco, y me compré una bandeja enorme de sashimi variado, cuarto de kilo de unos langostinos buenísimos y los más fácil de pelar que haya visto, parecían desmontables, y media docena de ostras. Como un señor. Acabé jarto y encima tampoco me salió muy caro. Con la misma excusa y a petición de unos amigos holandeses, me di otro homenaje y un día fui con ellos a un restaurante español. Estuvo genial recordar el sabor de las papas bravas, los mejillones a la marinera y las albóndigas con salsa de almendras. Impecable, exquisito.

Con uno de los holandeses me fui un jueves al mejor fiestón que he estado en mucho tiempo. Primero barra libre de cerveza, vino y champán durante una hora, una locura, y gracias a eso no me gasté nada. Luego un animador hizo que algunos seleccionados como yo jugáramos a un juego. Había que ir recolectando de la gente los objetos que te iba diciendo. Los finalistas acabaron con un vaso vacío, una chancleta, una moneda, un calcetín blanco y un sujetador. Graciosillo, pero lo mejor aún no había venido. Lo siguiente pelea en una piscina hinchable llena de gelatina. También ameno. Pero lo mejor fue la fiesta de espuma, con la música dancera perfectamente seleccionada incluyendo grandes éxitos de discoteca de ayer y siempre, la locura de luces y el buen rollo con todo el mundo. Yo estaba pletórico desde el primer momento cuando partimos del hostal todo el mundo en un autobús con la música a todo trapo. Inmejorable.

El zoo de Sydney me pareció estupendo, merece la pena. Las jirafas están bien, el espectáculo de aves es curioso, pero destacan sobre todo lo magníficos que se ven los leones y los chimpancés, que son graciosísimos, además pude ver a uno que tenía ganas de marcha y le daba matarile a una que era muy "mona", mientras la otra se notaba que le intentaba decir que que no fuera tan pesado, que le dejara en paz, igualito que en los humanos. Lástima que al maldito ornitorrinco no lo conseguí ver, los gorilas no estaban y el show de los leones marinos tampoco.

 

Byron Bay

Guadalajara 29/03/08

Al llegar al aeropuerto de Sydney por segunda vez, la primera fue para hacer escala hacia Nueva Zelanda y ahora viniendo de allí, quise divertirme con mis amigos de la aduana. Jugamos al juego que he bautizado como "¿qué me dices?". Yo de repente olvidé todo el inglés que sé, por lo que los interrogatorios ganaron en diversión. No es tan fácil hacer que no entiendes lo que te dicen, tienes que seleccionar las palabras que has entendido y las que "no". Por ejemplo me preguntaron "do you travel alone?", y eso no lo entiendo, entonces cambia la pregunta, "do you travel with friends?", y yo dudo y luego respondo "eh, eh... ¡Ah! Friends. No, yo no friends." Declarando en el papel que tenía comida y armas, aunque me refería a la navaja multiusos, pero eso no se especifica, y sin entenderme en los primeros controles, acabé de cabeza en la mesa donde te abren todo el equipaje. Después de unos intentos inútiles de comunicación por parte del agente de aduanas, que la verdad es que me calló bien y me hacía gracia verlo hablando como para subnormales para que le entendiera, casi me hizo descojonarme, al final vino otra a ayudarle y ¡sí, conseguí que un angloparlante hablara español! Yo para joder, a la pobre le hablaba bien rápido, así que como me vieron tan pardillo y les resultaba tan complicado, al final me dejaron ir sin registrarme nada, ¡y eso que había declarado que tenía hasta armas! ¡Qué bien me lo pasé! ¡Eso por los mecheros! En EE.UU. sí que no tuve huevos de jugar a lo mismo, que ahí están muy mal y vete a saber lo que te hacen, además hay muchos que saben español.

Después del juego me preguntaba qué hacer y al final acabé cogiendo otro avión adonde me habían recomendado ya un par de personas. Al Norte de Sydney, pero como todo en Australia, suficientemente lejos como para ir en avión, está Byron Bay, un pueblo playero para gente joven exclusivamente. Es un destino surfero muy importante, pero afortunadamente también hay gente normal, porque los surferos son unos frikis y no saben hacer otra cosa que no sea surfear. Los que no se dedican a las olas tienen como actividad principal el cachondeo, por lo que si eres joven y te gusta montarla cada noche este sitio te gustará.

Después del avión, para no perder las buenas costumbres que aprendí en Nueva Zelanda, fui hasta allá haciendo autoestop. Lo cuento porque fue curioso que me llevaron dos mujeres con dos niños de tres y siete años, es decir, más improbable que que te toque el Euromillón. Además que al ver el coche y a sus ocupantes ni siquiera saqué el dedo porque era absurdo, pero paró de todas formas y me llevaron detrás con los niños. Para que veáis cómo es el autoestop en otros países.

La ley de la oferta y la demanda hace que el alojamiento sea de lo peor y más caro que he visto, además aquí más vale reservar, porque puede estar completo. Esa misma ley afecta al ámbito sexual, porque curiosamente hay gran proporción de mujeres y están un tanto cachondas, aunque creo que eso se debe quizás a sus raíces inglesas o a que de hecho muchas lo son. Esta vez fue la primera y única que he visto que la gente se lo monte en los dormitorios. Hubo un día que yo estaba en una habitación con otras cinco tías y al despertarme por la mañana éramos diez; todas habían dormido con la pareja que se consiguieron esa noche excepto una que no salió porque estaba mala, que si no yo habría sido el único pringao en dormir solo. La calidad del hostal me molestó un poco, pero qué le iba a hacer. Hubo otra cosa que también me molestó y que tampoco le pude hacer nada, que llovió los cinco días que estuve, y además casi sin parar. Hubo un día que eso no me detuvo para ir a la playa a hacer el cabra con un murciano, claro, el pobre al ver tanta agua estaba emocionado. Fuimos con una de esas tablas cortas, los bodyboards, a intentar coger unas olitas. Pero eso no es el Mediterráneo, ahí cualquier ola de mierda te empuja unos metros para atrás; era imposible avanzar, andabas y a lo que venía una ola volvías a estar a la misma distancia de la costa, pero la corriente encima te había arrastrado lateralmente. A los diez minutos ya estaba exhausto y después de media hora y medio pulmón lo dejé habiendo conseguido pillar sólo un par de olas. Luego cuando volvimos al hostal estuvimos haciendo el mongolo quedándonos en la terraza bajo la intensa lluvia que resultaba realmente agradable. La verdad es que cuando no tengo nada que no se pueda mojar y hace buena temperatura, la lluvia me encanta. Eso sí, cuando fuimos a comprar todo mojados casi nos morimos con el aire acondicionado del súper. Como estaba lloviendo todo el día, propuse jugar al póker y se convirtió en la rutina de cada día, junto con beber y salir. Desde entonces me di cuenta de lo popular que es por todo el mundo y he jugado bastantes veces, me gusta, pero apesto, aún no he conseguido ganar ni una.

La juerga puede estar bastante bien. Primero se bebe en casa, es decir en el hostal, lo cual es muy sociable y divertido. Lo más común, por ser lo más barato, era el vino en bolsa dentro de una caja, que hay gran variedad y se puede encontrar en cualquier sitio por ahí. Eran creo que tres litros y salía por $10-12, unos 7€, así que bien. Luego ya se va a los garitos. Hay algunos que cierran antes que otros, pero creo que la hora límite eran las tres. El domingo es día de culto y todo, absolutamente todo, cierra a las ¡12! No lo sabíamos nadie, pensando que ahí todos los días es Navidad, como quien dice, y nos quedamos indignadísimos con cara de tontos después de habernos esforzado con nuestro vino de bolsa para no estar ni diez minutos en un bar. Yo lo resolví colándome en la piscina municipal y en la del hostal, aparte de un bañito entre medias en el mar. Vamos, que me pasé la noche a remojo. Me encantó porque lo de bañarme en el mar de noche y colarme en las piscinas con alguna amiga son mis deportes de verano favoritos. Por cierto que de la municipal nos echaron.

De nuevo hice autoestop para irme y el último que me llevó me recomendó que al final me cogiera el tren que me dejaba en el aeropuerto. Lo hice a pesar de que va en contra de mi nueva religión, ahora soy autoestopista, aunque como tuvo un retraso, al final monté una película de que había perdido el avión por su culpa y conseguí que me devolvieran el dinero y así remendar mi pecado.

 

Auckland

Guadalajara 29/03/08

Me fui de la isla Sur y lo único que sentí que me quedara pendiente fue visitar Kaikoura, por las ballenas, y especialmente Akaroa. Todo el mundo me decía lo bonito que era este último, y es que tiene la particularidad de ser estilo francés, en oposición al tan marcado estilo inglés de Christchurch. Sobre todo me fastidió porque me habían recomendado encarecidamente lo de nadar con los delfines, que aunque salía algo caro, según parece merecía muchísimo la pena.

Auckland me causó buena impresión desde el principio, porque pese a sus 1.3 millones de habitantes no se veían agobios, pero si movimiento incluso por la noche, algo que no existe en el Sur, a excepción de Queenstown, que ya antes de las once de la noche da la impresión de que haya habido un holocausto.

La ciudad es bonita y nueva, como suele pasar por ahí debido a que no tienen más de doscientos años de historia, se pueden recorrer las distancias andando y es muy cosmopolita, especialmente por la cantidad de asiáticos y de sudamericanos. El puerto tiene no sólo unos barcos de lujo impresionantes y preciosos, sino también algunos bares, que con bandas en vivo, como les gusta por ahí, se llenan a reventar. Recomiendo el hostal ABC, que es buenísimo e inmenso, puede alojar a más de 500 personas, y tiene promociones con los bares de abajo. Al que le guste el casino, que vaya al Skycity, que es bien agradable y no tiene nada de ambiente elitista, y en cualquier caso, hay que visitar ese edificio tan representativo de la ciudad.

 

sábado 29 de marzo de 2008

Pancake Rocks, Abel Tasman y Arthur's Pass

Guadalajara 28/03/08

Yendo hacia el Norte hice la parada obligada para tomar las fotos de las Pancake Rocks, que son unas formaciones rocosas en la costa con la singularidad de estar formadas por láminas creadas por sedimentación. Son curiosas, vale, pero no dejan de ser sólo rocas, nada más. En el space le he dedicado una sola foto de muestra.

Una de las caminatas más populares, y he de decir que con razón, es la del parque nacional Abel Tasman, en el extremo Noroeste de la isla Sur. Es bastante común aquí hacer kayac. Yo me pensé cogerme un paquete de un par de días, pero al final me alegré mucho de no haberlo hecho. Al respecto yo recomendaría hacerlo independientemente y sólo de Marahau a Anchorage, si es que realmente se tiene la ilusión de hacerlo. La razón es que esa parte no resulta nada interesante andando, pero sin embargo sería una lástima perderse el resto por hacerlo por agua y además no hay nada extra que se pueda ver en kayac que no se pueda andando.

El recorrido es muy sencillo, está acondicionado para que se pueda hacer incluso con un carrito de bebé yo incluso me hice la mitad descalzo cual profeta, pero es largo, cerca de 40km, y para disfrutarlo se recomiendan tres días y dos noches. Existe un servicio de "aquataxi" que puede llevarte y traerte a y desde distintos sitios, así que se puede hacer una excursión de hasta un día si se quiere. Hay cabañas para dormir y puestos de acampada y se deben reservar y pagar antes de entrar al parque, cosa que por supuesto no hice. Sin embargo no hay tiendas, cocinas ni papeleras, por lo que uno tiene que cargar con toda la comida, equipo de cocinar y basura todo el camino.

Lo más curioso de la caminata es que en varios puntos se depende de la marea para pasar, pero está perfectamente explicado e informan de los horarios en distintos lugares. A mí me pareció increíble las inmensas superficies que atraviesas que en otro momento son mar. En esas partes generalmente vas descalzo, porque sueles tener que atravesar varios riachuelos y resulta más cómodo, y vas pisando la arena que está llena de pequeños agujeros donde se van escondiendo diminutos cangrejos a tu paso y millones y millones de conchas. Es una sensación estupenda sentirse ahí en medio. A veces la marea no está en lo más bajo y toca mojarse un poco, pero le da un toque aventurero al asunto tener quizás que ir con la mochila sobre la cabeza.

Lo más bonito del recorrido son sin duda las playas. Son preciosas y evidentemente están un poco más vacías que las de Benidorm, pero el agua no está tan caliente, de hecho está un tanto fresca para mi gusto, aunque me atreví a meterme entero.

Comencé sólo y terminé un grupo de argentinos geniales y algo singulares; me sorprendió su “profesionalidad” cuando empezaron a sacar todos los recursos que tenían para caminar, empezaron fumándose un porrillo, luego sacaron el vodka, un poco de LSD y party pills, que es algo legal allí, vamos, que iban perfectamente preparados para pasar un buen rato en la naturaleza. Luego aparte tenían altavoces para el ipod, parlantes que dirían ellos, y podíamos ir escuchando música por el camino, así que bastante bien con ellos. Posteriormente me los volví a encontrar en Christchurch, a 500km, y seguían con sus cosillas, pero me alegró mucho volverlos a ver.

La primera noche aún no los conocía y dormí de nuevo en el bosque, en un sitio genial, e incluso me molesté en hacerme un colchoncito con hojas de helecho seco. Por la mañana se me apareció un hombre que estaba en una casa al lado de donde yo dormí, iba al baño, que consistía en un agujero con un tablón donde sentarse y resultó que yo me aposté en el medio del camino. Me invitó a desayunar, es decir, el bosque resultó ser para mí como un bed & breakfast, pero gratis. Estaban unos 35 miembros de la misma familia, y esperaban estar más de 60 ese día, que estaban celebrando que hace cien años que compraron el terreno en ese sitio tan singular, junto a la playa sin nada urbanizado alrededor en un parque nacional. La casa era tipo Robinsons hecha a mano, sin luz, con una nevera, cocina y bañera que podían tener más de 50 años, genial.

Como se está extendiendo demasiado lo del parquecito lo voy a dejar ya, pero en conclusión fue muy agradable y tiene unos escenarios preciosos. Un pequeño consejo para el que vaya, en el puente colgante buscar un camino alternativo que está abandonado que baja al río.

De vuelta hacia Christchurch me molesté en pasar por el Arthur's Pass, que es un puerto de montaña que se supone es precioso. No lo es, será bonito, pero no tiene nada de especial, quizás con nieve sea interesante, pero sin más por la carretera no tiene nada. Se supone que es un sitio esupendo para practicar montañismo, pero es algo que evidentemente no hice.

 

Copland Track y Franz Josef

Guadalajara 28/03/08

La caminata más bonita que hice, y que creo que nunca superaré, fue la de Copland Track. No sólo es preciosa sino que también entretenida porque tienes que pasar riachuelos, barro, algún escalón considerable, que de hecho bajarlo fue fácil pero de vuelta casi no lo puedo subir, y discurre por en medio del bosque, el campo y la orilla de un río. La gracia está aparte de todo lo marivillosa que es, que como recompensa hay un manantial de agua caliente al final, y digo final porque es hasta donde la gente suele llegar, aunque se puede continuar, pero eso ya es más montañismo. Haciendo unos rudimentarios canales han hecho unas pequeñas piscinas naturales con el agua a diferentes temperaturas donde te puedes bañar y en invierno con la nieve alrededor tiene que ser espectacular, aunque desde allí, sí que se alcanzan a ver las cumbres blancas incluso en verano.

mpecé muy tarde porque no fue un buen día de autoestop y no me dio tiempo a llegar hasta el final antes de que se fuera el sol, con lo que me tocó quedarme a dormir con los animalitos. La verdad es que el bosque no es tan tranquilo como se supone, porque al atardecer se oye un constante y agudo zumbido, pero afortunadamente hacia las once se fueron a dormir y ya sólo quedaba el arrullante ruido del arroyo.

El día siguiente fue realmente duro, porque aún tuve que hacer una hora y media de camino para llegar al premio del baño en las aguas termales y volver todo el camino que eran unas seis horas sin parar, que a eso le añades que dos días antes me hice la del Rob Roy, el día anterior ya me hice 4,5 horas y que llevaba todo mi equipaje encima,  más de 20 kilos, pues se puede imaginar como acabé con los pies. De las últimas 24 horas me pasé la mitad andando, pero mereció muchísimo la pena.

Cuando llegué al pueblo de Franz Josef, me tomé una cerveza y me fui a dormir a las nueve de la noche hasta las nueve del día siguiente que bien merecido me lo tenía. Después de un día de descanso y otro lloviendo finalmente pude visitar el famoso glaciar. Es impresionante, parece grande, pero no lo es, es enorme, en las fotos no se aprecia en absoluto, con la de gente que hay andando por encima y ni siquiera se distinguen. Es bastante particular, porque termina a 200m sobre el nivel del mar rodeado de selva. Vas en pantalón corto, pero estás tocando hielo como si estuvieras en la alta montaña. Eso se debe a la enorme cantidad de precipitaciones que hacen que se acumulen anualmente más de 30m de nieve en las cumbres por razones geográficas que te explican en la excursión. Este tipo de glaciares sólo se dan en Chile y creo que en otro sitio que no me acuerdo. Merece la pena visitarlo, lo malo es que para llegar a pisarlo tienes que pagar NZ$90 para que te lleven con guía, es un monopolio y no hay más opción, a no ser que consideres pagar más y vayas en helicóptero. Es curioso sentir que estás en una montaña por la cantidad de piedras que arrastra que acaban en la superficie, aunque debajo hay puro hielo, ver los bloques de hielo que bajan por el violento río gris formado por cada gota deshelada o ver esas paredes azules entre las que te puedes meter en las fracturas del glaciar ocasionadas por su continuo movimiento.

 

viernes 28 de marzo de 2008

Queenstown y Milford Sound

Guadalajara 28/03/08

La siguiente parada fue Queenstown, la ciudad más para turistas de Nueva Zelanda, de hecho casi no hay kiwis, porque hasta mucha de la gente que trabaja allí son turistas que se quedan un tiempo para amortizar el viaje o sudamericanos, concretamente chilenos y argentinos, que hay muchos, que medio se están ganando la vida, medio viajando. Es el único sitio por ello donde se puede encontrar cachondeo en la isla Sur y un buen destino para desahogarse un poco y socializarse después de tanta naturaleza casi aislado. De cualquier forma, el sitio es también bonito, está junto a un lago y se puede disfrutar de las vistas desde la montaña del teleférico. Recomiendo subirla andando, que no es mucho, es más entretenido y barato, y encima bajar en la góndola, como llaman al teleférico, es gratis.

Lo que más define a este sitio son los deportes de aventura, podría considerarse la capital mundial de eso, porque se puede hacer de todo, eso sí, el precio no es el mejor. Por NZ$160, unos 80€, celebré mi cumpleaños tirándome desde el primer bungee jumping comercial del mundo, 43m, que no es mucho, pero con la gracia de terminar sumergiendo medio cuerpo en el río. Como iba a acabar en el agua, por seguridad me tiré con un flotador, lo único que como era de niño lo tuve que rajar para que me entrara, así que deshinchado quizás no funcionaba muy bien. Sinceramente no me pareció tan impresionante ni violento como se ve desde fuera, de hecho es muy suave y sólo se siente algo en el primer segundo cuando saltas, te ves en el aire, y al notar que no tienes donde agarrarte y que te vas a ir irremediablemente hacia abajo, te sale pensar “la jodí”.

El hostal, de la cadena neozelandesa BBH, genial, como todos los de la cadena, con spa y todo. De ahí me saqué a mis amigos postizos para celebrar mi cumpleaños. Hice tortilla de patatas para que la probaran todos y compré un trozo de pastel. Luego me los lleve de fiesta y la cosa estuvo bastante ambientada. No fue un gran cumpleaños, pero hice todo lo que pude.

Desde Queenstown fuimos María, una despistada colombiana, y yo a ver el fiordo más popular, el Milford Sound. Es bonito, eso es innegable, pero no es realmente impresionante. Tiene sus cascadas, sus paredes tan verticales, leones marinos y tal, pero no es mucho más. Lo peor es la forma de llegar allí, porque está apartado de culquier pueblo y el camino es bastante largo, por lo que toma bastante tiempo y dinero, aunque como fuimos a dedo nos salió bastante económico y sólo tuvimos que pagar el crucero de dos horas por NZ$68, que estuvo bastante bien. De camino hay un túnel con un semáforo que cambia cada cuarto de hora y donde te paras a esperar a que cambie hay unos párajos muy curiosos, los kea, que son como un loro grandote que no tienen miedo de la gente, son bastante espabilados y les encanta la goma de las ventanillas.

 

jueves 27 de marzo de 2008

Empezando Nueva Zelanda

Guadalajara 27/03/08

Llegué a Christchurch, ciudad que a pesar de ser la más importante de la isla Sur no tiene nada interesante, y comencé a plantearme cómo recorrer la isla, porque así como hasta ahora había estado en sitios más o menos estáticos, Nueva Zelanda es para recorrérsela y ver muchos lugares, por lo que necesitaba un medio de transporte. Estuve tres semanas en la isla Sur, demasiado poco tiempo como para comprarme un coche y demasiado caro para alquilarlo. Un checo de donde me alojaba me dio la solución. Él llevaba toda la vida viajando haciendo autoestop y me habló de ello; así que después de un par de días, como necesitaba moverme porque estaba perdiendo el tiempo, me decidí por probar. Me cogí un bus urbano y me fui a las afueras, y desde ese momento hasta que tuve que tomar otro autobús para ir al aeropuerto para irme ya no volví a gastarme ni un céntimo en transporte y me hice miles de kilómetros, conocí decenas de coches y llegué a absolutamente todos los sitios que me propuse. Es sin duda la mejor solución para viajar en ese país si vas solo. Fue lo mejor y era increíble lo bien que funcionaba, lo normal era no esperar más de diez minutos, a veces ni uno, una vez saqué el dedo y no paró el primero que pasó, sino el anterior. La mitad de las veces era algo particular, alguien con una vida singular, un personaje curioso, situaciones atípicas, en definitiva, aparte de barato, que incluso alguna vez me invitaron a algo, entretenido. Por contar una de tantas, una vez me recogieron dos jovencitas muy monas con una camioneta con cama detrás. Yo fui todo el tiempo acostado, pero temeroso, ya se sabe que en esto del autoestop no te puedes fiar, de que me llevaran a algún sitio apartado y de alguna sucia forma me hicieran pagarles por el viaje. Desgraciadamente no me cobraron, pero es el sueño de todo autoestopista y soñar es gratis. De todas formas no siempre es tan fácil, hubo un par de veces que estuve más de una hora, u otra que en unas tres horas y tres coches me hice quince kilómetros. Esa vez me costó ocho horas hacerme 350km, que pensándolo de otra manera aún es más rápido que el autobús en India o Nepal. El problema está a veces que por mucho que sea la "autopista", puedes no ver un coche en un rato por lo que ya expliqué en el post anterior de que está vacío.

La primera parada fue Wanaka, sitio que si tienes una familia y una lancha es ideal para pasar el fin de semana dando vueltas en el lago con las otras lanchas y las otras familias. Si no casi te puedes olvidar, aunque hay algo que sí merece la pena, la caminata del glaciar Rob Roy. Fue mi primera caminata y bien mereció la pena, porque era realmente bonito, todo el camino entre los árboles para llegar al final a estar enfrente de un glaciar y unas cascadas. Además sirvió como calentamiento porque no costaba mucho, un par de horas ira y vuelta. La anécdota de Wanaka fue que llegué de noche y después de una vaga comprobación no encontré alojamiento. Siendo que era la primera vez que había hecho autoestop y estaba emocionado de lo bien que había funcionado, no hubo mejor guinda para mi pastel que ponerme a dormir en un parque con mi saco. Estaba entusiasmado, pero no sabía lo entretenido que iba a ser. A las tres de la noche oigo un ruido, me incorporo y veo que son los aspersores, miro y al ver que no me alcanzan sigo durmiendo. Una hora más tarde vuelvo a oír el mismo sonido, me vuelvo a levantar, era la siguiente fila de aspersores. Me da la impresión de que tampoco llegan y me tumbo de nuevo. En seguida escucho el sonido más cerca, me había equivocado, ¡sí que llegaban! Me cubrí lo que pude con la funda de la mochila y dejé que me duchara la primera oleada para luego coger todos los bártulos e irme corriendo a buscar otro sitio más hospitalario en mitad de la noche. ¡Qué gracioso cómo me lo paso!, ¿eh? Aprendí muchas cosas de supervivencia en el tiempo que estuve en Nueva Zelanda, que hacer autoestop es la forma más económica de viajar fue la primera, la segunda fue que si duermes en un parque te fijes antes en los aspersores. Al final del viaje pondré una lista de todo lo que se aprende viajando que voy anotando, ya tengo unas cuantas cosillas.

 

jueves 13 de marzo de 2008

Nueva Zelanda, intro

Culiacán 15/03/08

Nada más llegar al aeropuerto de Auckland, después de hacer escala en Sydney, pregunté que había que hacer allí y acabé comprándome otro vuelo para ir a la isla Sur. Total, tres aviones y cuatro aeropuertos en 24h. Fue gracioso que después de pasarme toda la noche allí, casi pierdo el avión porque estaba en la terminal equivocada (¿te recuerda a algo, Edu?), tenía el tiempo muy justo y la otra estaba un tanto lejos, por lo que me tocó una sesión de jogging mañanero. Me habría dado cuenta antes si no fuera porque no tenían otra cosa mejor que hacer a las seis de la mañana que desalojar el aeropuerto para hacer un simulacro. Fue gracioso que tuvo que sonar el aviso de evacuación cinco veces antes de que la gente se empezara a mover, porque nadie se creía lo que oía y nadie quería perder el sitio en la fila. Vamos, que si realmente fuera una emergencia no lo contamos.

Hablar de Nueva Zelanda es hablar de naturaleza y actividades al aire libe. Se puede practicar cualquier deporte de aventura, desde clásicos como el rafting hasta algunos impensables como el "heli-fishing", los tienen todos. Pero lo principal, a lo que se va a Nueva Zelanda, es a andar. Lo que tiene este país es que es muy completo en cuanto a paisajes, porque cuenta con playa, montaña, bosques, fiordos y glaciares. En cualquier caso, a mi juicio, aunque conocí algunos escenarios excepcionales, es muy bonito y muy completo, no me parece tan maravilloso y está muy lejos para que merezca la pena el viaje. Para playas Formentera, por ejemplo, para fiordos Noruega, para deportes de aventura Nepal, para montañas los Alpes y para glaciares de ese tipo Chile. De hecho después de estar ahí estoy muy orgulloso de algunos de nuestros paisajes, especialmente de los Pirineos, que no tienen nada que envidiar.

En total tiene cuatro millones de habitantes, que para la superficie que tiene, equivalente a Italia, no es mucho. Sólo el 30% de la población vive en la isla Sur que encima es la más grande y además 400.000 están en Christchurch. Haciendo las cuentas es fácil darse cuenta de que está vacio. Se nota en cada detalle que es un territorio nuevo, hace 200 años no había llegado apenas gente hasta allí. Todo el mundo sabe cuantas generaciones llevan ahí y los más autóctonos son unas seis. ¿Cuántas lleva tu familia en España? La población más grande de todas formas no es la de personas, sino la de ovejas, algo por lo que son muy famosos, ya que son 40 millones, o lo que es lo mismo, diez ovejas por habitante (datos oficiales). Eso hace que disfrutar de un buen trozo de cordero no sea un lujo, ya que de hecho cuesta unos 3,5€ el kilo, toda una ganga, menudos homenajes me daba.

Es muy salvaje, y desde luego no me refiero a brutal, porque es precisamente muy seguro, ya que apenas hay mamíferos y excepto los mosquitos no hay nada que pique. Pero cada vez hay más turismo, en gran parte por el maldito Señor de los Anillos, y todo está enfocado a ese sector. Siendo que el país es no es caro, la demanda hace que lo turístico sí lo sea, especialmente cualquier actividad. En cualquier caso en invierno, en nuestro verano, que es temporada baja, la tranquilidad es absoluta. Eso para mí es un problema, porque incluso en temporada alta es demasiado tranquilo, aburrido sería otra palabra, ya que, como ya he dicho, no hay nadie. Lo de la naturaleza está bien, pero para mí la vida es algo más que un escenario bonito. Sólo se puede encontrar fiesta en la isla Sur en Queenstown, porque es un pueblo exclusivamente turístico, hasta la gente que trabaja allí son turistas.

Oportunidades de trabajo hay todas las que quieras, y eso hace que haya multitud de chilenos y argentinos, aparte de otras nacionalidades. En Australia también abundan las ofertas de trabajo, pero la política de inmigración es un poco menos abierta para los suramericanos. Tanto en Nueva Zelanda como en Australia lo que más abunda son los alemanes, no sé exactamente la razón, pero fácilmente la mitad de los turistas son germanos. Lo que más se lleva es sin duda lo de coger fruta, es un estándar para subvencionar el viaje, especialmente en Australia. Apuesto a que le dices a un alemán de venirse a España a coger fruta y te manda a tomar por culo, pero si es por ahí no hay problema, y eso que nosotros les pagaríamos más.

Lo más famoso, el símbolo de Nueva Zelanda es el kiwi. Esos bichos existen porque no existía depredador alguno y se pudieron permitir el lujo de prescindir de las alas. Todo lleva la palabra kiwi, hasta ellos mismos se denominan kiwis, pero lo gracioso es que nunca veras uno, a lo sumo si vas al zoo. Yo hasta que no fui al zoo de San Diego, en California, no había visto uno en mi vida.

Una cosa que se lleva mucho en este país son las cosas de segunda mano, se ven muchas tiendas de ropa o cualquier cosa, pero lo que más los coches. En las ciudades hay infinidad de tiendas de coches y furgonetas de segunda mano. Algo típico es comprarse una furgoneta especialmente modificada con cama detrás para recorrerse la isla y luego revenderla, ya que el cambio de papeles al parecer es un proceso muy simple aquí.

¿Sabéis lo que entienden por autopista en Nueva Zelanda? Una carretera de doble sentido sin vallar y que en los puentes, que encima hay muchos, sólo un carril para ambos sentidos. De chiste. Mira, si haces un puente, por el mismo precio ponle dos carriles, que es más práctico que tener que estar esperando a que el que viene de frente pase. Lo bueno es que no les hace falta, porque en temporada alta pasa un coche cada minuto en hora punta, pero puede ser veinte minutos en otros momentos o ¡un par de horas! en invierno.

Hay que decir que la gente es muy maja, no tuve el menor de los problemas con ellos y siempre mostraron una tremenda hospitalidad. Se entiende porque están acostumbrados a la inmigración, porque ellos o sus pasados también lo fueron. Están orgullosísimos de su nueva tierra y siempre te contaran qué debes de visitar. Les encanta el rugby y el cricket, deporte que cualquiera diría que es bastante feo, y tienen una tremenda rivalidad con Australia, aunque no son correspondidos por los australianos que se preocupan más de ganarle a Inglaterra o a Pakistán si se trata de cricket.

 

jueves 6 de marzo de 2008

Kangaroo Island

Hollywood 06/03/08

En mis deseos de huir de Adelaide, al final encontré la salida. El problema estaba en que sólo estaba allí para diez días y me pillaba por medio el Año Nuevo, por eso no podía irme demasiado lejos y en Australia todo está de hecho demasiado lejos. Me quedaban menos de cuatro días para irme y era ya de noche cuando conocí a mis compañeros de excursión, alguien mencionó la isla y yo salté y dije que nos fuéramos mañana. No estaba en sus planes, pero conseguí convencer a una hongkonesa y a un japonés para que se vinieran conmigo. A las 6 de la mañana arriba y cogemos un autobús, que cuando lleguemos ya veremos cómo nos las apañamos con el alojamiento y el transporte por la isla, cosa que ya de entrada no es fácil, porque la oferta es muy limitada. Al final nos las arreglamos para conseguir un coche alquilado, aunque tuvimos que hacer cien kilómetros extra para ir a buscarlo, y un agradable hostal donde se nos unió otro japonés al grupito. El día siguiente pareció más difícil lo del alojamiento, pero al final lo conseguimos.

Y aquí quiero mencionar uno de los pensamientos que siempre me vienen a la mente cuando quiero hacer algo: "conseguir hacer algo es tan sencillo como desearlo", esto es especialmente aplicable a viajar, sólo que hay que decidirse y moverse, aunque ello no quiere decir que cueste trabajo ni sea complicado, de hecho al final siempre sale todo aunque no tuvieras nada planeado. Sí, a muchos nos gustaría dar la vuelta al mundo, pero no se puede porque hay muchas cosas por medio, yo me las quité, porque tenía un deseo que cumplir. Si tienes un trabajo puedes dimitir o pedir una excedencia, tú verás qué te interesa más, cuánto quieres que tus sueños se hagan realidad, si tienes una familia, te la puedes llevar contigo, será una experiencia magnífica para todos. Pero, ¿por qué tiene que considerarse eso una locura? Para mí desperciciar la vida sin hacer lo que te gustaría, lo que te puede hacer feliz, eso es una locura. Trabajos puedes tener muchos, vidas según mis creencias, sólo una. En cualquier caso, hablo de viajar porque a mí me gusta, pero cuando hablo de sueños puede referirse a estudiar esa carrera que nunca estudiaste, declararse a la persona que nunca te atreviste o saltar en pelotas al campo en medio de un partido de fútbol si eso te hace feliz. Ya me estoy saliendo por la tangente, volvamos al tema de los canguros.

La primera atracción de la que disfrutamos fue el ver dar de comer a los pelícanos. No era ningún parque ni nada, sólo un hombre que todos los días va a las rocas con un cubo lleno de peces y monta un pequeño show a cambio de una propina. La verdad es que estuvo genial, esos bichos me gustan, son enormes, no me los esperaba tan grandes, y los ojos son graciosísimos, parecen de mentira, que los tengan pintados en la cabeza. Es increíble como pueden engullir el pescado que jurarías que se van a asfixiar, parece completamente imposible que esos trozos puedan pasar por un cuello que es la mitad de estrecho y no se atraganten. Imaginad lo que eran capaces de tragar que después alguno hasta ni podía volar. Además no tienen miedo a la gente y los tienes de ti alrededor sin problemas.

Lo segundo fue por la noche ir a ver un pequeño museo marino y los pingüinos. Los que tienen ahí no son como la imagen que tenemos del típico pingüino rey grandote y con una piel piel negra brillante, son una mierdecilla de color pardo, pequeñaja y súper frágiles. Les tienen que mimar porque cualquier cosa les mata, de hecho un gato se puede cargar como a trece en una noche, la luz les ciega y les tienen que construir casitas. Yo pienso, si no puedes sobrevivir en este mundo por ti mismo es tu problema, te jodes y te extingues.

El día siguiente fue bien intenso, primero los leones marinos de Seal Bay, decenas de ellos tirados en la playa y tú andando al lado, eso sí, después de haber pagado AU$13 y manteniendo las distancias.

Lo segundo, Little Sahara a surfear con una tabla por las dunas. Suena mucho más divertido de lo que es, porque es una completa parida, es arena, no nieve, por lo tanto ni resbala igual ni se pueden hacer tonterías, básicamente te tiras recto y a ver hasta donde llegas. Alquilar una tabla ¡¿cuatro horas?!, es imposible estar tanto rato subiendo las enormes dunas, costaba ¡¡AU$25!!. Nosotros la subarrentamos por AU$10 y cumplimos. Yo comprobé que la forma más divertida de bajar era dando volteretas, eso sí que estaba bien, porque con lo empinadas que eran, la inercia y la gravedad lo hacían todo y era casi imposible parar.

Después de una pequeña pausa en la playa para comernos el bocata de tortilla fuimos a ver a unos koalas. Esos bichos son lo más pasivo del mundo, vaya cosa más inerte. Yo me puse a escalar un poco los árboles y pude tocar a alguno, y los tíos por no moverse se dejaban.

La siguiene parada fueron las Remarkable Rocks, unos pedruscos de granito curiosamente erosionados. Me gustaron, se sacan buenas fotos. Este sitio tiene una particularidad, las moscas. Porque en Australia son las más pesadas del mundo, uno conoce a una mosca y gana un amigo inseparable para todo el viaje, incluso yendo en bici, cosa que comprobé, tienes siempre una mosca amiga que te acompaña. Aquí concretamente se llevan el Oscar a las más molestas; es fácil tener 30 en la camiseta, pero si te estás quieto pueden ser muchas más. Casi se puede decir que cuando te vas de allí, realmente no te vas, huyes.

Por último vimos otros leones marinos en unas formaciones rocosas y luego a hacer kilómetros de vuelta a casa antes de que anocheciera. No debes de conducir de noche a no ser que tengas un parachoques tipo "medaigualloquesemepongapordelantequeyosigomicaminosinparar", que son comunes por ahí, porque en cualquier momento te salta un wallaby, que es un bicho igual que el canguro pero más pequeño, y a seguir forrando de piel la carretera. Veríamos en total no menos de 30 marsupiales, pero no fue hasta el último día que vimos uno vivo. Y es que la deberían de llamar la Isla de los Canguros Muertos, que es lo que más abunda.

El último día hicimos lo más divertido e interesante, visitar el Paul's Place Wildlife, un sitio donde un hombre tiene un montón de animales de todo tipo y enredas con ellos, les das de comer o incluso puedes coger un canguro en brazos y darle el biberón. Las fotos y vídeos son geniales, dan envidia, pero aún no los he colgado. Tener una serpiente enorme por el cuello o que un emú comiera de mi cabeza fue de lo mejor. Como anécdota graciosa, Sofía, la taiwanesa, que le tiene miedo a todos los animales, fue perseguida por una oveja cual toro en dos ocasiones. La pobre estaba acojonada y la oveja, muy cabrona ella, se divertía a su costa disfrutando de hacérselo pasar mal a un humano. El grupo, unas 20 personas, nos descojonábamos, porque era realmente graciosa la situación, y después la pobre aún soltó alguna lágrima.

Lo más normal es cogerse un paquete para visitar la isla que haces prácticamente lo mismo que hicimos, de hecho teníamos un folleto e íbamos siguiendo más o menos lo que se hace en el tour. Nuevamente quedó demostrado que los paquetes siempre salen mucho más caros y hacerlo por tu cuenta es muy agradable y divertido. Los paquetes cuestan unos AU$460 y a nosotros, incluyendo absolutamente todo, nos salió por AU$320.

 

miércoles 5 de marzo de 2008

Adelaide

Los Ángeles 05/03/08

Australia se divide en seis estados. Adelaide concretamente pertenece al estado de Suraustralia.

El motivo que me llevó allí fue la curiosidad de comprobar si era cierto algo que leí por Internet de que esa ciudad se encontraba en el top ten de las mejores ciudades para vivir del mundo. En muchas de esas clasificaciones figura Vancouver, y además en primera posición, lugar que también está en mi itinerario. En cualquier caso, siendo que es algo en gran parte cuestión de gustos, y sobre todo después de visitar Adelaide, puedo asegurar que ese tipo de listas no es referencia alguna, como mucho puede servir para hacerse una idea, aunque sólo aproximada, de lo segura que puede ser una ciudad. Puedo comprender que sea un sitio maravilloso para vivir, pero desde luego no para mí, no es mi estilo. Si te gusta vivir en un vecindario idílico, en una casita monísima con jardín y dos coches en la puerta, sin que nadie te moleste, porque ni si quiera verás un alma por la calle, y donde todo esté muy organizado y limpio, entonces es perfecto, pero si no, esa ciudad te parecerá lo que es, un auténtico coñazo. Es curioso como está hecha, se nota lo artificial que es, la estudiaron antes de hacerla de hecho, y lo dividieron en un núcleo urbano cuadriculado para los comercios rodeado de zona verde y después toda la inmensa área residencial. Siendo más de 1,1 millones de personas es sorprendente que no existen los atascos, pero es comprensible cuando te das cuenta de que tampoco hay gente por la calle, es una lástima. Otro factor que consideraría importante en cuanto a calidad de vida es sin duda las féminas que te encuentres por la calle, y en esto si que no tiene nada que hacer conmigo, porque responden al prototipo inglés, y especialmente los fines de semana ves lo peor que te puede ofreer, gordas con microfaldas, pálidas, mal pintadas, borrachas y con cara demacrada. No me enrollo más porque no merece la pena.

Cosas que me chocaron nada más llegar fueron por ejemplo, que hacía un calor infernal, claro que ahí era verano, y de hecho el día más caluroso para mí del año pasado fue el de Nochevieja, o los precios, que después de venir de Asia también eran impactantes, con AU$6, 3,6€, puedes comprar dos Redbull en una tienda o una hora de Internet, he de decir que España en la muchas cosas es incluso más cara. El que las cosas estuvieran escritas con caracteres no cifrados que podía leer, incluso entender, y que ya nadie me hablara usando un incomprensible lenguaje, fue volver a la Tierra depués de viajar por otros mundos, sentía que ya no tenía barreras de ningún tipo.

La bienvenida a Australia fue lo peor. Aviso para los que pretendan ir que son muy extrictos en la aduana y excepto ropa, prácticamente no está permitido traer nada, especialmente comida y cosas de madera. A mi me retuvieron como una hora y media, me interrogaron tres veces y luego me abrieron todo el equipaje. Encontraron mis preciados y baratos mecheros con linterna y me requisaron todos menos cinco (tenía unos 25 solamente), porque hay una ley que ocupa hoja y media donde explica que no se pueden traer a Australia más de ese número. No es que no se puedan tener, es como digo, que no se pueden traer sin un permiso de no sé quien. Eso me molestó bastante, esos mecheros son más prácticos viajando que la mochila.

Lo bueno que tuvo, lo único diría, es que por lo menos puede salir bastante barato. El alojamiento costaba AU$14, 9€, que en comparación con Asia es un montón, pero es lo más barato que he pagado desde entonces. Un día podía salir realmente económico si aprovechabas todas las ofertas. Primero el desayuno estaba incluído, luego con el bus circular que es libre vas a cogerte una bici gratis que promueve el ayuntamiento, te vas a la biblioteca a chupar Internet por el morro y de paso te rellenas el botellín con agua fresquita, luego al museo a culturizarte gratuitamente, también puedes visitar el museo de inmigración o el estadio por el mismo precio, cuando dejas la bici les pides que te den un botellín de agua que tienen muchos, para no cansarte, de vuelta te coges el tranvía, aunque sea por 200m, porque en el centro es gratis y al llegar te tomas la tarta de manzana que reparten a las ocho en el hostal. Después de un largo día de actividades es recomendable verse una peli de la selección que tienen en recepción tumbado en el sofá, para eso tienes que pagar AU$20, ...pero luego te los devuelven.

Lo único destacable, aunque para mal, fue la Nochevieja. ¿Qué pensarías si te dicen que vas a pasar la que se supone que es la mejor noche del año por defecto en la playa, en el extranjero y que esperan medio millón de personas? Yo pensaría, como pensé, que iba a ser una de las mejores noches de mi vida. Pero cuán equivocado estaba, porque resultó ser precisamente la noche más aburrida de todas las que he salido, que no son pocas. No había medio millón, eso es cierto, pero tampoco me hacía falta y si que habría 100000, que ya estaba bien. Ahí no estaba el problema, estaba principalmente en que ¡no se podía beber!, pero ¡Dios, que es Nochevieja! Nada más bajarnos del tranvía perdimos a uno, ¿dónde estaba?, unos amables policías le estaban felicitando el Año Nuevo con una multa de AU$160 por llevar dos cervezas. La presencia policial era ubicúa y por lo tanto consiguieron que en efecto nadie bebiera. Al llegar a la playa se veían familias con las sillas de camping y los niños y grupos de gente sentados con, a lo sumo, una botella de agua en el centro y sin saber muy bien qué hacer e incluso algunos sin hablar. Ni siquiera había algo de música para amenizar ni ningún tipo de actuación. Dieron las doce y sin avisar lanzaron cuatro fuegos artificiales de mierda y la mayor parte de la gente se comenzó a ir. Aún se quedaron algunos por los bares, que no ofrencian, por lo que comprobé, ningún ambiente festivo especial e incluso se notaba que la gente no estaba de lo más alegre y social. Intenté buscar la fiesta por ahí y por la ciudad, pero resignado me acabé yendo a dormir hacia las 3 después de haber visto más peleas, o restos de ellas, que ninguna otra noche de mi vida. Personalmente, la restricción de alcohol también me alteraba la sangre, pero no lo demostré al estilo inglés que acostumbran allí.

Quizás lo más emocionante que me pasó allí fue que se me acabara el diario.

 

miércoles 27 de febrero de 2008

Aún no he visto Alcatraz, pero casi

San Francisco 26/02/08

Quizás se podría decir que la historia que viene a continuación empezó con el mensaje de una galleta de la comida china que ordené para comer: "Vas a ser el centro de atención". Casualmente venían dos, la otra decía: "Recibirás una gran cantidad de dinero de una fuente inesperada". Sin ser supersticioso, no reparé en absoluto en ellas, quizás debería cambiar mis ideas al respecto.

Siendo sábado me apetecía algo de fiesta, para lo cual me alié con un ruso con un carácter muy afín al mío, es decir, un tipo muy majo, y procedimos a beber algo antes de salir. Compramos una botella de 375ml de Jim Bean a medias, aunque al parecer la repartición no fue muy equitativa, porque ya en la calle, Víctor, que es su nombre, mostraba estar más alegre que de normal, mientras yo no experimentaba ninguna sensación fuera de lo común; aunque la sensación del alcohol también es común, se entiende lo que digo.

La noche empezó bien, casi sin darnos cuenta acabamos en un local de striptease, que he de decir que fue muy entretenido, barato (gratis y no consumimos) y agradable (cómo no, con tías en pelotas por ahí). Después de un rato salimos de allí sabiendo que ésa iba a ser una buena noche; aún no sabíamos lo que nos esperaba.

Eran las 12:30 de la noche cuando intentamos entrar a un garito y nos rechazaron porque yo no tenía identificación, que por aquí la piden siempre, y mi compañero llevaba pantalones militares. Siendo que había multitud de sitios adonde ir y que acabábamos de empezar a recorrer la calle, no nos preocupó en absoluto, así que continuamos tranquilamente nuestro camino. Habíamos andado dos pasos desde la puerta cuando, espontáneamente sin explicación alguna, un grupo de 6-8 policías se abalanzaron sobre Víctor. Aunque es una persona inteligente, quizás no actuó de la forma más sensata y se intentó resistir ante ese repentino ataque cuanto pudo, mientras yo todavía sin nadie que me acosara no le deja de gritar que se estuviera quieto, que no habíamos hecho nada y que todo iría bien, que se calmara, pero no me hacía ningún caso. Después de que lo zarandearan un poco y finalmente lo consiguieran esposar, antes de que yo tuviera tiempo a reaccionar y saber qué estaba pasando, estando completamente quieto y atónito, un policía me agarró y me lanzó de morros contra el suelo. Yo no dejaba de decir, que no iba a hacer nada, que estaba tranquilo, que no me resistía, pero el comportamiento del policía era el mismo que debe proceder para el más peligroso de los criminales, gritando "¡no te resistas!" con pose heroica, como intentando hacer ver a todo el mundo que estaba salvando la ciudad de un peligro en potencia. Lo cual resultaba gracioso siendo que antes que él yo ya decía que no me resistía; mi pensamiento era "pero, joder, si no me estoy resistiendo en absoluto, ¡¿qué cojones quieres que haga?!". Retorciéndome los brazos, con la rodilla incada en mi espalda, me puso las esposas. En un momento descubrieron la lata que llevaba en el bolsillo trasero y la hicieron estallar contra el suelo en un gesto muy macho, dándole un toque aún más violento a la escena. La gente que estaba en la cola de la entrada estaba alucinando tanto como nosotros, nos grababan con el móvil y me miraban sonriendo con complicidad en gesto de comprensión.

Mientras me conducían hacia el coche, con la tranquilidad de saber que no había hecho nada, me di cuenta de lo que me estaban haciendo, darme un regalo enorme, una de las mejores anécdotas de mi viaje, lo cual me hizo sonreír, pero la incredulidad por lo absurdo de la situación, hizo que esa sonrisa se convirtiera en carcajada pura. El ver a la gente atónita que con la mirada me decían que me entendían, que eso era tan estúpido como parecía, pensar que no soy más que un simple turista españolito que pasaba por ahí y que no había ofrecido resistencia alguna y que a pesar de eso los policías se tomaban la situación como luchando contra un grupo terrorista, sólo hacía que incrementar mi carcajada. Por otra parte disfruto desconcertando de esa manera, cuando más lógico sería quizás echarse a llorar, pero con eso no gano nada y reírme me parece más positivo.

Pregunté que por qué era todo eso y me respondieron que por ir borracho, cosa bastante inverosímil, porque ni si quiera habían tenido tiempo de comprobarlo ni me habían prestado atención alguna. Otros dedujeron directamente de mi risa que estaba colocado y entre ellos lo confirmaban asintiendo al que lo había sugerido, ya sabéis, con ese estilo imbécil americano. Me preguntaron evidentemente que qué había bebido y qué drogas había tomado. Siendo que no me encontraba borracho y me acusaban de ello, les pedí que me hicieran un test de aliento o de sangre, pero me respondieron ¡que no tenían nada para hacer eso!, les sugerí una prueba física de esas que todos hemos visto por la tele que hacen por aquí, pero también me la negaron; yo estaba borracho y punto, merezco dormir entre rejas. Me metieron en el coche de policía y como no estaba muy cómodo al tener las manos esposadas por detrás, me las pasé delante por debajo de las piernas. Cuando se dieron cuenta de que las tenía delante, me sacaron del coche, me las quitaron, y con un movimiento de academia me retorcieron la muñeca para volvérmelas a poner por detrás mientras yo evidentemente me quejaba del dolor e insistía en que no era necesario apretar tanto. El semblante y actitud de los policías seguía siendo el mismo, seriedad, después de todo están haciendo un trabajo extremadamente peligroso arrestándome, y pura bordería, sin dejarme preguntar ni decir nada, respondiéndome con cosas del tipo "cállate si no quieres tener problemas", "no me hagas repetirlo" y cosas por el estilo nada amistosas; eso fue constante en todo momento de la noche y con todos los policías. No tenía derecho de preguntar, de hablar, de saber ni de nada. Ni siquiera me dijeron que derechos tenía, a pesar de que lo pregunté.

Nos metieron en una furgoneta, pero en compartimentos separados y al rato nos llevaron al centro de detención, es decir, la cárcel, que no la comisaría. Podrían haber tenido el de talle de llevarnos a Alcatraz, que está aquí, y así de paso hacíamos turismo y le habría dado un punto más a la anécdota. Allí nos dejaron dentro de la furgoneta cerca de una hora, completamente desatendidos y con las esposas demasiado apretadas.

Después comenzó el proceso de ingreso. Volví a ver mi cartera que alguien se había quedado todo ese tiempo, pero sólo verla, porque evidentemente me despojaron de ella y de todas mis pertenencias, incluyendo, pulseras, collar, cinturón y zapatos, aunque ni si quiera tenían cordones. Nos hicieron quitarnos los calcetines y volvérnoslos a poner y por supuesto nos pasaron el detector de metales y nos registraron todos los bolsillos. Nos hicieron una foto con un cartelito, en la que salí con una descarada sonrisa, pero no fue la típica de la regla detrás y de perfil. Nos hicieron unas preguntas rutinarias, incluyendo si me quería suicidar, nos tomaron las huellas y al trullo.

A Víctor ya no lo volví a ver, nos pusieron en celdas separadas. Me tocó entre otros con un tipo que estaba ahí por la misma razón y de la misma manera, pero aun más gracioso, porque él ni siquiera bebe. A él tampoco le hicieron ningún tipo de test lógicamente. Estuvimos hablando todo el rato y así se pasó la cosa medio bien. Entre muchas otras cosas me comentó que de eso podíamos sacar una compensación de $6000, que hace referencia a la segunda frase de la galleta china. En efecto hay una cosa que se llama "small claim" que es un sistema rápido de reclamación hasta $7500, pero desgraciadamente hoy hemos estado buscando la forma de reclamar y para nuestro asunto está difícil porque no nos imputaron cargos y eso quiere decir que no hay ningún caso ni archivo que vaya con nosotros, y he llamado a bastantes sitios e incluso a la embajada, que, aunque muy agradables, no ven claramente la forma de ayudar.

En ningún momento sabíamos qué hora era ni cuánto nos quedaba por estar allí, aunque nos dijeron cuatro horas, pero el preguntar era absurdo, porque las respuestas eran completamente hostiles. En un momento mi compañero de celda, el que no bebe, preguntó si podía irse ya y la respuesta fue que si aún estaba allí era porque aún estaba borracho. Sin comentarios. Eran todos completamente estúpidos e irracionales.

Como es de suponer, el desayuno de este tipo de alojamiento no es excelente. Debo de remarcar el zumo de 118ml, que da para un sorbo y medio como mucho, y la mantequilla de cacahuete untada en un papel, a la cual mucha gente había hecho asco a decir por las manchas y los papeles del techo.

Pasadas las 5:30 nos soltaron a la vez a mi nuevo a migo y a mí, después de hacernos una de las preguntas más estúpidas posibles, que si estábamos listos para irnos a casa, "no por favor, aún somos un peligro para la sociedad, déjanos aquí", pensaba irónicamente. Nos metieron en una habitación, nos llamaron uno a uno, nos dieron nuestras pertenencias en una bolsa que no debíamos abrir hasta salir de allí, huella, firma y nos hicieron pasar a otra habitación. Se abrió una puerta, pasamos, se cerró y se abrió la siguiente. Ya éramos libres.

Empezamos a registrar nuestras bolsas poniéndonos los zapatos, las pulseras... Y me di cuenta de que me faltaban tres de mis preciadas pulseras que había conseguido en tres de los países en los que he estado durante este viaje. Volví por el pasillo, ya que en el hall donde estaba no había nadie, y pregunté por ellas en el tono más cordial y humilde que pude incluso sobreactuando para dar lástima. Me dijeron que todo estaba en la bolsa y que ellos no tenían nada. Le expliqué cuanto significaban para mí y que si no estaban allí, sólo podían estar arrojadas en la puerta donde me las quitaron. Añadir que cuando me iban a quitar dos de ellas les aclaré que estaban pegadas y que no se podían sacar, pero no les costó arrancármelas. Me contestó que no había forma de que yo pudiera ir allí. Les sugerí que si yo no podía, que alguien me hiciera el tremendo favor de ir a buscarlas, a lo cual me respondió que aunque me las hubiera regalado el rey, la reina o el mismo Dios, no había forma de que las pudiera recuperar. "¿Quiere eso decir que las he perdido definitivamente?, pregunté. "Sí, welcome to San Francisco.", me respondió el muy hijo de puta. Me da pena pensar que estaban simplemente tiradas ahí en el suelo y que no le hubiera costado nada recuperarlas. Luego tuve que volver para preguntarle dónde estábamos, porque no tenía ni idea, y cómo ir a casa. Me lo dijo y me avisó de que era peligroso andar a esas horas por allí. No les supuso ningún problema traerme ahí sin motivo, pero desde luego aunque mi vida corriera peligro no se iban a molestar en llevarme de vuelta. Me puse la gorra, la capucha del abrigo por encima y con aire vacilón contoneándome como un tipo duro, con el pensamiento de que acababa de salir de prisión, me fui a casa. No me encontré con mucha gente por el camino, pero los malotes con los que me crucé me saludaban con compañerismo al pasar con el clásico "hey man!" y cosas así. Realmente parecía un mal tipo.

Víctor fue al hospital, porque la estuvo montando en la celda y le preguntaron si quería ir. Una vez allí, le midieron la tensión y lo dejaron con el cacharro ese puesto hasta que se cansó, se lo quitó y lo tiró al suelo. Luego se puso a andar hasta que los policías lo vieron y le dijeron que si no quería su ayuda que se fuera a casa. El cabrón llegó hacia las cinco, mientras que yo portándome como un angelito llegué a las seis y media. Eso sí, el lleva regalo en la cara y en las muñecas.

Tengo mis conjeturas de a qué se debió todo esto, no sé si sería por cumplir una cuota de detenciones, por cumplir con algún número de algo, porque resulta más fácil meterse con gente así que con otros más peligrosos y así tienen la excusa de estar muy ocupados como para hacer otras cosas o quizás intentan impresionar delante de toda la gente, dar ejemplo y avisar de que nadie se pase. En cualquier caso delata la mierda de policía que tienen en los EE.UU.. El que lleva las investigaciones del abuso policial y esas cosas me ha contado que en esa calle todos los fines de semana detienen a muchas personas, pero casualmente no cuando él va con ellos para observar su trabajo.

A día de hoy ya he mirado el tema de la reclamación y de momento ya hemos puesto una queja que acabará en una investigación para echar reprimendas. Lo de una compensación al final será nada y encima sólo cuentan las cosas que te hayan roto o perdido. Por lo menos he incluído que me rompieron la cámara. El que te den por culo no te lo compensan de ninguna manera. La tocada de pelotas tamaño familiar les sale gratis.

¡¡Welcome to América!!

lunes 4 de febrero de 2008

Singapur

Byron Bay (Australia) 04/02/08

De Singapur con las prisas sólo pude ver el aeropuerto, aunque no es poco, porque es como una ciudad, me gustaría saber cuántas miles de personas trabajan ahí. Todos los aeropuertos intentan ser un escaparate de tecnología, como intentando dar una primera buena impresión del país, pero ahí se pasaban, en el baño todo con detectores de presencia; primero la cadena del váter, me agacho a coger algo de la mochila, se dispara y me moja la picha, luego el jabón, tardaba un siglo en salir y te pasas un minuto preguntándote si funciona o no y al final el jabón a la encimera, y para el grifo yo parecía invisible y cuando conseguía que saliera agua duraba dos segundos y otra vez a jugar a que me reconozca. El aeropuerto es enorme y tiene de todo para que no te aburras, jardines, cine, internet, consolas, tour por la ciudad... y todo gratis, que luego si pagas te vas a un centro de belleza, te das un masaje, un bañito en la piscina o te quedas en el hotel sin salir de la zona internacional. Por descontado, los duty-free son un puro centro comercial con cientos de tiendas. Me pasé seis horas allí y no sólo no me aburrí, sino que casi no llego al avión porque estuve entretenido y además lo habían aparcado en casa Dios, que ahí las distancias son de kilómetros.

Por último mis pensamientos al comenzar la etapa cara del viaje después de todo lo barato.

"[...] De hecho ver tanto pijerío, todo tan súper guay, caro y gente derrochando, me hace sentir pobre. Me preocupa que me he acostumbrado a lo barato y me jode gastarme dinero en algo que sé que podría valer mucho menos. Me he vuelto un roñoso, pero así como uno se acostumbra a lo bueno y le cuesta irse a lo malo, yo me he acostumbrado a lo barato.[...] Se acabó lo bueno, bonito y barato, ahora toca lo bueno, bonito y atraco. Lo voy a llevar fatal."

 

martes 29 de enero de 2008

Tailandia, conclusión

Christchurch (Nueva Zelanda) 29/01/08

(Todas las fotos de Tailandia ya están en el space)

Tailandia me enamoró, será todo lo comercial y turístico que quieras, pero aún se pueden encontrar rincones maravillosos y no me refiero al paisaje de ensueño idealizado en las películas, que alguno tiene, pero no es lo que más me emocionó, me refiero a ese ambiente, atmósfera, con viajeros auténticos, sitios tranquilos, bonitos y lugares perfectos desde para la completa soledad y relajación hasta lo más loco y fiestero. No sólo es genial, sino que para colmo es barato. La fruta y sus batidos son espectaculares, merecería la pena ir aunque sólo fuera por eso. El mimo a los turistas es inmenso y no como en India que es porque están pensando como te la van a jugar, son en general buena gente y mayormente muy confiandos. Sí que tienen pobreza, pero puede ser completamente imperceptible si uno no la busca, yo de hecho no la vi. Me faltó ver el Norte, el interior, pero estoy seguro de que lo veré, porque volveré, como hace casi todo el mundo. Es el mayor productor de cocos, y al estar allí lo puedes comprobar fácilmente, de hecho morir porque te caiga un coco en la cabeza es algo factible. Y es que vacacionar en Tailandia es una actividad de riesgo, no sólo por los cocos, las hamacas tan inofensivas que parecen pueden ser muy peligrosas, a mí se me rompió una y del dolor de culo no pude andar bien en cinco días, y sé de más gente que ha tenido incidentes con ellas, aparte está lo de quemarse bajo el sol, cortarse con rocas buceando, pegársela en la moto o heridas en los pies de ir descalzo, entre otras muchas cosas.

Por último, ¡no vayáis!, está muy explotado y no quiero que me lo fastidiéis para cuando vuelva a ir yo. …Total, si no merece la pena, mejor id a otro lado.

 

Koh Pha-Ngan

Christchurch (Nueva Zelanda) 29/01/08

Como estoy un poco vago y no me apetece pensar, voy a tirar de nuevo de diario y transcribir, aunque no literalmente.

En Koh Pha-Ngan me alojé en el Norte, en un pueblo tranquilo, tranquilo, Chalok Lum. Concretamente en Sarisa’s Place, 200 baht con moto incluída y una cabaña para tres yo solo. El truco está en que tienes que comer allí, cosa que no sale cara de todas formas y está bien. El sitio era bien agradable, no había casi nadie, de hecho era fácil encontrarse solo en la playa; quizás le faltaba algo de vida diría yo, con un poco más de gente con la que encontrarse supongo que ya sería ideal. El ambiente de los viajeros, que no turistas, que había allí era de “aquí estoy una temporadita relajándome sin nada que me agobie y a mi ritmo sin hacer nada en particular, sólo disfrutando de Tailandia”. No era en plan de pasarse el día tirado en la playa, ese no es el espíritu viajero y de hwcho ni si quiera la pisamos mucho, era de estar tranquilo, conociendo a la gente del pueblo y hacer vida con los del alojamiento. Algo que le hacía sentirse a gusto a uno era el rollo de la confianza que te dan por ahí, si quieres una bebida la coges de la nevera y la apuntas tu mismo en tu cuenta, sin que nadie lo tenga que controlar, cada tres días o así pagas y fiesta. Todo el tiempo pensé que si llegaran aquí unos cuantos gitanos con la fragoneta se les llevaban hasta la isla, porque dejan todo a mano, incluso por la noche, la tele, el DVD y cualquier cosa, que sería tan fácil como llegar, coger e irse, pero afortunadamente, en sitios así, el sistema de la confianza funciona, no es sólo una utopía y es lo que me encanta. Me pasó varias veces de entrar a alguna tienda e irme porque no había nadie que me atendiera pudiéndome llevar lo que quisiera incluso el móvil cargando encima del mostrador. De todas formas no todo es así y en Tailandia lo de robar, incluso en las cabañas, se lleva mucho, depende del sitio, así que tampoco hay que descuidarse.

La isla está más que bien, con sus cocoteros hasta la saciedad, como es habitual, montañas verdes inhabitadas y casi intraspasables, sin gente ni ruido en general. Pero por otra parte está Haad Rin, donde la Full Moon Party, que aunque los viajeros puristas hablan pestes y es puramente comercial y turístico, a mí me gustó. Si uno busca vacaciones, gente y fiesta es simplemente perfecto. En cualquier caso no es como la típica playa española tipo Benidorm con bloques de pisos y playa saturada, es todo dos plantas, playa sin agobios, movimiento, bares, tiendas, bonito y fiesta en ambiente playero. Es mucho más caro que Tailandia normal, pero sigue siendo más barato que nuestra costa. Con lo cual, siendo que tienes los dos ambientes, tranquilidad y fiesta, más buen buceo, alguna que otra cascada para irte de excursión, pues me parece ideal. Lo que no está tan bien, aunque puede resultar divertido son las carreteras. Llegando a Haad Rin, las cuestas llegan al 20%, aunque yo diría que lo superan en algún trozo, porque con la moto de 125cc en primera casi no subía y cuesta abajo, yo bajaba, pero mis pelotas subían, porque el freno no me frenaba lo suficiente. Como es lógico, al igual que en Koh Chang, ver a gente con vendajes y arañazos era cosa habitual.

El 17 de diciembre tocó la Half Moon Party, que no es en la playa si no en el interior, pero al aire libre. En vez de ir por la noche, madrugué para ir por la mañana, seguro de que aún encontraría cachondeo, por pereza, porque no quería conducir de noche y porque al día siguiente había fiesta en otro sitio a partir de las 10 de la mañana. Estaba en lo cierto y la gente seguía dándolo todo todavía a las 7. Estuve un par de horas y luego me fui al otro sitio, pero no había nadie, así que me fui a desayunar, volví varias veces, pero hasta la tarde no empezó la marcha. Llegué de nuevo a las 16h y aún no estaba muy ambientado pero desde ese momento fue mejorando hasta llegar yo a un punto de felicidad que estaría por la parte de arriba del top ten de mi vida. Era absolutamente genial, éramos pocos, pero todos amigos, se podía respirar buen rollito. Podías tratar con cualquiera, todo el mundo sonreía y todos disfrutábamos de ese momento especial del que todos nos dábamos cuenta. Uno no bailaba solo simplemente pasando el tiempo como si de un sábado cualquiera se tratara, bailábamos todos juntos siendo conscientes de dónde estábamos, lo afortunados que éramos y lo que estábamos disfrutando. En parte la culpa la tuvo Tan, una Tailandesa de 38 años, pero 20 de espíritu, con la que me comunicaba en ¿¡alemán!?, que era genial y con la que congenié perfectamente. Por tercera vez ya, perdí las chancletas, las nuevas fueron sustancialmente mejores, pero en seguida me deshice de ellas, al final no me terminaron de convencer. Esa noche la pasé durmiendo ahí enfrente al lado de la playa despertándome con una sonrisa y un fabuloso sabor de boca de la noche anterior. Es sorprendente la cantidad de “abuelos”, gente de 50-60 años, que había y disfrutaban y bailaban como cualquiera sin desentonar e incluso aportando alegría a la fiesta en vez de aguarla, como quizás cabría pensar. Hablabas con ellos y o bien llevaban años viniendo aquí o directamente ya se habían afincado.

Un poco de diario literal: “…Y Koh Pha-Ngan sigue sumando puntos. ¡Vaya fiesta ayer!, y es así cada noche. Conocí a cien personas por segundo cuadrado y el ambiente de jolgorio era estupendo. Me pasé el día en Haad Rin, echámos unos cuantos voleys extremos bajo la lluvia y el viento (increíble lo caliente que se sentía el agua del mar después, como puro meado) y por la noche fiesta a saco Paco hasta la mañana con su música, su playa y sus cubos de bebida. De nuevo jugamos al juego de las chancletas y de los dos pares con los que vine aquí ya ninguno es el original, por lo menos las que me llevé esta vez me gustan más, pero aún tengo que cambiar las otras que están defectuosas. […]

¡Qué grande el snorkeling de hace un rato! Miles y miles de peces con el fondo completo de coral. El colorido no es en absoluto asombroso, aunque sí que hay unos pocos tipos de peces bastante “fashion”, pero lo maravilloso es sentirse en medio de ellos, lástima que huyan cuando intentas tocarlos, si pudieras acariciarlos como a un cachorro ya sería de ensueño. Ha habido algún momento que me he metido en medio de un banco de unos peces planos de un palmo y me sentía como en medio de un fondo de Windows completamente rodeado nublándome la visibilidad.

Empiezo a sentirme muy a gusto aquí, en parte porque en Sarisa’s Place ya somos todos familia y eso siempre es agradable, que junto a la tranquilidad, la playa y estar en una isla repleta de cocoteros aún es más, mucho más. Analizando la situación, es fácil deducir que donde la gente se vuelve familiar siempre se está bien, como en Koh Chang, Nepal o Shanghai.”

La Full Moon Party es lo más popular que tiene la isla, pero desde luego no es lo mejor, a mí personalmente no me gustó y según he comprobado es la opinión general, aunque para muchos haya sido una noche irrepetible. Más gente no significa más diversión, de hecho cualquier otra noche en el mismo sitio resulta más divertida, al ser más familiar, menos caótica y menos peligrosa, ya que los robos, abusos y accidentes están a la orden del día. Otra cosa que tiene Tailandia son los transexuales, hay una barbaridad, pero especialmente al final de las fiestas es cuando florecen como las flores en primavera y en esta fiesta alcanzan su máximo esplendor. Lejos de ser la imagen divertida que puedan tener los drag queens, suelen ser los que más engañan, roban y prostituyen.

Pasé ahí la Navidad, que comenzó desastrosamente, todo el día podrido de asco esperando a que viniera Noi, la que llevaba el alojamiento exclusivamente, para hacer la barabacoa que lleveba yo días sugiriendo. Fue uno de los días más aburridos del año, en gran parte por el mal sabor de boca de la Full Moon de la noche anterior, pero al final se arregló cuando finalmente hicimos la barbacoa con un pez que compré por la mañana al llegar de la fiesta, la tortilla de patata que les preparé, que como siempre triunfó, y gracias al apoyo de un matrimonio sueco que también pusieron algo de su parte, muy majos ellos. De hecho ellos prepararon algo que me pareció exquisito, plátanos a la brasa con azúcar moreno y ron, maravilloso. El ambiente sentados todos juntos por primera y única vez fue lo que hizo que pareciera lo que era, Navidad.

Otra particularidad que tiene es que Haad Rin es de dominio israelí, no sólo hay muchísimos, sino que incluso poseen numerosos negociosos y hasta el menú de muchos restaurantes lo tienen en hebreo. Según me contaron, en septiembre, cuando tienen vacaciones en Israel, llegan a ser el 90%. De todas formas he podido comprobar que Koh Pha-Ngan no es un caso aislado de ocupación israelí, de hecho los clasificaría como los más viajeros del mundo, es muy fácil también encontrártelos por Australia o Nueva Zelanda y tengo entendido que también Suramérica y seguro que muchos otros sitios. Tiene una explicación, pero no viene al caso. En cualquier caso es lo opuesto a la cultura española en ese aspecto, porque desgraciadamente me he cansado de oir “you are the first spanish I see!”, aunque esto la verdad no entraría en Tailandia, que aún se escapa alguno, ya hablaré cuando llegue a la parte de Australia y Nueva Zelanda.

  

lunes 21 de enero de 2008

Koh Tao

Franz Josef (Nueva Zelanda) 22/01/08

Koh Tao es una isla casi exclusivamente para el subamarinismo, no sólo porque tenga unos buenos sitios para practicarlo sino porque toda la isla funciona entorno a eso y los cursillos aquí son de lo más barato que te puedes encontrar, sobre los 9000 baht, unos 180 €, por el cursillo para sacarte el P.A.D.I. que dura cuatro días, con alojamiento y en algunos sitios incluso pensión completa.

Tuve suerte he hice el cursillo sólo con una persona más, lo cual hace que todo vaya más rápido, me tocó el mejor y más cachondo instructor, Claude, y además estaban reparando la piscina por lo que la primera inmersión fue ya en mar abierto y fue como tener cinco en total en vez de las cuatro más la piscina. Lo del submarinismo a mí personalmente me fue genial, desde el primer instante me sentí literalmente como pez en el agua, súper agusto y como si lo hiciera de toda la vida. La sensación de estar rodeado por todos los peces que ni siquiera te tienen miedo es evidentemente fenomenal. De hecho algún pez casi resultaba pesado, siguiéndonos todo el rato o algún pequeño valiente de no más de cinco centímetros hasta osaba intentar depilarme las piernas. La fauna y flora marinas en Koh Tao es lo que la convierte en el sitio tan popular que es para bucear. Vimos, entre muchas otras cosas, algo bastante original, una anguila albina, algo que ni nuestro instructor con más de 6000 inmersiones había visto nunca. Eso sí, no sé que tiene el submarinismo pero acabas reventado.

La isla tiene unos precios que son de aproximadamente el doble a los de Bangkok o Koh Chang. Si no estás pensando en bucear mejor no ir, porque ni tiene marcha buena, ni tampoco tranquilidad absoluta, los garitos suelen tener música chillout o cosas tranquilas, pero sin el ambiente especial que se puede encontrar en la Tree House de Koh Chang. La parte Este de la isla está prácticamente deshabitada y ahí supongo que si uno busca tranquilidad la encontrará toda, pero los precios obviamente aún suben más, ya que es de difícil acceso y sólo hay una tienda.

 

Camboya, conclusión

Franz Josef (Nueva Zelanda) 21/01/08

(En el space ya están las fotos de Camboya).

En Siem Reap me hice un cursillo de cocina, pero la cagué porque elegí el plato más chorras que pueda haber, pollo al limón, que sólo consistió en freir el pollo y en un cuenco exprimir limón y ponerle pimienta y sal, ya ves que Arguillano de pacotilla. Afortunadamente también preparamos otros entrantes y estuvimos bastante entretenidos e hicimos comida para el doble de los que estábamos.

Otra visita interesante desde Siem Reap, aparte de los templos, es el pueblo flotante de Chong Kneas, que está a de 4 a 10km de la ciudad, ¡depende del nivel del agua! Es muy curioso ver que todo se desarrolla en barcas, la iglesia, la policía, la escuela… todo flota y se puede mover. En caso de ir es muy recomendable madrugar, yo a las 7 de la mañana estaba ahí, y gracias doy, porque era el único turista, me alquilé una barca para mí sólo que iba como un rey por $10 y cuando volvía me encontré con una avalancha de turistas en barcas abarrotadas y al llegar decenas de autobuses aparcados. Es gracioso que vas en barca por encima de lo que cuando el lago está bajo es una carretera.

Como conclusión voy a transcribir literalmente lo que escribí en el diario.
La impresión que me ha causado es muy buena, y eso que empecé con prejuicios, aunque es comprensible siendo que en la visa te timan, luego me intentan cobrar el puente, me intentan engañar para que cambie dinero y todo el mundo te empieza a pedir nada más pisar el país. Además el contraste de Lonely Beach con Sihanoukville no ayudó a causar buena impresión. Pero la gente aquí es es muy agradable y no sólo los que quieren algo de ti, cualquiera es amigable, me han caído francamente bien. El hecho de que más o menos uno pueda hacer lo que le de la gana también ayuda, crea una sensación de libertad, lo opuesto a cuando estás en un país lleno de normas y leyes de las que no te puedes escapar, montar un negocio, por ejemplo, me han dicho que es facilísimo. La comida está bastante bien y no suele picar como en Tailandia.

He hecho y estado en lo turístico, pero la vida rural puede que incluso sea más impresionante que en Nepal, porque aquí no son más ricos que allá, e incluso viven, la mayoría diría, en cabañas de madera o paja. Un voluntariado aquí debe ser muy interesante. El paisaje de la selva en una llanura inmensa me gusta, pero no he visto la poca montaña que tienen ni conocido las famosas pésimas carreteras, y quería compararlas con Nepal.

Conclusión, es un país bonito, con gente muy agradable, barato, con unos templos de impresión, que no hablan mucho inglés, y los que lo hablan no se les entiende, donde la gente también va en pijama por la calle, cocinan todo con crema de coco, azúcar y pollo en polvo, da por saco regatear con ellos, la vida rural tiene que ser genial, tienen un pasado reciente negro, pero un próspero futuro y hay demasiado turista.

 

jueves 10 de enero de 2008

Sihanoukville, Phnom Penh y Siem Reap

Christchurch (Nueva Zelanda) 10/01/08

Ya he hablado de Camboya en general, ahora toca hablar de Sihanoukville, Phnom Penh y Siem Reap. Voy a citarlos en orden cronológico según los visité, que coincide inversamente con su interés.

Sihanoukville es prácticamente el único sitio de playa de Camboya y quizás sea por eso que no tiene ningún aliciente, sobre todo después de la querida Koh Chang, con su maravilloso ambiente de la Tree House. Me decepcionó muchísimo y en seguida huí de allí. Es un sitio con una playa estrecha llena de tumbonas plagado de ingleses y americanos en la que no hay gran cosa que hacer ni el ambiente tiene nada de mágico. Lo habitual es pasarse el día tumbado tomando cervezas o cócteles y lo que llevan los vendedores ambulantes, que incluso van con una parrilla portátil para prepararte cualquier pincho de calamares o pollo por ejemplo, y si te da el punto, darte un masaje ahí mismo sin moverte del sitio. La noche no me pareció tampoco especialmente divertida, tanta gente que hay por el día tostándose en la playa y en cambio no salen tanto de fiesta. Encima hay que añadir que una considerable parte son putillas. Tiene una cosa buena, cerca hay una isla, que si es agradable, bonita, tranquilísima y se está a gusto. Hay viajes organizados por todos lados por $10 que incluyen barbacoa y snorkeling, aunque no es demasiado especial. Pagando un poco hasta se puede dormir en unas cabañas que hay en la playa más tranquila, sin comodidades, pero muy bonito. Otro punto bueno es que el alojamiento puede salir realmente barato, $0, que vienen a ser 0€ al cambio; sí, como lees, hay un sitio que se llama Utopia que tiene dormitorio gratis, evidentemente no es lujoso, pero no está nada mal y especialmente el baño es muy decente, mucho mas que en cualquier sitio barato. Me consta que hay otro sitio, pero que tienes que comer dos veces al día allí, algo que tampoco sale muy caro.

Phnom Penh es la capital. Tiene un par de guetos para turistas, donde puedes encontrar todas las comodidades y se está bien. El palacio real no lo visité porque era especialmente caro, quizás $6.25 no lo parezca, pero para ahí lo es, y en cualquier caso difícilmente podía superar al de Bangkok siendo además del mismo estilo. Alquilar una bici resulta ridículamente barato y la diversión por el caótico tráfico de la ciudad está garantizada. Lo más importante e ineludible de la ciudad es el museo S-21, que es un antiguo colegio que utilizaron durante la guerra para confinar y torturar a “enemigos” del régimen. Quita el aliento, es espeluznante y realmente dramático. Me impresionó tanto que no pude evitar comprarme el libro “The killing fields” que trata sobre la guerra en Camboya, que si bien toda guerra es triste y cruel, y soy consciente de que en otros sitios se han hecho y siguen haciendo cosas peores, lo que se hizo allí, mandando a toda la población a trabajar infrahumanamente en el campo y asesinando sin pudor alguno por cualquier estúpida razón, es realmente salvaje. El saber lo que pasó en ese país, tan sólo hace 30 años, te hace verlo de otra manera, y te hace tener en mente constantemente que la gente que estás viendo por la calle lo ha vivido e inspira un profundo respeto y comprensión; de hecho los camboyanos son unas personas extremadamente agradables y ante todo humildes en todos los sentidos. A esa visita hay que añadir los campos de exterminio, los “Killing Fields”, que era donde finalmente ejecutaban a los prisioneros y los enterraban en fosas comunes. Aunque hay multitud esparcidos por todo el país, en estos se encontraron más de 8000 cuerpos y se puede ver un monumento donde se encuentran cientos de ellos. Caminando por entre las fosas hay restos de ropa, e incluso algún hueso, que deduzco habrán puesto o dejado apropósito. El sitio se encuentra a unos 15km de la ciudad, aunque es bastante se puede hacer en bici porque es llano. Como ya dije en el anterior post, en Camboya se puede hacer de todo, y una de las cosas que nunca conseguirás hacer en España es disparar una Colt 45 o un AK-47 como hice. Es impresionante si nunca has disparado antes, porque en las películas sólo ves como aprietan el gatillo, pero en la realidad es una auténtica explosión lo que sucede justo delante de ti, es una curiosa sensación, que realmente me sorprendió, no me lo esperaba así. Por supuesto, la foto con la pinta de tío duro que te da el Kalasnikov no tiene precio. Para completar el día participé en una timba de póker, no me costó mucho perder los $5 que hacían falta para jugar, pero la experiencia estuvo bien. He descubierto que, así como en España participar en una timba, es algo bastante ludópata, en otros países, es relativamente frecuente, como ya he comprobado en Australia. Descubrí una cosa curiosa, una calle repleta de locales abiertos con bancos y una pizarra donde los profesores con la ayuda de un micrófono daban clases de inglés y de cómo hacer de guía, donde enseñaban las típicas frases gancho para ganarse al turista. Me puse a preguntar y en seguida me ofrecieron trabajo con horario completamente flexible a unos $10 la hora, que para allí no está nada mal. Para que os hagáis una idea de cuanto ganan por ahí, cuando fui a cortarme el pelo le pregunté a la peluquera cuanto ganaba, estaba a pensión completa, pero trabajaba siete días a la semana de diez a diez, hablaba perfectamente inglés y estaba en un sitio para turistas y sólo le pagaban $60 al mes, que vienen a ser poco más de 40€.

Después quería ir a Kompong Chhnang para coger un barco hasta Siem Reap, pero la cagué y a mitad de camino me di cuenta de que estaba yendo a Kompong Cham. Afortunadamente me di cuenta a tiempo y me cambié de autobús para ir directamente a Siem Reap, aunque me perdí el viaje en barco y la visita a Kompong Luong, un pueblo flotante que había de camino.

Y llegamos a lo mejor, Siem Reap, el lugar donde se encuentra quizás lo más espectacular que haya visto nunca. Los templos son colosales, salvajes y simplemente impresionantes. Angkor Wat es el más reputado porque es el más grande y está muy restaurado y cuidado. Está bien y es un buen comienzo, pero después de ver algunos de los otros te das cuenta de que no es el mejor. Bayon es genial, tiene decenas de caras gigantes esculpidas, una densidad y color oscuro impactantes, me encantó. Banteay Srei está muy lejos y no es tan maravilloso, por lo que yo diría que no merece la pena, pero de camino está el museo de las minas antipersonas, que aunque no es grande, si uno presta atención, puede comprender lo diabólicas que son y resulta difícil de entender cómo alguien puede perder su tiempo en crear algo para mutilar de esa manera. Me sentiría muy culpable si diseñara algo así. Camboya es desgraciadamente famosa porque aún quedan muchas minas esparcidas y activas y puede resultar peligroso andar por según que zonas. Otro que también estaba lejos, pero por su densidad y buen estado sí que merece la pena es Banteay Samré. Pero sin duda, el mejor, el más salvaje, la mejor muestra de que esos templos fueron construidos en medio de la selva, es Ta Prohm. Es alucinante, árboles gigantescos, naciendo de las piedras del techo, derribando muros, apoderándose salvajemente de lo que ha hecho el hombre. Uno se siente como un explorador y el que lo descubrió por primera vez en siglos fue la persona más afortunada del mundo. Éste es el que aparece en la película Tom Raider.

Como esto ya empieza a ser demasiado extenso, lo poco que queda, para el siguiente post.

miércoles 2 de enero de 2008

Camboya

Adelaide (Australia) 02/01/2008

De Koh Chang al final me decidí por ir a Camboya a darme una vuelta ya que no quedaba lejos y además así de paso tendría un nuevo visado y podría estar más de un mes en total en Tailandia.

Tailandia es un país que crea una estupenda impresión, muy orientado hacia el turismo donde te miman y te ponen facilidades, pero su vecina Camboya no es igual de rica, de hecho es bastante pobre y es comprensible por la triste historia reciente que tienen. El hecho de que sea pobre conlleva como siempre encontrarse a mucha gente mendigando, timos, necesidad de regatear y demás. De hecho ya en la frontera lo primero son los niños directos a pedirte, el otro que te quiere ayudar con las maletas para que le des una propina y otro si le das unos dólares extra te ahorra el trámite del visado. Los de la frontera son más listos aún que los que me intentaron cobrar por salir de Nepal, porque el visado cuesta $20 y ellos te cobran 1200 baht, que viene siendo como 13€ y 24€ respectivamente. Desgraciadamente si no lo sabes pagas como hace todo el mundo, al ver que todos pagan lo que unos policías uniformados te están diciendo que vale, uno ni si quiera se para a pensar que te están dando el palo. Consejo, cuando te cobren cualquier cosa, incluso si es algo oficial y te lo dice un policía, primero mira a ver donde está escrito cuanto vale, aunque en este caso no aparecía en ninguna parte, pero sí que vi el precio en el visado de uno uno que había entrado por otro sitio. La siguiente fue el tipo que nos llevó hasta el hotel, primero nos paró en un sitio para cambiar dinero, porque decía que ahí no se aceptaba dinero tailandés (mentira), evidentemente el timo estaba asegurado, luego me pidió el peaje del puente, luego dos preguntas, que si quiero fumar y que si quiero compañía y por último que le de una propina, obviamente como este no llevaba uniforme le dije que dinero ya conseguiría de otra forma, que mi billete no decía nada del peaje, que no fumo ni fo**o y que de propinas nada que me has estado intentando timar.

Camboya me gustó, y hacer un voluntariado rural tiene que ser emocionantísimo, pero hay que saber unas cuantas cosas. La gente no suele hablar inglés más que en el mundo turístico, por lo que preguntar cualquier cosa puede resultar a veces un poquito complicado y el problema encima es que las respuestas que puedas conseguir probablemente no sean muy correctas. Me pasó varias veces preguntar por sitios y que me mandaran a otro lado, por lo que para saber cualquier cosa recomiendo preguntar a varias personas hasta que conincidan sus respuestas. Es gracioso como a veces al no entenderte te ignoran completamente, como si no estuvieras, te quedas pasmado, mientras al que le has preguntado mira hacia otro lado. Se puede conseguir y hacer absolutamente lo que uno quiera allí, pero desde luego nada es gratis, pero si uno es dimplomático con el dinero no tendrá ningún problema, y esto es aplicable igualmente con la policía, que está completamente corrupta, si tienes un problema y quieres que se resuelva, la justicia es muy bonita, pero hay que comprarla. Voy a añadir aquí que en Tailandia es muy típico el timo por parte de la poli de la droga, tú compras algo para fumar, y casualmente al rato algún policía hace una redada justo donde tú estás, y siendo que el tema de la droga en Tailandia es algo muy serio, todos prefieren evitar tener que ir a juicio por lo que tienes que pagar una cifra que, según tengo entendido, puede superar 600€, y más vale que lo pagues pronto, porque cuantos más polis, más pagas. Me quedé muy sorprendido con lo nulamente ambiciosos que son para los negocios, son lo opuesto a un indio, desisten a la mínima, es imposible intentar regatear como en otros lados porque pasan de ti, es como si te hicieran un favor si te lo venden, en vez de que ganen dinero. Una vez por ejemplo me quise comprar un teléfono de 100€, lo que viene a ser el doble del salario medio allí, y le pedí que lo conectara al ordenador para comprobar como funcionaba y el tío sin ninguna preocupación por perder la venta y yo con el dinero en la mano me dijo que no sabía como se hacía, y este no fue el único caso. Un chino se desviviría por conseguir venderte algo o lo que le pidas, y en una situación como ésta me lo habría conectado al ordenador central de la NASA si hacía falta, pero aquí es lo contrario.

Voy a transcribir lo que puse en mi diario cuando abandonaba el país:

Conclusión, es un país bonito, con gente muy agradable, barato, con unos templos de impresión, que no hablan mucho inglés y los que lo hablan no se les entiende, donde la gente también va en pijama por la calle, cocinan todo con crema de coco, azúcar y pollo en polvo, da por saco regatear con ellos, la vida rural tiene que ser genial, tienen un pasado reciente negro, pero próspero futuro y hay demasiado turista.”

En el próximo post hablaré concretamente de Sihanoukville, Phnom Penh y Siem Reap.

 

jueves 27 de diciembre de 2007

Koh Chang

Singapur 27/12/2007

Después de pasar unos pocos días en Bangkok, casi aleatoriamente, siguiendo no sé por qué los consejos del desaprobado Markus, puse rumbo a la isla de Koh Chang (en tailandés, koh es isla, pero como no usan los caracteres latinos, las transcripciones de cualquier nombre pueden verse escritas de distintas formas). En el ferry ya me junté con una eslovaca que tambien viajaba sola. Juntos nos fuimos a Kai Bae, que decidió ella, pero no me gustó y al día siguiente ya me moví a donde pasé el resto del tiempo, Lonely Beach. En cualquier caso tuvimos una velada entretenida, nos fuimos a comer marisco a un bonito restaurante al lado del mar amenizados con unos drag queens que nos ofrecieron un espectáculo horrible. Pero tuvo su momento especial, porque no sé que estaban celebrando estos tais pero todo el mundo se puso a lanzar al cielo como unos globos aerostáticos hechos de papel con una vela dentro y unos centros de flores con un par de velas al mar, supuestamente para propiciar suerte, aunque por el estrepitoso naufragio de varios de los globos, yo no les auguraria mucha suerte a varios de ellos. A todo el mundo le ofrecieron el honor de soltar en el mar los centros de flores, fue un momento bonito verlos a la luz de la luna llena alejarse con nuestros deseos (de momento se me ha cumplido). Monica, la eslovaca, se fue a dormir, pero yo en cambio no me pude resistir a irme a otra playa a celebrar una pequeña full moon party, que era precisamente en el "Tree House", en Lonely Beach. El ambiente me enamoró desde el principio y por la mañana ya estaba pidiendo una habitación por ahí.

Dejemos un segundo la parte personal. Koh Chang puede no estar mal, pero a mí no me gustó, todas las playas tenían un ambiente vacacional, de familias que se van a una playa algo exótica o de viejos que buscan el tipo de marcha que no pueden conseguir de otra forma, pero Lonely Beach es el centro de reunión de los viajeros profesionales, con cualquiera que hables te contará que si viene de la India, de Vietnam, que se va a Australia, que lleva cuatro meses viajando... Yo lo defino como el nuevo estilo hippy, no hace falta llevar unas gafas de sol enormes, fumar porros y llevar ropa hecha de cáñamo, aquí se acepta a todos, no se excluye a nadie, bueno, si no hablas inglés lo llevas mal para relacionarte, y todo el mundo es directamente tu amigo, puedes dirigirte a cualquiera como si ya fuera conocido, empezar a hablar en mitad de un grupo que nunca habías visto... florece el buen rollito por todas partes. Me encantó. Familias y amargados pues abstenerse de ir, y en general, cualquiera que pueda interferir en ese ambiente, veáse el típico inglés que sólo va a la playa a beber y a montarla, que de esas playas ya hablaremos más adelante. El sitio no está abarrotado, hay la cantidad justa de personas que tiene que haber, no demasiadas pocas para decir que aburrimiento, pero todo es bastante relajante con la posibilidad de conocer a muchas personas que comparten el hobby de viajar y relacionarse con el mundo. Aunque por la noche siempre hay fiesta en uno u otro bar, pero como digo, con las personas justas y necesarias, especialmente en la Tree House, por lo que si uno se hospeda cerca, más vale que le vaya la marcha, porque si no difícilmente podrá dormir antes de las tres. En cualquier caso, yo me hospedé allí por 4€ y no me supuso ningún problema, pero pijos mejor no ir. Algo malo que tiene, aunque es general en Tailandia, es el putiferio, y Lonely Beach no se libra de eso, aunque no es tan acentuado como en otros sitios y se puede vivir paralelamente sin que moleste en absoluto. Yo personalmente hasta hice algunas amigas putillas sin ánimo de lucro.

Volviendo al plano personal, compartí mi tiempo con una pareja de holandeses repetidores, a parte de que en un par de días todo el mundo resulta familiar y ya has hablado con la mitad. Ambas partes disfrutamos y en seguida nos tratábamos como viejos conocidos, porque es lo que tienen las relaciones cuando se tienen las mismas aficiones o sobre todo se está en la misma situación. Nos recorrimos la isla en moto y concluimos que éramos muy afortunados de estar en el sitio que estábamos porque no había nada comparable en ambiente. Sí que vimos una playa de esas bonitas y solitarias, pero eso sólo vale para un rato, hace falta la gente. Otro día fuimos a hacer snorkeling, pero no resulta muy interesante en esa isla y más si se van a visitar otros sitios mejores, como ya comentaré.

Un juego gracioso que se practica en toda Tailandia, especialmente en las fiestas es “con qué chancletas me volveré a casa”, es como el juego de las sillas, cuando llegas a un sitio dejas las chanclas en la entrada y cuando sales te coges otras porque probablemente las tuyas ya no están. La primera vez desconocía el juego y me quedé un poco indignado de que alguien fuera tan ruin de robarte las chanclas, pero en seguida lo comprendes y resulta incluso gracioso, además curiosamente al día siguiente volví a recuperar las mías y comprobé que las que cogí yo en su lugar desaparecieron, espero que fuera el dueño. Todo el tiempo que estuve en Tailandia jugué a esto y ahora que ya me he ido ya no tengo ninguno de los dos pares con los que llegué allí, pero me he quedado con solo unas pero mejores que las que tenía, después de haber tenido unas cuatro generaciones de chancletas diferentes.

En conclusión es un sitio donde uno se puede encontrar completamente a gusto y feliz. Volveré

 

jueves 20 de diciembre de 2007

Bangkok

Koh Pha-Ngan (Tailandia) 20/12/07

Llegar a Tailandia fue como llegar al paraíso, que , que estaba muy feliz yo en mi pueblo perdido en las montañas, con la naturaleza, viviendo con lo justo y sin ningún lujo, pero lo de llegar a Bangkok y ver tal diversidad de comida, todo bonito, limpio, organizado, alojarme por cuatro duros en un sitio decente y darme un masajito de una hora por 4€, tampoco está nada mal. Me causó por lo tanto una estupenda impresión, tanto que hasta podría considerar pasarme una temporadita en un futuro, que es una gran ciudad y su localización y facilidad para realizar "excursiones" es perfecta.

En lo primero que uno repara es en lo que veneran a su rey, es casi increíble, imágenes de él por toda la ciudad, en cuadros, calendarios, por todas partes, y es una desgracia, porque el tío es bien feo con lo cual el intento de adornar con su imagen no es muy acertado, aunque afortunadamente la reina no es tan alabada, porque la condenada también tiene lo suyo. Porque es curioso que las tailandesas de jóvenes pueden ser guapas, pero con los años no sé que les pasa que pierden muchísimo, ganan en anchura una barbaridad, así que ojo con casarse con una, que no es oro todo lo que reluce. El país aparenta ser rico, es como si les hubiera tocado la lotería y hayan comprado todo nuevo, reparan en detalles que cualquiera dejaría de lado, las calles limpias y adornadas con flores, luces e incluso coloridas telas colgando. Se les ve muy orgullosos de su país, y no es para menos, a mí me encanta, y si todo es gracias al rey, yo lo alabaría igual, buen trabajo.

Lo malo de Bangkok es sin duda el tráfico, como es propio de una gran ciudad, es imposible y en horas punta más vale ir en moto, ni si quiera el tuk-tuk te va a librar de los atascos. Son muy llamativos los taxis, casi tuneados deportivos con spoilers y de colores chillones como rosa o amarillo. Lo que más se lleva son las pick-up, camionetas con espacio abierto para carga detrás, y en general casi todos los vehículos son nuevos. El primer sitio donde uno suele aterrizar es Khao San Road, gueto turístico plagado de sitios para comer, bares y lleno hasta arriba de extranjeros, sonará feo, pero esta bien, es agradable y te puedes divertir y conocer gente. Ahí tienes todas las facilidades y uno se siente bien cómodo, porque a pesar de ser gueto, los precios no son abusivos, aunque yéndose un par de calles más lejos las cosas menguan de precio ligeramente. En cualquier caso es muchísimo mejor que el otro centro turístico, Silom, donde te atosigan con ofertas de masajes "especiales" y los precios son ridículamente altos. Si uno quiere un meneito fácil con alguna tailandesa, que vaya ahí, pero a la mayoría de la gente le disgusta esa zona, aunque justo al lado hay un parque bien agradable donde la gente suele ir a hacer deporte e incluso por ahí cerca hay un sitio donde ordeñan serpientes para hacer antiveneno y se puede visitar. En cualquier caso siempre es recomendable visitar lo bueno y lo malo, primero, porque lo que para uno es bueno, para otro puede ser malo, y viceversa, y segundo porque así se amplia la perspectiva de uno, su capacidad de criterio y se puede dar más valor a las cosas buenas.

Visita obligatoria es el Palacio Real, magnífica obra de restauración, de un recinto que aún se usa para ceremonias oficiales y que es un maravilloso ejemplo de la construcción tailandesa. El lugar está impecable y es grandioso, eso es bastante comprensible por el dinero que sacan con las entradas e incluso con las cajas de donaciones que abundan por todos lados y están extrañamente llenas. En cualquier caso, hacen un gran esfuerzo por mantenerlo y apuesto a que si rompieras algo, al día siguiente ya lo estarían arreglando. Muy bonito.

Tienen multitud de mercados, de diversa índole, desde fruta o ropa hasta de amuletos, sí como suena, un montón de tiendecitas al lado del río concentradas en unos estrechos pasillos donde venden mayormente figuritas de Buda, tan venerado y ubicuo como el rey, que la gente usa como amuletos ya sea colgándolos del retrovisor o del cuello encerrados en un voluptuoso disco transparente. Es muy curioso ver como pueden vender tantas figuritas y ver como la gente va ahí lupa en mano para asegurarse de que hace una buena compra.

Fui al típico combate de "Muay Thai", tai boxing. Si vais a visitar otro sitio en Tailandia mejor no ir en Bangkok, porque para extranjeros la entrada vale 1000, 1500 o 2000 baht, un poquito cara, y en otros sitios puede costar varias veces menos. En cualquier caso, si vais cogeros la de 1500. Para mi sorpresa los primeros combates eran entre críos, pero de todas formas, en un deporte donde prácticamente todo vale, incluso los mayores no era algo tan violento como cabría esperar. Los combates abundan también por televisión, así que tampoco es muy imprescindible ir a verlos en vivo, pero el aliciente está casi más en el ambiente, con la música en vivo que le añade tensión al encuentro y sobre todo el tema de las apuestas, porque los tais se emocionan y son todo vítores y manos alzadas. El ritual de los combatientes antes de darse de leches también es curioso, ya ves a los dos dando vueltas por el ring, arrodillándose y haciendo movimientos raros durante cinco minutos pidiendo suerte a los dioses.

Un sitio que me gustó bastante fue Chinatown, miles y miles de tiendas, y no exagero, concentradas y densas repartidas por diferentes pasillos bien estrechos, quizás agobiante, pero para pasar un rato de shopping genial. Y si uno piensa venir a Tailandia, que venga con lo puesto, porque con la diversidad y precios de aquí uno se puede llenar el armario a reventar por cuatro duros, incluso comprarse la maleta para volver que también van baratas, y lo digo en serio, yo la próxima vez que venga igual traigo sólo una bolsa de plástico con el neceser y unos calzones.

De Bangkok me fui a Koh Chang, una isla al Noreste, pero eso será en el próximo post. Viajar por Tailandia a diferencia de India y Nepal, es lo más fácil y cómodo que hay, todos los buses son comodísimos, mucho mejores que los españoles y además salen muy baratos. Después de las horas y horas echadas en los autobuses nepaleses viajar en un bus de aquí es comparable a ir en una nube. Además estéticamente no tienen desperdicio, en el space ya pondré unas fotos.

 

domingo 9 de diciembre de 2007

Timo en Nepal

Siem Reap (Camboya) 09/12/07

Voy a contar un negocio que me ofrecieron en Pokhara. Cuando volví de Serachour con la intención de partir hacia Tailandia, me pasé el tiempo en la agencia de los que me proporcionaron el voluntariado. Al lado había una joyería y al final acabé hablando con el dueño, indio, de tradición familiar las joyas y con varias joyerías. Estuvimos charrando y tomando té y al final me ofreció hacer negocios con él. Me explicó, que su negocio se basaba mayormente en la exportación, ya que ahí las joyas salen muy baratas, pero que tienen unos límites anuales para exportar, que, estando en noviembre y con las Navidades a la vuelta de la esquina, ya habían superado. Por debajo de ese límite sólo pagan el 18% de impuestos, pero por encima tienen que pagar un 250%. Como tienen pedidos pendientes, parcialmente pagados incluso, y el dinero que pierden en los impuestos es excesivo me propone que yo haga de comprador ficticio, que en los papeles conste que he comprado la mercancía, la mande en mi nombre a España, vaya allí, la recoja, se la entregue a otro y yo me embolso una suculenta comisión de 8000€, y ellos se encargan de los papeles y los aviones de ida y vuelta. Yo mismo podré inspeccionar el paquete para que no se trate de algo raro y lo mandaré por UPS.

Bonito, ¿verdad? Pues tranquila mamá que no caí, que desde que me dijo que era indio, y siguiendo mis propios consejos y sentido común, no me creí ni una palabra, además todo el mundo debería saber que el dinero no cae del cielo de esa manera. Me informé un poco y me enteré de que eran unos timadores, pero de los malos, y a malos me refiero con llegar a cometer crímenes. De hecho el jefe está buscado en India, por eso estaba en Nepal. El truco estaría en que en algún momento, para simular la compra ficticia yo les facilitaría mis datos bancarios o algo así, supongo.

Sabiendo sus cartas, y habiéndoles convencido completamente de que quería formar parte del "bussiness", añadiendo alguna mentira para prepararme el terreno, intenté darle la vuelta a la tortilla y timarles yo a ellos, que el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón. Les hice saber que no tenía efectivo y también que iba a comprar un billete de avión en la agencia de mi amigo, así que al día siguiente les fui con el siguiente problema: tengo que pagarle el billete a mi amigo, pero el extracto de la tarjeta no me lo hacen hasta mañana y como me timaron en India (tratando de parecer más pardillo, aunque que no deja de ser verdad) pues he rebasado el límite y no puedo sacar dinero, así que necesito 200€ para pagar ese billete, que de todas formas como posteriormente lo voy a cancelar por el negocio, con el cual yo estoy tan emocionado, me devolverán el dinero y en cualquier caso yo estoy muy interesado en los 8000€, así que tienen la garantía de que se los voy a devolver. Me dijeron que fuera a hablar con el jefe que sí que me ayudarían, pero desgraciadamente por problemas con mi billete me veía obligado a volver al día siguiente con lo que los volvería a ver, así que ya no volví a hablar con ellos.

 

Nepal

Siem Reap (Camboya) 09/12/07

Actualicemos de una vez el hueco de Nepal. (Esto lo empecé a escribir el 16 de noviembre).

Después de cruzar la frontera fuimos, Delia y yo [¿ya estás tranquila?], hasta Kathmandú, disfrutando ya del escenario tan verde, montañoso y simplemente hermoso que se observaba desde el incómodo autobús. Kathmandú está plagado de estupas y "murti", pequeñas representaciones de Dios, que te puedes encontrar en cualquier rincón llenos de tika, arroz y flores, ante el cual a veces la gente se para un segundo una plegaria rápida y continúan. Visitamos la ciudad haciendo un recorrido muy acertado de la Lonely Planet y nos empapamos por primera vez de la cultura nepalesa. Vimos a gente bañándose en una fuente al lado de la famosa plaza Durbar y nos llamó mucho la atención, inconsciente de que yo acabaría haciendo lo mismo. Desayunábamos en una azotea huevos, tostadas, patatas, plátano frito y té por un euro como reyes, aunque ahora sé que aún podría haber sido más barato, pero zona turística, ya se sabe. Para reyes, cuando fuimos a un hotel de lujazo, edificio histórico impresionante y barbacoa y buffet libre alrededor de la piscina por 8 eurazos, que aquí eso es una barbaridad.

No hay mucho más que contar de la capital, las aventuras y cosas interesantes están fuera, como por ejemplo la selva del parque nacional de Chitwan, nuestro siguiente destino. Dos noches alojados en un pequeño hotel sólo para nosotros de colegueo con los dueños jugando a las cartas, bailando y bebiendo, buen rollito. Las actividades que se hacen ahí son estándar, todo el mundo hace lo mismo, pero está muy bien, espectáculo de baile tradicional, muy para guiris evidentemente y no tiene demasiada gracia, paseo tranquilo en canoa por el río que limita la selva y que con suerte puedes ver algún cocodrilo, después a andar por la selva, no es en plan muy salvaje, te encuentras con monos y rara vez con algún elefante salvaje, rinoceronte y muy excepcionalmente con un tigre, en caso de encontrarte con alguno de estos tres últimos, ¡corre!, paseo en elefante por la selva, esto sí que está bien, el elefante es cachondísimo y nosotros tuvimos la suerte de que uno estaba un poco rebotado, era un poco chulo y la montó un poco, no veas el bicho arrancando arbolillos de cuajo y lanzándolos como si de hierbajos se tratara y metía unos trompetazos en do menor que asustaban incitando al nuestro a que se uniera a la resistencia en contra de la opresión, aparte aquí si que ves rinocerontes y algún que otro bicho más, pero lo mejor de lo mejor es bañarte con los elefantes, te lanzan agua en plan dibujos animados con la trompa, se sumergen contigo montado encima o también, como me pasó a mí, se te caga el elefante de al lado y acabas bañándote entre truños del tamaño de tu cabeza mientras que el gracioso de tu elefante decide sumergirse por si quieres saborearlos. Recomendable.

Seguidamente fuimos a la segunda ciudad del país, Pokhara, concretamente al gueto turístico de Lakeside que tiene más parecido a un plató de cine que a Nepal, porque es tan distinto al resto del país, tan artificial completamente preparado para la comodidad de los occidentales que uno se siente como en territorio internacional, casi deberían de sellarte el pasaporte al ir allí. Por ejemplo, en Nepal no se come carne de vaca, pero allí sí que te puedes tomar un filete, aunque no lo recomiendo, porque no es como uno se lo espera, porque la carne la importan marinada, y la forma de prepararla por lo tanto no tiene nada que ver. Para hacerse una idea de como es hay que poner un restaurante occidental, una tienda de equipo de montaña, otra de souvenirs, un ciber-agencia de excursiones y repetirlo a largo de toda la calle. Visitamos varias cuevas que hay por los alrededores, y no están mal, resulta entretenido dártelas de explorador con la linterna en la mano tratando se salir por el camino difícil por el que apenas se cabe. Lo agradable en cualquier caso es estar ahí, en la montaña, con picos de 7000m que puedes ver desde la ciudad, con un bonito lago rodeado de verde por doquier y en un ambiente tranquilo, relajado tan diferente a nuestras ciudades. Nos dio por la vida sana y encontrar nuestra paz interior y nos fuimos a pata hasta la Pagoda de la Paz Mundial, consejo, no está mal hacer la excursión, pero hay que echarle un poco de ganas, porque según el camino que elijas queda un poco a tomar culo y cuesta arriba que aburre tanta caminata, así que elegir el camino corto por lo menos para subir y para bajar ya si eso os perdéis por el monte. Además lo de las sanguijuelas por el bosque es algo muy común, a mí me mordieron un par, pero ni se notan, sólo te llevas una sorpresa cuando te ves todo el pie lleno de sangre sin haberte enterado de nada. La pagoda en sí nada del otro mundo, pero buen rollito, ¿eh?, que es la Pagoda de la Paz Mundial; lo que sí está bastante bien es observar un poquito las vistas con el lago, la ciudad, las montañas... Pokhara es muy popular por ser el punto de partida del trekking de la vuelta a los Annapurnas, unas montañas que en la realidad son más visitadas que el mismo Everest. No lo hicimos, pero todo el mundo queda muy satisfecho y lo recomienda, después de conocer como es Nepal me puedo imaginar perfectamente como debe de ser y quizás algún día yo mismo lo haga también, ¿alguien se apunta?

Otro punto divertido del viaje fue irnos a hacer rafting en el Kali Gandaki. ¿Recomendable? Por supuesto, no sólo por hacer rafting, que darle al remo no es tan divertido, por lo menos para mí, pero estar tres días viviendo en un río, siendo autónomos, con la gente, montando el campamento... es genial. El río en cuestión es bastante movidito y cuenta con bastantes rápidos, de hecho llegamos a volcar, lo que fue lo más emocionante de todo, todo el mundo en medio de las aguas agitadas, los kayaks al rescate, rocas alrededor... mucha adrenalina. Alguna se acojonó un poco y cuando salimos a todos nos temblaban las piernas, del susto y de lo fresca que estaba el agua. Como digo, lo del campamento es de lo mejor, parece increíble disfrutar de tantas comodidades estando aislado, pero así es, teníamos un desayuno completísimo con huevos, patatas, incluso creppes, potabilizábamos el agua y montábamos un váter, de hecho comimos mucho mejor que hasta entonces. Por descontado que dormir en una playa a orillas de un río no puede ser más agradable.

Ya por último, antes de despedirme de Delia y empezar a vivir solo esta aventura, visitamos Lumbini, centro de peregrinación budista por excelencia, ya que fue aquí donde se considera que nació Buda, aunque recientemente parece que han descubierto que fue un poco más lejos. El pueblo en sí no es más que una calle y no tiene más gracia que las casas de cañas y barro del final, que también se pueden encontrar en otros sitios de Nepal. Junto al pueblo hay un parque bastante grande donde se encuentran todas las pagodas de distintos países, pero no resulta muy interesante a no ser que veneres a Buda, que no es mi caso, porque los templos no son históricos ni impresionantes, de hecho algunos aún están en construcción, y el parque en sí no es especialmente bonito. Como estábamos de buen rollito fuimos a otra Pagoda de la Paz Mundial que también hay aquí, está un poco lejos, pero por lo menos no es cuesta arriba, tuvieron mejor criterio esta vez. No recomendaría ir a no ser que se tenga que pasar el día en la frontera, que antes que eso te puedes hacer la excursión hasta allí. En cualquier caso la mejor forma con diferencia de visitarlo es en bici. Tengo que mencionar el incomestible daalbaht que tomamos para cenar en una casa-"restaurante" acompañados de unas hormigas de más de 1cm que desde un metro se les podían distinguir perfectamente las pinzas de la boca, puro hormigón. Además en el pueblo hay un tío dando la brasa desde bien temprano rezando por un altavoz a todo volumen y los mosquitos multiplican por miles la población del pueblo.

 

sábado 17 de noviembre de 2007

Nepal

Pokhara 17/11/07

Me han contado y he visto tantas cosas sobre las costumbres y tradiciones de aquí que no voy a tener tiempo de escribirlo todo, estoy hasta pensando en escribir un libro, porque estos nepalíes tienen cada cosa... Para que os vayáis haciendo a la idea y sólo por poner un ejemplo, cuando una niña tiene la regla por primera vez, ningún hombre la puede ver y durante 15 días vive en una habitación sin salir de ella más que para ir al baño, aunque en tal caso tendrá que ir completamente tapada. Con el tiempo, el tener la regla sólo supondrá el no poder entrar en la cocina y no tocar ni a un hombre, ni prácticamente nada durante cuatro días. Por ejemplo, en caso de tocar un utensilio de cocina, se tendrá que poner oro en agua y salpicar el utensilio para que pueda ser usado por otras personas. Y como os digo esto sólo es un avance de todo lo que puedo escribir, que a ver si voy a acabar viniéndome aquí una temporadita para volverme escritor.

 

Nepal

Serachour 16/11/07

Hoy me voy de nuevo de Serachour, que pena otra vez. Esta vez ha sido más relajado, no he reparado demasiadas cosas y sólo he dado clase por vicio, anteriormente había sido sólo de electricidad durante sus vacaciones y ahora durante el curso normal de las clases sustituyendo a algún profesor en sus funciones.

Lo de no tener billete para Tailandia, por una parte fue un incordio, por tener que gastarme dinero en otro billete siendo que el que tengo abierto está pagado, y por la incertidumbre y el retraso en mis planes que supone, pero lo bueno es que pude volver a Serachour y celebrar el "Tihar", la segunda celebración más importante después del ya vivido "Dashain", y que dura tres días. Hablemos del Tihar por un momento y luego de la selva, el rafting y lo que queda pendiente de Nepal.

En el Tihar, como en toda celebración, la cosa es que te ponen un "tika", pero esta vez es más original que de costumbre, consiste en una tira como de cola blanca a la que le ponen puntos de diversos colores, te queda la frente muy colorida y es más bonito que tener pegotes de arroz en la cara. En esta ceremonia el ritual lo lleva acabo la hermana de cada uno, que en caso de no tener se recurre a una prima o si no te la inventas, aunque también se da que por no tener hermana se puede ser autosuficiente y ponérselo uno mismo. El orden, al contrario que para el Dashain, es del hermano menor al mayor. Previo al tika te ungen el pelo con aceite, usando hojas de hierba, y también en los oídos con el dedo. Luego el colorido tika, un "maala", collar de flores, e intercambio de obsequios, "tu hermana" te da un regalo y tú a cambio le ofreces una propina para compensar su gasto; en esta ocasión el regalo consistió en una camiseta interior de tirantes. A continuación también reparte variados frutos secos con un significado particular, algo de fruta y caramelos. Después todos juntos disfrutamos de una comida especial, que no por eso deja de incluir el omnipresente "baht", arroz. El sacrificar una cabra para la ocasión es también una buena opción, pero no es imprescinble. En el Tihar las vacas van más guapas que nunca porque vaca que ven, vaca que le ponen tika, pinturrujean y ponen flores, como al pueblo, que decoran con guirnaldas de flores, aunque no exageradamente, a las puertas también les ponen el mismo tipo de tika y afuera de casa como ofrenda a Dios se deja un plato con comida y alguna cosilla más que puede variar en función de tus necesidades, aparte de un fruto que suele ser una espcie de pepino con forma de pera al que también le ponen el tika. La tradición, aunque parezca mentira, exige jugar a las cartas apostando durante el tiempo previo al último día del Tihar y la gente se pasa hasta incluso el amanecer dándole a la baraja, después ya no volverán a jugar hasta el próximo año. Los niños mientras tanto harán lo opuesto, en vez de gastarse todo en vicio, se dedican a ir de casa en casa, de local en local, cantando y bailando para recolectar algo de dinero; puede sonar muy bonito, pero mayormente el canto suele consistir en unas frases que repiten incesantemente durante todo el día y que uno acaba con ganas de apalear al siguiente niño que diga "bhaile".

 

jueves 8 de noviembre de 2007

Serachour (Nepal)

Serachour 07/11/07

Hoy me voy de Serachour, y me da una pena… Ayer fue el temible examen y del grupo de las cinco han aprobado 2 de 11 y en el de las siete 8 de 11, que es exactamente lo que me esperaba, con lo que sólo diez personas obtendrán el certificado del curso que he preparado. Realmente fue algo serio, tomó una importancia extrañamente relevante en el pueblo. Una nueva experiencia para mí el ser un profesor medio profesional teniendo que corregir los exámenes de toda la clase, pero me ha encantado, que descojone, estuve hasta las 3:30 de la noche, pero riéndome, primero con los colegas Yub y Lok, y luego solo cuando se fueron, pero es que algunas respuestas no tienen desperdicio. Me las he apuntado así que algún día ya las mandaré por emilio o las publicaré por aquí si tengo tiempo, lo malo es que faltarán los dibujos que hay alguno también que tiene mucha imaginación.

Yo pensaba que había sido un voluntario más, tirando por debajo de la media, porque creía que aquí habían venido muchos a quedarse más tiempo que yo y habrían profundizado más, y resulta que es lo contrario, ayer me confesaron, que otros voluntarios iban más a su bola y que yo realmente me había esforzado, había ido arreglando muchas cosas por las casas, me había preocupado mucho por mis clases, y me había hecho popular y querido entre, alumnos, profesores y vecinos. Además los voluntarios no solían entablar demasiada relación con la gente del pueblo y sólo un francés sí que tuvo algo de colegueo como lo he hecho con los que nos reuníamos por la noche. Con lo cual estoy bastante emocionado y ya me he arraigado a este lugar en el que en todo momento me he sentido a gusto y acogido.

De momento no tengo manera de ir a Tailandia porque no tengo asiento ni en un mes, así que el viaje puede volverse muuuy entretenido, a ver como me las apaño, porque ir voy a ir.

 

India

Serachour 05/11/07

Hablemos del hueco que nos habíamos dejado, hablemos de momento de India. [Fotos en el space]

India es un país original, desde luego muy distinto a lo que estamos acostumbrados, hay vacas por las calles, todo está sucio, se come con las manos y la gente es un tanto pesada con los turistas. De hecho voy a comentar eso primero, lo pesados que son los indios. En primer lugar todo guiri cuando llega a la India adquiere sin saberlo una tarjeta, que también es válida en muchos otros lugares, con la que al hacer compras y disfrutar de cualquier servicio gozará automáticamente de aumentos en el precio de no menos del 50%, que normalmente no bajarán del 100%. Además no es necesario presentar la tarjeta en sus transacciones porque en todo lugar poseen un avanzado sistema de reconocimiento facial que confirma que Usted es poseedor de la tarjeta de aumento para turistas. Además es obligatorio usarla, a mí se me ha dado el caso de no querer hacer uso de ella, y la reacción ha sido de completo rechazo y negación a prestar el servicio con la reserva de “ese es el precio para indios, tú eres turista y tienes que pagar más”, literal. Volviendo a lo pesados que son los indios, es realmente cansino, son capaces de darte la brasa durante diez minutos mientras tu sigues tu camino y no haces más que decir que no, hasta que al final se cansan, o bien les has gritado ya demasiado y tras andar cuatro metros más llega el siguiente que amablemente te quiere enseñar su tienda, o te quiere llevar en “rickshaw”, aunque le digas que sólo vas a la esquina, o te quiere vender cualquier souvenir. Siempre se las dan de amigos y siempre comienzan con que no quieren nada, pero siempre quieren algo, si por ejemplo alguien se te pone al lado y te empieza a contar cualquier cosa de lo que estás viendo, ¡corre!, porque luego al haber compartido su información te pedirá dinero por los derechos de autor. Por ejemplo, fuimos a coger un tren e íbamos corriendo hasta el vagón, un tío se acercó, comprobó el vagón y el asiento y empezó a correr delante nuestro y cuando llegamos a nuestro sitio nos pidió dinero por habernos ayudado y encima se rebotó cuando le dije que no le daba, el tío no se bajaba del tren y al final aún le tuve que soltar 20c. Por esa razón, conviene, y atención que es un buen consejo, llevar siempre encima varios billetes-callabocas de 10 rupias por ejemplo, porque cuesta menos en muchas ocasiones darles eso y que se vayan con viento fresco que ponerte a discutir que no les vas a dar. Aparte todo el mundo espera propina, por simple que haya sido su trabajo o aunque se suponga que debería ser suficiente con lo que has pagado por el servicio. Otros trucos, aplicables al turista allá donde vaya es decir que no sois europeos, que sois de Suramérica por ejemplo, y en cualquier caso no digáis que sois de Madrid o Barcelona porque si no ya tenéis al amigo que se sabe toda la alineación del equipo de fútbol y se emocionará y os dará más la brasa, antes que eso inventaros la ciudad que así les hacéis un poco de roto. Como sí que les podéis hacer un buen roto es con el nombre, si te llamas Daniel como yo se lo pones muy fácil, es mejor llamarse Hermenegildo, a ver si tiene narices de repetirlo para decirte, “hey, Hermenegildo, no te vayas, ven aquí”. Hay alguno de todas formas que de cultura va un poco escaso y por hacerte la pelota y demostrar sus conocimientos te puede decir, como nos dijeron: “España, ¡ah sí!, ¡qué bonita la Torre Eifel!”. La verdad es que son muy pesados, como digo, pero además unos timadores natos, nunca te fíes de un indio, siempre te intentan ayudar, pero al final ya te darán la sorpresa, porque te ayudan por un lado para timarte por otro, suele pasar que las cosas no son lo que parecen. A nosotros por ejemplo nos llevaron a “la Ofincina de Turismo” y salimos de ahí con un paquete de viaje que aún me duele lo que nos costó. Si alguno acaba en la Inland India Adventures, alias Oficina de Turismo, mandarles recuerdos de mi parte y que me acuerdo mucho de su madre. Consejo, no hace falta ningún paquete, las cosas no son tan difíciles, preguntando se llega a todos los sitios y si tienes que pagar por algo de ayuda para encontrar alojamiento, o lo que sea, siempre te saldrá más rentable que el paquete. Dormir y comer no es caro, así que no os vendan la moto con que todo incluido ni otras florituras. Os engañaran en cualquier caso en muchas ocasiones, pero las más no será dinero considerable, pero en el paquete de todo incluido ya van concentrados todos los abusos engaños y aumentos por ser titular de la tarjeta turista. Al respecto ya añado que en Nepal también existen todos esos sistemas, pero a una escala muchísimo menor, ya hablaré de eso cuando llegue a hablar de Nepal.

Empecemos ya a hacer turismo. El paso por India fue algo fugaz porque mi objetivo era desde un principio Nepal, y aún fue más largo de lo que me proyecté, así que en cada sitio estuvimos una o dos noches. En Delhi visitamos la mezquita de Jamamaseb, creo que se llamaba, y bueno muy bonita y todo eso, la puerta de India, que es un monumento a los caídos tipo Arco del Triunfo, y el templo del Loto de la moderna religión Bahá’í (se pronuncia bahala) y que se basa en hacerle la pelota a todas las religiones diciendo que todas están en lo cierto, que Dios existe y que a lo largo del tiempo ha habido distintos profetas para su representación en la tierra que han formado las distintas religiones. Por la noche dormimos en la casa de Bundubas, el de la agencia de viajes, que nos ofreció su casa en plan de como nos consideraba amigos quería que conociéramos a su familia y que nos quedáramos con él como prueba de confianza, cuando la realidad era que le salía más barato que meternos en un hotel y su familia se componía de un niño que hacía todas las tareas de la casa, un inglés que estaba como nosotros y otro indio que no sé que pintaba allí. En cualquier caso fuimos generosos y les hicimos una tortilla de patata que supieron apreciar. Posteriormente cenamos algo de pollo con arroz sentados en el suelo y estrenamos nuestros cubiertos manuales.

Al día siguiente ya nos fuimos a Jaipur con nuestro intrépido conductor Rocky, del cual nunca me llegué a fiar, siempre vendiéndonos su confianza, pero siempre nos la colaba a lo tonto. Fuimos directamente al fuerte que me pareció realmente impresionante, de hecho volvimos al día siguiente a ver atardecer en un ambiente tipo Café del Mar, verdaderamente emotivo, la ciudad vista desde allí quita el aliento, es inmensa, y toda rodeada por una fortaleza a lo largo de los montes entre los que se haya. El hotel nos pareció bastante fuera de tono para alguien que lleva una mochila al hombro como yo, habitación inmensa, con sofás, bañera y de buen aspecto, desayuno de buffet estupendo, jardín pijo… Quizás en España no llamaría tanto la atención, pero allí cuando sales a la calle y miras como es todo, y luego ves un hotel así te resulta bastante chocante. Antes de irnos a dormir nos dimos un paseo y ya saboreamos lo que es India, nos tomamos un par de “chais”, té con leche al cual me he aficionado enormemente, algo rebozado y un par de cosas dulzonas y nos costó 25c, además de que fuimos la sensación del garito y terminamos haciéndonos fotos con todo el mundo, como si fuéramos alienígenas. Al salir nos asaltaron los niños y venga a hacer más fotos, pero estos ya pedían dinero aunque no muy insistentemente, en cualquier caso se ve que les enseñan de pequeños que hay que hacerles la pelota a los turistas. Vimos algunos niños bordando en un taller ya de noche, pero se notó que era algo habitual allí. A la mañana siguiente fuimos al palacio de Amber al que subimos en elefante, que estaba incluido en el paquete y que me pareció un poco chorras, sobre todo ahora después de lo de Nepal. El palacio es enorme, tiene quizás cientos de habitaciones, nos dijeron que en su día lo habitaban 5000 personas, pero como nos lo dijo un indio no me lo creo, no está mal, pero es una auténtica lástima que lo tengan tan mal cuidado, sucio, con la pintura fatal, obras a medio hacer, incluso nidos y panales por el techo… La famosa fachada del palacio de los Vientos estaba en obras, así que sólo tengo una foto de una fachada con andamios, naturalmente de bambú. Nuestro querido conductor Rocky nos llevó desinteresadamente a un centro comercial súper pijo, donde nos probamos yo un traje de marahá de 400€ y Delia un "saree" de 1200€, quedaban muy bien con otras baratijas que tenían como un columpio de plata de 100000€.

El camino de Agra fue un poco largo por lo explicado en el apartado del tráfico en India y Nepal de que nos atropelló una cosechadora. Sobre el tráfico creo que se me olvidó mencionar que si el camino más corto a tu destino requiere que vayas en sentido contrario en la autopista no es considerado en absoluto conducción temeraria. Agra también tiene fuerte, que tampoco está mal, aunque hay algunas partes en obras a las que no se tien acceso, pero tampoco es nada emocionante. Y lo que evidentemente tiene es el Taj Mahal, ya tengo la foto del Taj, ya he cumplido como turista, he de decir que impresiona mucho más de lejos, porque de cerca te das cuenta de que sólo es un edificio de mármol, muy bonito eso sí, pero con una sola sala que no es muy grande, además hay un montón de gente, tienes que hacer una cola enorme, llegas dentro a ver el sepulcro que hay y te van encorriendo para que salgas pronto, no te dejan hacer fotos dentro y encima es muy caro. No sé por qué, no es famoso el recinto en sí, porque las puertas de acceso me parecen bastante elegantes, pero quedan ocultas tras la fama del Taj. Aquí fuimos al Mc Donald's y comprobamos lo diferente que es el menú, en China no había ninguna diferencia, pero aquí es mayormente vegetariano y lo que tienen de carne es exclusivamente de pollo, ya ves tú que luego lo llaman a eso hamburguesería. Yo me tomé el equivalente al Big Mac, el menú Maharajá. Desafortunadamente no pudimos ir a Fatherpur Sikri que me había recomendado Pablo de Shanghai, porque lo cerraron para el comité de unos juegos asiáticos tipo JJ.OO. pero con deportes raros, y al día siguiente el capullo de Rocky, no dejó de ponernos excusas para no ir, por lo que se quedó con menos propina de la que debería.

Para ir a Varanasi fuimos en tren y ya nos despedimos de Rocky. Como ya conté, la velocidad del mismo es sorprendente, sorprendentemente lenta por supuesto (35km/h de media, como de costumbre), aunque hay que reconocer que no está nada mal, por lo menos en el que fuimos, pero los retrasos son insufribles, 4 horas tarde lo cogimos y 7 horas tarde llegamos. En Varanasi visitamos un grupo de templos de un mis religiones que hay en un pueblo a 10km, Sarnath, pero sin pena ni gloria, quizás el nepalí que nos hizo de traductor también tuvo culpa, porque no se le entendía ni media castaña. Aparte también vimos desde el Ganges la ceremonia que hacen cada atardecer y que también repiten por la mañana, que realmente choca bastante, tanta parafernalia durante una hora dos veces cada día, porque la montan bastante gorda como si fuera algo extraordinario en vez de rutinario como es. Varanasi es famoso porque producen muchas prendas de seda (todo el mundo te ofrecerá enseñarte “desinteresadamente” cómo la tejen) y por los crematorios, gente de toda India al morir es incinerada allí para echar sus cenizas al río que consideran su madre. Más de 200 cuerpos son incinerados las 24h a orillas del río en un ritual particular que no voy a explicar y que por supuesto, el que quiera saber más que me pregunte. Aparte de eso me veo obligado a recomendar el restaurante “Garden” al noroeste de la ciudad, donde cenamos comida india, pero bien buena, como señores en un ambiente formidable, y a un precio muy aceptable. Aviso: quizás está ciudad tenga los indios más pesados.

Para irnos a Nepal cogimos un bus en el que sólo íbamos turistas y nos metieron un suplemento de equipaje de 10 rupias que desde luego fue el timo de la estampita y que pagamos como ovejas. Al llegar a la frontera, en Sunouli, nos hospedamos en el más lujoso de los zulos (iba incluido en el billete del autobús). En serio, vaya mieeerda de cuartucho, con baño propio, eso sí, pero que no usé por salvaguardar mi salud. En la puerta del mismo había dibujada, muy acertadamente, una calabera. Y Nepal para el siguiente artículo.

 

Serachour (Nepal)

Serachour 05/11/07

Serachour es un pueblo perdido en las montañas de Nepal donde la gente no tiene ningún vehículo porque tampoco tendrían adonde ir ya que no llega la carretera, además encontrarlo también es difícil porque no sale en los mapas. Ya hablaré más tarde del hueco entre Hongkong y este lugar, pero ahora me quiero concentrar en este entrañable paraje que tiene tela.

Por dónde empezar… es difícil, porque se podría decir tanto… mi diario esta que hecha humo, porque cada día me doy cuenta de algo nuevo.

Primero, el otro día hablé del tráfico y quiero añadir algo. Para venir hasta Serachour tuve suerte porque me tocó un autobús con el aire a tope y hasta almohada de pura lana, es decir, en el techo, cosa nada nueva, y como compañera de viaje una cabra que cada vez que frenaban me pisoteaba la pierna. Se me olvidó recalcar lo geniales que son para llegar a duplicar la capacidad de cualquier vehículo, en un coche normal pueden ir tranquilamente incluso 10, y en un jeep de 11 fácilmente 21 y más, por no hablar de los buses que eso ya requiere estudios avanzados de ingeniería.

Esto es muy curioso, realmente tengo suerte de que la casa en la que estoy es muy moderna, tiene sólo unos 5 años y eso se nota, porque las demás suelen ser más incómodas, sobre todo si mides más de 1,70, porque tienes que andar agachando la cabeza y yo o me siento o no aguanto más de cinco minutos, con la cabeza tan dura que tengo un día les voy a fastidiar la casa de los cabezazos que le pego. Tampoco aguanto más de cinco minutos cuando se ponen a cocinar, y no porque huela mal la comida, sino por el humo, porque como podéis ver en las fotos del space la cocina y el dormitorio suele ser uno y encima como cocinan con leña y como mucho tienen una pequeña chimenea lateral que apenas hace su función, pues el humo es insufrible; por ello también todo dentro de la casa está negro, techo, paredes y vamos, que todo está hecho un asco, no es un sitio apto para maniáticos de la limpieza. Afortunadamente el clima es bastante suave, porque no existe ni una sola ventana de cristal, en su lugar se usan barrotes y contraventanas. Las casas son de piedra, que no me parece poco, porque en otros sitios de Nepal he visto como las hacían sólo con cañas y barro, que como llueva mucho… El suelo siempre es de barro, así como “el fogón” que nace directamente del suelo en una sola pieza, aunque como digo soy afortunado porque en mi casa tenemos habitaciones, techo de chapa a más de dos metros de altura y hasta una lona de plástico en el suelo, aunque está un poco destrozadilla; la cocina en cambio es como todas y no goza de ninguna de esas comodidades.

No me he afeitado desde que he venido por dos razones, una, no necesito ligar, sería algo complicado aquí, y dos, porque no me he visto en el espejo más que una vez cuando bajé a la ciudad. No me he podido ver en el espejo porque en el baño no hay, de hecho es que ni si quiera hay baño, así que difícil. Lo que si que hay por supuesto es un retrete, que es a la turca, ya sabéis, de agujero en el suelo, que está siempre en una caseta un poco apartada de la casa en la que no quepo erguido y a la que gracias a mis conocimientos he instalado luz. Con respecto a la cadena del váter consiste en un cubo con una jarra. Y sobre el papel higiénico os lo voy a explicar así: al llegar todos los niños registraron todas mis pertenencias como si fuera un control de drogas de la guardia civil y uno al ver el papel de culo me preguntó, haciendo un gesto de enrollárselo por la espinilla, que ¡cómo se ponía eso!, como si se tratara de una prenda. En el váter no hay cadena porque no llega el agua corriente, pero es que tampoco llega a la cocina, ni al lavabo, que consiste en un bidón con grifo en el jardín, ni al baño que no existe, así que quizás os preguntéis que ¿cómo te duchas pues? Pues precisamente la ducha es muy grande, tanto que pueden ducharse varios a la vez y hasta puede haber gente lavando la ropa, porque es en la fuente del pueblo. Es curioso que un búfalo cuyo establo está pegado a la fuente se te pueda comer el jabón, o que puedas conversar con la gente mientras te bañas. Resulta algo incómodo tener que frotarse según que partes mientras te están mirando, aunque lleves los calzones puestos, pero ya me he acostumbrado; lo que si que me fastidia es que cada dos por tres viene gente con cántaros o alguien está lavando y te acaparan el grifo todo el rato.

Esto será todo lo rudimentario que quieras, pero ¿a caso produces tú biogás en tu casa?, pues aquí es lo normal, tienen un depósito hecho en el suelo y le meten los deshechos del váter y los truños del búfalo y que manejan directamente con las manos sin ningún pudor y ala ya tienes gas gratis. El búfalo es un animal de compañía indispensable en cada casa, porque es de donde obtienen la leche, para su consumo y para vender, eso sí, el búfalo no se come, tener una cabra es opcional, su leche no se consume pero sí se pueden comer.

Hablando de comer cabra, tuve la suerte de estar para la fiesta más importante de Nepal, el Dashain, todas las familias sacrifican una cabra que por supuesto luego se comerán, y se ponen los “tikas”, cosa que se puede ver el las fotos y que si alguien quiere saber más que me pregunte porque tiene muchos detalles. El menú aquí no es muy original, todos los días se come lo mismo, “daalbhat”, que consiste en arroz y una especie como de lentejas que aún no se que son, aunque a veces también se acompaña con otras verduras o si tienes suerte un poco de cabra, que suelen ser cuatro trozos, bastante duros y mayormente hueso. En cualquier caso tengo suerte de que me gusta bastante el que preparan en mi casa, aunque si lo tomas en cualquier sitio suele ser picante y ese sí que no me hace nada de gracia. Ni mencionar que no hay mejores cubiertos que las manos…

Mi día a día es como sigue: me levanto a las 6:30 y me tomo el primer de la jornada, me voy a dar mis clases de electricidad a los críos a las 7h y cuando vuelvo hacia las 9h toca ya el daalbhat. Hasta que vuelvo a dar clase a los menos críos a las 17h me dedico a recorrer el pueblo de casa en casa arreglándoles sus maravillosas instalaciones eléctricas, que son todo un espectáculo, me suelen pagar con un té, y además justo antes de clase me tomo otro en casa. Cuando termino, intento cenar el daalbhat nuestro de cada noche antes de la clase de las 19h, que es con diferencia la mejor porque ya son jovenzanos de hasta 21 años y hay cachondeo, podemos hacer más experimentos, entienden las cosas y es ameno. Antes de irme a dormir que no es muy tarde, porque aquí comprenderéis que no hay mucha vida nocturna, nos solemos reunir un par de mozos y yo en mi habitación y nos echamos unas risas. La primera noche que nos reunimos fue para “beber”, y no veáis que situación, con gente de 21 comprando dos cervezas (éramos tres, aunque yo tenía una petaca con ron que aún me queda), como si estuviéramos traficando con armas, todo en plan a escondidas, parecíamos quinceañeros.

Al principio sobre todo, me pasaba el día rodeado de críos, pero desde que empecé las chapucillas por el pueblo, mayormente siempre voy con uno que he convertido en mi predilecto, mi pequeño saltamontes, y que tengo la esperanza de que pueda ganarse el pan como electricista. Se trata de Anil, un niño de 12 años que es el más aventajado en mi clase, más que los de 21, aunque no es tampoco un prodigio, pero me ayuda bastante en las chapuzas y sobre todo por la mañana porque me hace de traductor con los críos que no hablan inglés. Aquí se gana generalmente menos de 2€ al día, pero la familia de éste no llega a los 15€ al mes, así que si sale adelante gracias a mí me sentiré muy muy feliz. No dejo de hablarle de cómo hacer las cosas, de cómo debe actuar si se hace profesional… y está aprendiendo realmente mucho y práctico. Le he regalado mi más preciada herramienta que ha sabido valorar.

Es muy gracioso cuando te preguntan algunas cosas. Una pregunta por defecto es cuánto cuesta cualquier cosa, si estoy casado, cuántos miembros sois en tu familia, porque aquí lo normal es quedarse con los padres después de casarse, por lo que suelen tener a los abuelos en casa, pero no me refiero a eso si no a cosillas como, “¿qué coméis todos los días?”, como si no se pudiera tener un menú un poco más variado, “¡¿no coméis arroz a diario?!”, o “¿en serio que no cocináis con leña en la cocina?”, casi pensando que les estoy engañando cuando les hablo de que lo normal es con electricidad, “Has hecho tú tu cámara?”, como si fuera cuestión de un rato y por ser ingeniero todo se convirtiera en extra fácil, “¿en tu país usáis palillos para comer o el qué?”, considerando que los palillos es el último grito en comparación con las manos, “¿el inglés es lengua oficial en España?”y alguna que otra más.

Evidentemente esto sale bastante barato, les di 35€ a la familia con la que estoy por los 20 días que me quedo aquí, aparte de algunas cosillas que les he comprado para la casa. De hecho el dinero que me he gastado, ha sido casi todo en material para las clases y reparaciones, cosas para algunas personas y para mí cuando bajé a la ciudad me permití el lujo de comprarme unos bizcochos, Oreo y Frosties, que disfruté durante unos días como un señor, lo cual no llegó a 3€, mientras en material y compras para otros se fueron unos 80€. De todas formas cualquier cosa sale bastante barata, el otro día me compré un mechero con linterna y tres velas por 25 céntimos; en la ciudad, Pokhara, la última vez me costó 1€ dormir en habitación compartida con un japonés muy majo y alquilar la bici un día 0,5€. El dinero aquí adquiere otra dimensión, es otra escala, porque con 5c puedes comprar distintas cosas, y en España ni te agachas a por ellos, mientras que aquí tienen un apreciable valor, hablar de 1€ es algo ya interesante y si pagas algo con un billete de 1000 rupias (10€ aprox.) se les ponen los ojos como platos y la reacción es de “¿Ande vas?, apoderado. Espera que voy a buscar cambio”, desde luego en muchos sitios no puedes pagar con eso.

Como podréis suponer, la gente no viste a la moda, porque suelen tener un par de camisetas nada más. Los niños llevan la misma ropa casi todos los días, la cual está evidentemente sucia y bastante rota, pero lo peor son las chancletas. Aquí todo el mundo usa chancletas de plástico como calzado habitual, pero como no son gratis, no las renuevan muy a menudo y puedes ver de todo, desde alguno llevando cinco tallas mas, otros con el talón que ya toca el suelo de lo desgastada que está la suela, remiendos hechos de mala manera o lo más común, que tengan partida la parte de delante.

Esto es sólo una parte, lo más general de cómo es esto, el resto que tengo en el diario son cosas más personales, que algunas de ellas no dejan de ser curiosas, pero es que si no no acabo, cuando vuelva con gusto leeré parte del diario a quién lo desee.

 

jueves 18 de octubre de 2007

India y Nepal

Pokhara, 18/10/07

A ver que esto empieza a coger polvo ya, voy a escribir algo sólo para que no se oxide. Ahora ando por Nepal, hermoso y buen país para visitar, y si no he podido escribir mucho por lo ocupado que podía estar visitando Delhi, Jaipur, Agra, Varanasi, Kathmandú, Pokhara, Lumbini o porque estaba bañando elefantes o haciendo rafting, pues ahora en un rato me voy a un pueblo perdido por las montañas a dar clases de electricidad a los lugareños, y como no tienen internet pues la incomunicación va a ser todavía mayor, así que en este rato voy a intentar contar algo desordenadamente, pero por ir quitándome trabajo.

Por hablar de algo, vamos a hablar del tráfico por estos lares, que es algo muy divertido. Tanto en India como en Nepal es el mismo estilo, algo muy singular. Primero se debe saber que para viajar por aquí la velocidad media de cualquier vehículo si se hacen las cuentas siempre sale 35km/h o incluso algo menos, ya sea en bus, en coche o en tren. No es broma, es como la ley de Moore para los informáticos o para los mortales la ley de que todo lo que sube tiene que bajar, excepto el precio de la vivienda; haces las cuentas, kilómetros entre horas viajando y no falla. Con lo cual para recorrer una ridícula distancia de 230km te puedes pasar hasta 9 horas en un autobús de "primera" como tuve que hacer el otro día (sale 25km/h, pero os digo que normalmente sale 32-35). Al tren increíblemente le pasa lo mismo, por alguna incomprensible razón se para en medio de la nada y se tira ahí un par de horas sin que puedas ir a ningún sitio.

Sigamos por la parte más importante de todo vehículo, el claxon, si no lo usas no eres nadie y si tiene sonido de atracción de feria (literal) eres el rey. Lo usan constantemente, de hecho en la parte trasera de los vehículos casi siempre llevan escrito un "please horn" o algo similar; es decir, así como en España si te tocan el pito te cagas en su familia y si te lo tocan mucho hasta te molestas en bajarte del coche a pegarle una paliza, aquí te piden que por favor se lo toques. Lo usan tanto que por ejemplo el conductor que llevábamos en la India hasta se había puesto un pulsador casero en el salpicadero para tenerlo más accesible.

Las carreteras...
...sin comentarios.

Los buses no tienen menos de 15 años y son todos del mismo estilo, algo que en España desde luego no existe, muy originales y suelen llevar bastante decoración, aunque no tanta como la de los camiones que es algo bastante rococó estilo navideño. Se pueden llegar a coger baches que te levanten del asiento literalmente y entre eso, los acelerones y los frenazos no es extraño ver a la gente echando la papilla en según que caminos, un espaectáculo; con lo cual un consejo, procurar no comer o comer algo muy sólido durante el trayecto. Son expertos en saturar la capacidad, de hecho a veces no parten si aún no llevan a alguno en el techo y varios de pie en el pasillo. Puede ser algo agobiante en ese aspecto, porque quizás tu estás sentado y los que están de pie se te sientan en el reposabrazos o tienes un codo en la nuca del que se apoya en el reposacabezas o tienes que ir tres en el asiento para dos. Si quieres tener aire acondicionado o te pones en la ventanilla o directamente encima del autobús. Hace un momento acabo de ver uno que iban arriba unas 15 personas y dos cabras. Los autobuses van parando cogiendo a la gente que hace señas para que los recojan y paran donde tú les digas, pero aparte también se paran un momento por ejemplo para hacerle una ofrenda a cualquier estupa por el camino y ponerse un "tika" (el típico punto rojo en la frente). Se puede ver también en la ciudad como cualquier moto o el "tuk tuk" (triciclo motorizado) en el que vas frena delante de una estupa hace como una reverencia o da gracias sin bajarse y sigue.

Lo del carnet de conducir es gracioso, el proceso es muy sencillo, si quieres sacártelo, sólo si quieres, tienes que solicitarlo y darle una vueltecilla a alguien, y ya está. Y los seguros para pequeñas cosas no se usan porque es complicado y funciona muy mal. A nosotros nos atropelló una cosechadora porque no tenía frenos, ya ves que descuido, y al final le dieron como 40€ a nuestro conductor por meterle el maletero para adentro y punto. Ya pondré la foto del bicho.

Supongo que es por todos conocidos que en medio de la carretera uno se puede encontrar vacas, búfalos o cabras, aparte de todos los psicópatas al volante que hace lo que les da la real gana, porque normas las justas. Aquí lo del tráfico es como los gustos, que no hay nada escrito, cada uno que se las entienda, lo único que te piden es que cuando te cruces con uno te tienes que ir a la izquierda, por lo demás haz lo que quieras.

Se podría hablar mucho más de este tema, pero ya vale por hoy.

 

domingo 30 de septiembre de 2007

Hongkong y Macao

Kathmandu, 04/10/07

Ya hemos empezado la aventura real, ya me han soltado por el mundo, así que ojito que voy. Por lo que voy escribiendo en mi diario personal creo que esto se va a volver más bien una guía de viaje que un cuento de aventuras, porque en Shanghai estaba afincado y me dedicaba a la vida ociosa, pero ahora es más un no parar de ver monumentos y viajar por el momento. En cualquier caso espero que gane en utilidad lo que pierda quizás en amenidad.

Por ser ameno vamos a contar, aunque es incontable, cuan estúpido soy a veces. Para comenzar bien el viaje ya perdí el avión a Hongkong, mis agradecimientos a Pablo que contribuyó altruístamente para que eso pudiera suceder. Briconsejo: no os paséis con las fiestas de despedida, que se van de las manos. Afortunadamente con el superbillete megaguay que tengo no supuso cargo alguno y al día siguiente cogí otro sin problemas. El problema estuvo que yo debía llegar antes que la pobre Carla, y llegué casi un día más tarde. Pero si supierais como son las Chungking Mansions, realmente entenderíais la situación de que una pequeñita jovencita desorientada tuviera que dormir allí porque era donde habíamos quedado. Me preocupe por ella, pero cuando llegué yo y lo vi comprendí su miedo y el odio que me podía llegar a profesar. Pero como es muy buena sé que me quiere. ;) No voy a describirlas, simplemente las voy a DESACONSEJAR, hay sitios igual de baratos y mucho mejores, véase Dragon Hostel en Argille 83.

Hongkong es el colmo de la civilización, todo extra limpio, nuevo (excepto las Chunking), lleno de carteles de no se puede esto, no se puede lo otro y la multa correspondiente, por ejemplo no se puede fumar en muchas calles, y todo muy organizado. Los policías son un ejemplo claro, bien aparentes, amables, eficientes... en cambio sorprendentemente te encuentras mucha gente de ahí que hace tiempo perdio el sentido de la simpatía y son extrañamente bordes sin razón aparente. Hay muchos indios y éstos suelen ser muy agradables, aunque bastantes es por puro interés. Es una ciudad, como todo el mundo sabe, en la que crecen rascacielos por todas partes, pero a diferencia de Shanghai, están todos muy apretados y observar tal densidad de enormes edificios desde la orilla de enfrente resulta impresionante. Al ser así, existen constantes pasos a niveles para cruzar las calles que comunican las primeras plantas de los centros comerciales y se puede recorrer gran parte de Hongkong sin pisar la calle. Lo bueno que tiene es que es realmente pequeño en superficie, por lo que en seguida se llega a los sitios, no como otras ciudades que yo me sé… Es recomendable el museo de historia de Hongkong, bien hecho, especialmente interesante la última parte que va del siglo XX y barato, 1€. Del de ciencia que está al lado no puedo decir nada porque no lo vi.

Un día fuimos a Aberdeen, un pueblo pesquero del sur donde se supone que hay muchos “sampanes” (un tipo de barco), pero que realmente no es como me esperaba, lo típico de las películas de un montón de barcos amarrados donde hacen vida y que para llegar a uno tienes que pasar por cinco primero. Fue emocionante ir por unos astilleros donde reparaban barcos, hechos a base de tablones procedentes de mil sitios distintos, clavados de mala manera hasta conseguir una superficie más o menos estable encima del agua, sobre todo porque nos sorprendió una jauría de perros que hizo que tuvieramos que correr entre los maderos y los barcos y por poco nos obliga a tirarnos al agua. Posteriormente fuimos al Ocean Park, donde tuvimos la pericia de colarnos y menos mal, porque realmente no nos parecio digno de valer los 18€ que costaba. Es incomprensible como pueden organizar un parque de atracciones tan mal, cuesta mucho ir de un sitio a otro, poco señalizado y encima no tiene casi atracciones. Simpáticos los delfines y leones marinos, pero en Tenerife, en el Loro Parque, son mucho más.

Otro día nos fuimos a Macao, Las Vegas asiática. Es gracioso viajar a otro país y tener que pasar todos los trámites de la aduana cuando uno sólo va a estar un rato para ir de cachondeo por la noche, por lo menos el pasaporte te queda más bonito. Visitamos unos cuantos casinos y en uno de ellos me decidí a apostar cual ludopata, 20€ al negro, perdí y me fui, ¡qué divertido es el juego! Como en Holanda había hecho lo mismo, pero al rojo y gané, el universo se quedó en equilibrio. Es chistoso que ni siquiera sabia que moneda manejaban allí, afortunadamente eran dolares hongkoneses con lo cual no hice el ridículo en la taquilla. Lástima que fueran las 4 de la mañana y no habia demasiado ambiente, pero eso no cierra y si te entra el insomnio a media noche siempre te puedes ir a perder un poco de dinero al casino. Que no se me olvide mencionar los majestuosos e impresionantes puentes que tiene, de lo mejor que he visto en ingeniería civil. Por último recuerdo la bonita imagen de los niños a las 8 de la manñana dispersos por las calles todo de blanco camino del colegio, majísimos.

Ya estoy en Nepal y aun me falta hablar de la India, pero estoy harto de este ordenador de m... y encima me echan, así que a ver si la próxima vez puedo más y mejor, porque esto sé que ha quedado un chusco de cuidao y ni os he podido poner fotos. Echo de menos mi ordenador (y a mi madre también, que si no se enfada).

 

sábado 15 de septiembre de 2007

Shanghai 15/09/07

El sábado de la semana pasada, pasado el medio día, suena el teléfono del Txin: un amigo americano; cuelga y en lo que nos cuesta ducharnos y vestirnos (como somos tíos nada) salimos por la puerta, como si de un equipo de rescate se tratara, con destino a Kunshan, a otra fiesta de la cerveza (me voy a hacer crítico profesional de estos eventos).

Llegamos, pillamos un hotel a 2,5€ la cama y a la fiesta. Realmente no hay demasiado que contar y más siendo que ya he hablado de Qingdao. Era un poco el mismo estilo, pero más pequeña y sin el combo destructor cerveza-atracciones. No hubo espectáculo por mi parte esta vez, pero aun así hubo diversión en cantidades, porque con estos chinos es muy fácil hacer amigos, como ya sabéis, así que como siempre tuve que acabar rechazando invitaciones. Os pongo aquí tres fotillos y ni me molesto en poner más en el espacio del msn.




Al día siguiente levantarnos y para casa en tren chulo y en un cuarto de hora estamos en Shanghai, que es curioso que te cuesta más ir por la ciudad que irte a otra ciudad tanto en tiempo como en dinero. Y eso es todo por hoy. ¿Se nota que estoy cansado?

 

viernes 7 de septiembre de 2007

Shanghai 07/09/07

Como hay alguno que se queja de que últimamente no escribo, voy a hablar de algo que tenía reservado desde el principio, la emoción. (Aviso de que me voy a poner profundo).

Sobre todo al llegar estaba profundamente emocionado, por estar haciendo este viaje, por ir por las calles y ver todo escrito con rayas de una forma indescifrable, por toda la gente a mi alrededor con esas caras tan poco familiares de ojos sospechosos, y bueno, por todos esos detalles, innumerables, que me hacían sentir en otro mundo y como si yo fuera un bicho raro, algo especial. Esa emoción es genial, una sensación intensa, que te pone una sonrisa en la cara, que se puede decir que te hace sentir más vivo y sobre todo más feliz, que es a donde quiero llegar.

Poco antes de partir me leí un libro, “El camino a la felicidad” de Eduardo Punset, que es evidente de que trata. Concluye condensando todo el libro en forma de la fórmula de la felicidad, en la cual la emoción aparece multiplicando el numerador de una división. Al principio me chocó un poco la importancia que se le daba a ese factor en la fórmula, no me había parado a pensar en ello, cualquiera diría que la felicidad te la aportarían la gente, la salud, el dinero…, pero poca gente repararía en añadir la emoción, y lo que es más, hacer que multiplique a los demás factores. Después lo he tenido presente y lo analizo al tiempo que vivo, y es cierto, completamente cierto: la emoción es lo que le da valor a la vida. Si os paráis un momento a recordar, os daréis cuenta de que aquellas cosas que conserváis en la memoria, la mayoría de ellas están envueltas por la emoción, tanto para bien como para mal. ¿Casualidad? …no lo creo. [Pausa para que os paréis a recordar]

Y es que es la emoción lo que hace que el tiempo que vivimos no sea banal, que se atesoren los momentos. Porque cuando uno pasa por delante de un puesto de comida china y sólo lo mira de reojo sin darle ninguna importancia no es lo mismo que si uno abre bien los ojos y piensa “qué curioso, qué viejecita tan entrañable, esto no está en España, esto es diferente a lo que conozco, ¡joder estoy en China y quizás no vuelva en mi vida a ver esto!”.

Os sugiero, por no ponerme exigente y decir os pido, que cuando viváis os dejéis emocionar, fijaros en los detalles y darles importancia, apreciar las tonterías, mirar un poco más allá, pensar, recordar y tener presente que cada momento que vivís ya ha pasado y no va a volver, para que cuando miréis atrás podáis estar satisfechos y saber que habéis vivido y que tenéis grandes y abundantes recuerdos.

Esto lo he escrito a vuela pluma y estoy seguro de que podría explicarlo mejor y que me dejo pensamientos, pero no me voy a extender más y además prefiero que cada uno reflexione lo suyo al respecto, así que aquí queda esto.


viernes 24 de agosto de 2007

Qingdao Parte II

Shanghai 24/08/07

Ahora toca la parte de la experiencia personal. Aunque este blog está concebido para hacer vivir mi aventurilla a mis conocidos (más bien para que mi madre sepa lo que estoy haciendo ;) ), lo anterior, Qingdao parte I, ha sido por darle unas pinceladas de información turística útil para posibles visitantes. (Las fotos ya están en el espacio)

Comencemos por el magnífico transporte hasta allí. Elegimos la opción del tren, lo cogimos pasadas la una de la tarde y con la esperanza de llegar hacia las nueve. Era un tren malo, generalmente todos los que he cogido han sido nuevos y muy buenos, pero no este; tenía sólo butacas, ciertamente incómodas, y a uno le costaba encontrar la posturita si quería echarse una cabezadita. Ya estábamos bastante cansados del tren, sólo pensábamos en llegar y bajarnos de ese maldito aparato y dan las nueve, las diez y las diez y media y nada, que no llegamos; preguntamos entonces que a qué hora llegábamos para asegurarnos y nos confirman que a las nueve, les indico que hace rato que pasaron, y nos dicen con todo la tranquilidad del mundo: “sí, pero es que llegamos a las nueve DE LA MAÑANA”. “¡¡¡AAAAAAAAAAH, NOOOOOO, HORROR, ME MUERO!!!”. Sinceramente mi reacción por fuera no fue así, porque la noticia me dejó completamente atónito y me quedé impasible con cara de completa resignación pero la desesperación en los ojos. Añadir que para darle más gracia al asunto, la noche anterior salí de marcha y quise pasarla completamente en vela para descansar en el tren y conseguir que se me pasara más rápido, pero que debido a la falta de confortabilidad de los asientos, mi propósito había sido frustrado y encima tuve que soportar dos noches consecutivas sin dormir más que una hora escasa, …¡empezamos bien!

La llegada tampoco fue muy exitosa, cogimos un taxi, le dijimos el nombre de la calle y le señalamos aproximadamente donde estaba (el mapa estaba en chino), el taxista arrancó y al poco se paró a preguntar por teléfono que dónde estaba esa calle, un cuarto de hora ahí parados, sin poder bajarnos porque estábamos en medio de nada y diciéndole que siguiera y ni caso, desesperados y hartos del puñetero taxista. Quiero añadir aprovechando la presente, que por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, el chino medio, y todos los taxistas incluidos, no son capaces de entender un mapa ni de su propia ciudad, algunos cuando se lo enseñas hasta te hacen un gesto de negación con el dedo como diciendo “no, no, no, yo no leo mapas”. Después de un rato llegamos hasta donde mi dedo le había indicado, empezó a preguntar y ni flores, estábamos hasta las narices de él y le dijimos que se olvidara que nos quedábamos allí, le pagamos con su propia moneda, literal, porque le cogí algo de dinero para compensar el cuarto de hora parados, y nos bajamos. Preguntamos a la gente de por ahí, y acabamos en un edificio con unas ocho personas alrededor intentándonos ayudar pero nadie sabía donde era. Yo ya estaba convencido de que era una calle fantasma, o la había copiado mal o cualquier cosa. Después de media hora y acompañados por un par de personas que no paraban de llamar a distintos sitios y preguntarle a todo el mundo, paramos un taxi, le preguntamos si nos podía de llevar allí y nos llevó tranquilamente sin problemas hasta la calle que estaba a menos de 500m de donde nos había parado el taxista y habíamos estado preguntando. Simplemente no me creía tanta inutilidad por parte de tantas personas. Nos debimos topar con los más tontos del pueblo, porque a partir de entonces no volvimos a tener el mínimo problema para llegar, incluso una línea de autobús pasaba por ahí, de todas formas le hicimos una foto al cartel de la calle, por si en un futuro nos volvían a hacer dudar de su existencia.

Para fastidiarla un poco más, debido a que llegamos más tarde de lo previsto, se nos canceló la reserva en el hostal, lo que implicó perder el depósito y tener que cambiarnos de hostal a mitad de semana porque ya no había camas, …¡continuamos bien!

Ese mismo día playita, paseíto y por la noche salir de marcha. La playa no era nada del otro mundo, pero era playa, que después de un año sin pisarla cualquier cosa valía, ya sabíamos que no era paradisíaca. La discoteca impresionante, como suelen ser los garitos chinos, que cuando entras a uno con tantas luces y ese logrado decorado hacen que te entren ganas de montarte un sitio así en tu país. Al siguiente día visitas turísticas varias y sobre todo comer por todos lados cualquier cosa, cangrejos fritos, ostras, tonterías del mercadillo, calamar a la plancha… no parábamos.

Por el mercado nos paramos a tomar unas cervezas con un viejecito de 82 años sentados en una mesita con algún que otro chino más, simplemente encantador. Y por la noche salir a cenar por la calle de la birra, todo muy bien.




Cuando sí paramos fue al día después, porque me levanté con un dolor de tripa interesante, …¡suma y sigue! Afortunadamente Carla hizo de estupenda enfermera y en cuestión de horas ya estábamos danzando por ahí. Para seguir con nuestra racha, al siguiente día le tocó ponerse mala a Carla, qué mejor que ponernos malos alternativamente para perder más días, …¡añade a la cuenta! En cualquier caso, antes de que se sintiera peor nos dio tiempo de visitar la fábrica de Tsingtao, que estuvo bastante bien a excepción de las incursiones al baño continuas que tenía que hacer Carla.

Toca el día de ir por fin a la fiesta y antes de entrar al recinto decidimos comer algo en un restaurante y después dar una vuelta por la playa de enfrente que era la mejor de la ciudad, donde vimos unas bolas transparentes de aire en las que te metes y te echan al agua y que por supuesto no me pude resistir a probar, a pesar de que sólo los críos parecían hacer uso de esa aparentemente tan divertida atracción. Conclusión, nunca más lo vuelvo a probar, porque un crío puede que tenga suficiente aire ahí dentro, pero a un tío de mi talla haciendo el burro como lo hice se le queda un poco escaso el nivel de oxígeno al final. Total que con el meneíto, la asfixia y justo después de comer, salí blanco de ahí y una hora malo pensando si retornaba al mar el marisco de la comida. Se me pasó y entramos a la fiesta, se me revolvió el estómago de nuevo y se me volvió a pasar, …¿cómo va la cuenta?

Después de dar unas vueltecillas y probar unas cuantas cervecitas, entramos en una carpa en la cual estaba un tipo en el escenario haciendo unas auténticas proezas impresionantes con un balón. Estaba con la canción de la copa de la vida de Ricky Martin “tu y yo, alé, alé, alé” y al oír música española me emocioné y me subí a bailar exageradamente encima del banco. Total que la gente pasó olímpicamente del pobre malabarista y todos prestando atención a mi contoneante baile de forma que cuando terminó la canción y me paré, a pesar de que el hombre seguía con su pelota, la gente comenzó a aplaudir. Seguramente saldré en algún medio de comunicación como “los extranjeros disfrutan de la Fiesta de la Cerveza”, porque había alguna que otra cámara y además una tía con pinta de reportera nos preguntó los nombres y la nacionalidad. La gracia es que con el espectáculo nos ganamos la simpatía de la afición y desde entonces ya no hubo que preocuparse por comprar más birra, hasta el punto de tener que huir de allí porque no me cabía nada más y las invitaciones eran incesantes. Además cuando un chino brinda con su “ganbei” hay que terminarse el vaso, y después de siete seguidos mi estómago no aceptaba más.

Carla se fue por la mañana y entonces me tocó continuar la aventura solo. Me di una vuelta por el barrio y acabé tomándome primero una cervecita en uno de esos puestos que mencionaba que te la tomas ahí mismo en la calle o te la llevas en bolsas, y así como que estaba muy a gusto con la viejecita cheposa encantadora y su hija hablando y hablando y cayó una segunda y una tercera y me hicieron vivir una agradable sensación de felicidad en esos momentos. Por la tarde me fui solo a la fiesta de la cerveza. Primero me senté que con unos chinos porque no encontré ni un solo extranjero y luego apareció por casualidad el francés con el que nos fuimos el segundo día de marcha que también estaba solo. Al final acabamos parecido al día siguiente, montamos el número en el escenario con un grupo de chinos y luego también encima de la mesa y al igual que el día anterior tuve que retirarme por incapacidad de ingestión. Luego continuamos en la disco y para casa.

El último día no fue menos agradable, estuvimos un australiano y yo en el puesto de la viejecita y esta vez no fueron tres si no cinco las cervezas que cayeron, porque como digo, se estaba fenomenal ahí. Y de este día salió una anécdota curiosa: se nos sentó un abogado chino, que se veía ya algo embriagado, y empezó a tomarse cervezas a una velocidad considerable, a darme besos ya decirnos que era su sueño hablar con nosotros, casi con lágrimas en los ojos y cogiéndome constantemente la mano, mientras el australiano y yo nos mirábamos conteniéndonos la risa de incredulidad ante la situación. Para resumir todo el rato que estuvimos con él, al final me dijo “I love you”, y me regaló un libro en chino con dedicatoria. Luego nos fuimos a tomar unos escorpiones, que no eran ni mejores ni peores que los gusanos y ya me fui a Shanghai, esta vez en autobús con cama que aunque fueran once horas se pasó como si nada.

Por último y para terminar con no terminar la mala suerte, perdí el móvil en el autobús y por si no fuera poco, el teléfono de casa dejó de funcionar ese mismo día, y encima el del Txin están reparándoselo con lo que estábamos completamente incomunicados. Afortunadamente ya tengo móvil, bueno que coño afortunadamente, que me lo tuve que comprar.

 

jueves 23 de agosto de 2007

Qingdao Parte I

Shanghai, 17/08/07

Ya vuelto de Qingdao, mis merecidas vacaciones en la playa ;), ahora toca la crónica. Voy a dividirlo en dos partes, en la primera voy a contar cosas sobre la ciudad en general y la segunda ya me centraré en la propia experiencia y sus anécdotas. Las fotos en el espacio, recomiendo verlas a la vez.

Qingdao es playa, como ya he dicho, aunque no son nada paradisíacas, y es la cuna de la cerveza que lleva su mismo nombre, pero escrito diferente, Tsingtao (que además es así como se pronuncia); además el próximo año va a acoger las pruebas náuticas de los juegos olímpicos de Pekín 2008. La ciudad tiene una peculiaridad que la hace muy popular, metiéndonos un poco en la historia, hace poco más de un siglo debido a que los chinos se cargaron a unos misioneros alemanes, para compensar les cedieron esa ciudad, que empezó a tener un estilo europeo. Así pues se puede ver estilo arquitectónico alemán, iglesias e incluso castillos, aunque no hay que esperar nada grandioso en absoluto. Es gracioso como en la iglesia de San Miguel (St. Michael’s church) te explican en carteles que María era la madre de Jesús, que José era su padre y un hombre muy bueno y un par de cosas más básicas, pero que evidentemente los chinos, al igual que nosotros con Buda, no conocen. En otra iglesia, vimos un grupo muy generoso de chinos cantando cánticos cristianos, pero en chino, resultaba muy chocante.

Como sitio de playa que es, resulta muy común el marisco, por todas partes hay pescaderías, restaurantes que lo ofrecen y puestos ambulantes que lo venden o lo preparan ahí mismo. Además hay que decir que la variedad de pescado y marisco que se puede encontrar es diferente a la de España y se pueden ver cosas muy raras. Lo normal es tener la mercancía viva, desde las almejas hasta peces de 40cm, tanto en el restaurante, donde te presentan al pez antes de comértelo, como incluso en el mercado de la calle, donde los meten en barreños oxigenados. Aquí tengo que mencionar el mercado de marisco (海鲜超市haixian chaoshi), que estaba por una calle adyacente a Sifang lu, muy cerca del hostal (véase más abajo), y si el de Fuzimiao en Nanjing no había que perdérselo, este tampoco. Otras “delicias” culinarias que se pueden encontrar son los escorpiones y unos gusanos rechonchos, ambos fritos, por lo que tampoco se puede decir que estén ni buenos ni malos, resultan bastante indiferentes para mi gusto. También puedes comer cangrejos fritos ensartados en un pincho que te tomas con cáscara incluida. El marisco no esperéis comerlo crudo, porque los chinos tienen que cocinarlo todo (los del pescado crudo son los japos), así que todo lo hacen como a la brasa (en el ya citado hace tiempo “carburador”) y luego lo atiborran de pimentón y cilantro; para mí es una aberración, hace que todo sepa igual y no se disfruta en absoluto del sabor del marisco. En una ocasión fuimos a un sitio a comernos unas ostras y sí que nos las tomamos crudas y con limón, pero porque así lo pedimos y nosotros mismos tuvimos que ir a comprar el limón, ya que aquí en China no es nada común.

Sobre la cerveza hay que decir que debido a la fábrica es un producto mucho más común que en cualquier otro sitio. Un barril de 35 kilos, creo que era, cuesta unos 5,5€ y por todas partes hay puestos con sus barriles en medio de la calle vendiendo cerveza ya sea en jarra para tomar ahí mismo en un momento o en ¡bolsas de plástico!. La calle de la cerveza, donde está la fábrica, tiene innumerables restaurantes con terraza para comer marisco acompañado siempre de una cerveza. Es sorprendente como en una calle tan llamativa, llena de luces, con detalles como monumentos, bancos y papeleras con referencia a la cerveza, la única forma de tomarte una es en un restaurante, porque ¡no hay bares! Sería un sitio ideal para poner una buena calle repleta de garitos de noche, pero en cambio a la una de la noche ya no queda nada allí. La historia de la fábrica de Tsingtao es la siguiente: cuando los alemanes llegaron allí, como alemanes que eran, tenían que beber cerveza, así que se empezaron a hacer su cerveza según su receta, inaugurando la fábrica en 1903, que con el tiempo ha pasado a ser la cerveza número uno en China con una producción de cientos de miles de toneladas al año. Con la primera guerra mundial y la invasión, pasó a ser de dominio japonés y luego ya no seguí leyendo más carteles así que no sé como sigue. La visita está bastante bien, no sólo te cuentan la historia, sino que también se ve el proceso de embotellado y empaquetado [aquí pondré un vídeo] que impresiona bastante. A mitad y al final te dan sendas cervezas; el último bar de hecho es de acceso libre y tiene un ambiente genial.

Y hablando de la cerveza ahora toca hablar de la Fiesta de la Cerveza, que es a lo que hay que ir y que este año ha tocado del 11 al 26 de agosto. El recinto está lejos del centro, al Este al lado de la mejor playa que es la de Stoneman, tiene unas cuantas carpas llenas de mesas con bancos y un escenario, cada una de una cerveza, que aparte de la Tsingtao y la Snow todas son alemanas (Ambar aún no ha llegado), de hecho es como una Oktoberfest cutrecilla, además tiene atracciones que hacen la combinación ideal: te pones hasta arriba de birra y luego a la noria a echarlo todo desde lo más alto. En realidad parece que ahí se va más a comer que a beber, porque así como en Munich, o en Zaragoza, casi no se ve la superficie de las mesas de las jarras que hay, aquí sucede lo mismo pero por los platos de comida. Los espectáculos eran muy variados, pero sólo en una había tiroleses, que además cantaban cualquier tipo de canciones. Uno espera que esté plagado de extranjeros con ganas de marcha, pero la realidad es que apenas hay y el ambiente es completamente chino: la música sólo en chino, costumbres chinas como el constante “ganbei”, que implica tener que beber el vaso entero, y chinos descamisados todo piripis que suben al escenario y bailan tan a su manera. En cualquier caso, si uno quiere se lo puede pasar genial, disfrutando de lo amigables que son estos chinos, especialmente con nosotros, eso sí, para un extranjero un poco parado podría no ser tan divertido, ya que con tanto asiático se podría sentir algo aislado, solución: sentarse con unos chinos y dejarse llevar. En la parte II os cuento lo bien que me lo pasé yo. La cerveza que sirven, aparte de cara me parece a mí que no es muy fiable, por lo menos eso pensó mi estómago y el de unos cuantos del hostal.

Como información para visitantes voy a hablar de los dos hostales en los que estuve. Primero el YHA Qingdao Kaiyue; es bastante grande, y su zona de bar es maravillosa, merece la pena sólo por eso, las duchas es lo peor que tiene, ya que el agua caliente va fatal; en cuanto a la localización, no está cerca de nada, pero el taxi tampoco cuesta mucho (2-3€ a cualquier sitio) y los autobuses pasan con mucha frecuencia, y lo que sí que tiene cerca es el mercado de marisco que no hay que perderse. Segundo, el YHA Old Observatory, que está muy cerca del otro, pero un poco rebuscado; no tiene espacios comunes, así que me iba al bar del Kaiyue; debido a un problema con la reserva me pusieron en la peor habitación en el sótano con moteados verdes por la flora microscópica en las paredes y olor a humedad, las demás habitaciones estaban mejor, pero tampoco tenían armarios; mi cama, así como cualquier cama extra, era una litera a lo chino, es decir, sin colchón, aunque no se dormía tan mal. En cualquier caso, me cobraron sólo 3,5€, así que tampoco está tan mal, pero prefiero pagar los 4,5€ del otro y estar mejor.

 

miércoles 1 de agosto de 2007

Yiwu y Hangzhou

Shanghai, 01/08/07

Este fin de semana tocó excursión, concretamente a Yiwu y a Hangzhou. Si alguien quiere montar un negocio de lo que sea, que me lo diga, que yo me doy una vuelta por Yiwu y le compró lo que le haga falta a un precio insuperable, desde un botón hasta una sierra mecánica. Es un mercado mayorista colosal, 600.000m2 y miles de tiendas clasificadas por productos. Los precios, como digo, eran de risa, o de sonrisa al pensar en venderlos en España y llevarte un pellizco. ¿Piercings para el ombligo por 8 cént? Sí. ¿Una cerradura con su juego de llaves por 20 cént? También. Y así todo. En cualquier caso Carla y yo no compramos nada ya que no puedes comprar una simple pulsera, tiene que ser una caja. Sandra se quedó ahí tres días porque tenía que hacer negocios y sí que se llevó unas cuantas cosillas.

Como no pintábamos nada allí nos fuimos a Hangzhou, que es una de esas ciudades que consideran bonitas y que hay que ver. La gracia de la ciudad es el lago que tiene, todo precioso con islillas por en medio, puentecillos, vegetación… todo muy cuidado y de esos sitios que dices, “oooh, que bonito”. Aparte de eso sólo visitamos la reconstrucción de una pagoda con escaleras mecánicas, ascensor y todo completamente anacrónico, que resultaba realmente chocante. Realmente es todo un negocio, creo que en Zaragoza deberíamos hacer lo mismo y reconstruir cualquier casucha romana y ponerle un montón de monedas alrededor para que la gente se anime a lanzar una, porque aquí desde luego les resulta rentable. En el “space” pondré las fotos de los montones de monedas e incluso billetes que la gente había tirado en los cimientos de la pagoda, impresionante. Un par de anecdotillas, una que del calor que hacía acabamos bañándonos en una fuente, Carla completamente vestida y yo ahí en medio en calzones. Y otra que me recordó a hace cuatro años cuando camino de la playa se nos estropeó el remolque en medio de la nada. Bajo el sol infernal en medio de una zona semidespoblada decidimos ir a bañarnos al río enorme que tiene la ciudad y al ir a aparcar la bici, ¡pumba!, agujero y reventón. Ponte a andar con la ayuda de un bono-chino (concepto que ya he explicado en otras ocasiones) buscando un sitio que te la arreglen. Finalmente, después de una larga caminata y como un cangrejo por el sol, encontramos un sitio, me la arreglaron, nos tomamos un helado y nos cobraron la “barbaridad” de 30 cént, 10 por el helado y 20 por el reventón con el que estuvo unos 20 minutos. Por último decir que notamos algo raro en el ambiente de la ciudad, discotecas muy chulas, pero poca gente, y de la gente que había observamos repetidamente comportamientos un poco sospechoso entre algunos (y al decir algunos no incluyo a algunas), al margen de que a mí un filipino que daba miedo me tiró los trastos directamente.

viernes 20 de julio de 2007

Shanghai, 20/07/07

Mira que estoy trabajador ultimamente, ya os he subido los vídeos del circo, los que os dije que no debía haber grabado. No os pongo más cosas del circo porque no lo quiero destripar, pero desde luego que merece la pena, que estos chinos dando volteretas dan mucho de sí como os podéis imaginar.

-Trampolín
-Motos
-Karaoke Txin y yo, ayer se me olvidó poneros el enlace y ya que estamos hablando del circo aquí tenéis a los payasos.

Ya que estamos os aviso que, como habréis notado últimamente, no debéis esperar muchas novedades por aquí, que alguno se me queja, pero que la vida aquí una vez pasada la novedad y contadas las cosas raras que tienen estos chinos ya no tiene mucha más variedad y por lo tanto, aunque sí que cada día sea divertido o haga alguna cosa en particular, ya no hay cosas destacables que contar. Tendréis que esperaos seguramente hasta la próxima excursión (próximamente fiesta de la cerveza en Qingdao).

  

jueves 19 de julio de 2007

Shanghai, 19/07/07

Hoy como novedad tenemos precisamente cosas ya pasadas, porque lo nuevo es que ya he subido el material gráfico que tenía pendiente. Me he hecho uno de esos “space” del MSN y voy a poner a partir de ahora todas las fotillos allí que quedan muy organizadas y muy bonitas. Quizás el blog lo mueva algún día allí también, ya lo estudiaré. La dirección: http://lavueltaalmundoenxdias.spaces.live.com

Aparte también he subido vídeos con nuestro amigo youtube, los podéis encontrar siempre buscando en el youtube “gomecin” o "lavueltaalmundoenxdias”. En cualquier caso os pongo aquí los links de los nuevos (mira que os lo doy todo mascado):

-Torre Jimao I, las vistas “aéreas” de Shanghai.
-Torre Jimao II, el interior que tampoco desmerece.
-Torre Jimao III, y así se ve por fuera.
-Lucha callejera.
-Baile callejero.

De momento ya tenéis bastante y yo ya me he cansado por hoy. Próximamente pondré unos vídeos del circo, aunque no se lo digáis a nadie porque no se puede grabar dentro ;)

 

miércoles 18 de julio de 2007

Shanghai, 18/07/07

Hoy he vuelto a ir a la pelu, esta vez acompañado del Txin. Masajito súper guay, cabeza, nuca, hombros, espalda y brazos, lavados múltiples y todo muy bien. Pero resulta que, no sé a santo de qué, nos han empezado a poner unas cosas raras por la cabeza. Véanse estas fotos:





Cuando me he enterado de cuanto costaba la mierda esa enseguida he reaccionado y les he dicho que a cascarla con eso, que yo quería que me cortaran el pelo y punto. Resumiendo y para no aburrir, Txin sí que se lo ha hecho, pero a mí no del todo; la cosa es que a la hora de pagar él ha tenido que aflojar 120 euracos y yo me he quedado un ratito más, pongamos cerca de una hora, discutiéndoles que ni de broma les iba a pagar eso. Total, unas 3 horas y media en la pelu, menudo entretenimiento si no tienes nada que hacer, y 4€, pero bien sudados, con una sonrisa constante, eso sí,  pero es que no había forma de hacerles bajarse del burro y yo ya dije que a mí no me la vuelven a meter estos chinos, aunque seguro que lo volverán hacer, pero de momento intentemos que no sea así.

Por cierto, como información útil, si estás en China tocándote los coj… como yo, es decir, ni estudias ni trabajas, el visado es de tipo L, turista, y dura tres meses como mucho, pero luego lo puedes ampliar un mes más en dos ocasiones, o sea dos meses más, si quieres estar más tiempo tendrás que salir del país y hacerte un visado nuevo, porque pasado ese tiempo te dan la patada.

 

domingo 8 de julio de 2007

Shanghai, 08/07/07

1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo… 7 de julio San Fermín, a Shanghai hemos de ir… Sí, ayer celebramos los San Fermines como debe ser, bueno, tampoco es que hubiera toros corriendo entre los rascacielos, pero sí que los españoles organizaron una fiestecilla en un garito super cool a orillas del río con comida y bebida españolas y todos con el pañuelo y cinturón rojos. Faltó la alegría que da el ambiente callejero y la botella de agua rellena de calimocho, pero en un sitio tan fashion y a tanta distancia de casa la cosa no daba más de sí. A los camareros, que eran chinos, les tuvimos que enseñar la fórmula secreta del calimocho. Se hizo lo que se pudo y el quiso se lo pasó bien, pero de unas 200 personas, apenas una docena acabamos con la camiseta marcada por el vino como merecía la ocasión. Posteriormente semiasaltamos un autobús que intentamos usar como medio de transporte a modo de taxi, pero estos chinos no comprenden el espíritu de una docena de españoles borrachos con ganas de cachondeo y simplemente nos dio una vuelta por ahí.

 

lunes 2 de julio de 2007

Huangshan

Shanghai, 02/07/07

Y otra excursión, esta vez a Huangshan, la Montaña Amarilla. Nos fuimos un grupito de ocho personas de lo más internacional, España, México, Bélgica, Finlandia y China. Primero viernes noche “durmiendo” en el tren durante un trayecto de 11 horas que no sé por qué a la vuelta se convirtieron en 13; digo “durmiendo” porque en una cama que era más estrecha que lo que vaya a ser mi ataúd, no pude dormir ni tres horas. En cualquier caso eso ya lo sabíamos, como también que luego teníamos que coger un autobús hasta la montaña, que resultó que al final fueron dos, que evidentemente hubo que pagar, como también hubo que pagar 20€ para entrar a la montaña, realmente se trata de una cordillera, y 6,5€ por subir en el teleférico, en el cual nos torturaron e hicieron que nos crispáramos un poco haciéndonos pasar hambre en una cola en la que nos retuvieron durante tres horas. Recordarme que nunca más deje que un chino organice algo, porque esa fue la siguiente, fuimos al hotel Huangshan Shilin de cuatro estrellas, que se encargó de reservar una china, y voy a poner un punto y aparte para dedicarle un párrafo y poder cagarme a gusto.

Vaya mieeeerda, 20€ por barba en una habitación de ocho de 16m2, que sí que el vestíbulo era muy grande, había un piano y los precios del restaurante y las habitaciones iban acorde a las estrellas, pero la habitación… las literas se las habían hecho ellos después de verse un capítulo de bricomanía, el baño de metro y medio cuadrado no tenía ducha por lo que la manguera salía del grifo lo cual podía resultar incluso práctico porque podías solapar tiempos y ducharte a la vez que haces tus necesidades en el water. Al principio la reserva era de nueve por lo que habían puesto una cama extra en el medio que hacía que casi no cupiéramos todos de pie, cama que gracias a Dios no tuvo que usar nadie porque era plegable con somier hecho a base de dos tablones con inclinación hacia los extremos que hacían que en el medio se juntaran en pico hacia arriba. Cuando nos quejamos de los lujos del hotel de cuatro estrellas nos argumentaron que tenían la designación de cuatro estrellas para la suite y las habitaciones que no eran de clase económica como la nuestra; por lo menos de ahí conseguimos unas toallas, aunque de mano, y unos rollos de papel de culo que ni teníamos.

Lo que viene a ser la montaña muy bonita, pero si tienes la suerte de verla, porque eso parece una fábrica de nubes y lo más habitual cuando te asomas por un acantilado es ver un blanco puro que hace que te creas que estás en el cielo. Si en algún momento se despejaba por unos segundos podías oír a los chinos emocionados gritando. Lo otro que tiene es un montón de escalones, que si nos pareció mucho Nanjing, eso fue tontería, aquí subimos y bajamos no menos de 3000. Por la mañana nos levantamos a las 4:30 para ver el amanecer, y vimos lo que ya estaba escrito, un montón de niebla. Después de volver a dormir un rato más nos dedicamos a empezar el regreso con un tiempo un tanto adverso a base de lluvia y viento que hizo que sacáramos nuestro armamento ligero que consistía en unos chubasqueros de plástico de 25 céntimos que nos hacía aparentar una especie de equipo de descontaminación biológica. De algo sirvió, aunque no de mucho, porque calados acabamos igual.

Conclusión, a no ser que tu gimnasio sea más caro y te salga rentable gastarte 100€ para hacer ejercicio a lo tonto, no recomendaría ir y en cualquier caso no vayáis al citado hotel o si vais que sea con un bidón de gasolina para prenderle fuego de mi parte. No digo que las montañas no estén bien, son muy chinas y muy bonitas, pero la verdad es que no compensa, mejor miras por Internet las cuatro fotos que hay que ver de ellas, que son sólo cuatro porque es todo igual, y te ahorras el dinero, el esfuerzo y los abusos.

 

viernes 29 de junio de 2007

Nanjing y Suzhou

Shanghai, 29/06/07

Bueno, hoy finalmente toca Nanjing y Suzhou. La documentación gráfica la pondré más adelante, que tengo que mirar como lo hago.

El viaje lo hicimos en tren, que al parecer han debido cambiar hace no mucho, y desde luego cumple con las tres bes bueno, bonito, barato, porque el bicho va como a 230km/h, es muy nuevo y cómodo y para hacerte 500km con 10€ basta. Otra cosa buena fueron los hostales internacionales, por 4€ y 4,5€ la noche, y todo nuevo, limpio y con buenos detalles. Los pongo aquí para hacerles una referencia, que se la merecen, Suzhou: Min Han Tang Internacional Youth Hostel, Nanjing: Fuzimiao Internacional Youth Hostel. Tanto en un sitio como en otro optamos por alquilarnos una bici del hostal, por 1,5€ y 2€ al día respectivamente, la “cara” con suspensión y todo.

Suzhou nos lo hicimos bastante completo, la cosa va de jardines. Al parecer a los apoderados les debía gustar la botánica, porque la ciudad tiene unos cuantos de esos jardines chinos que consisten en un estanque, casetas desperdigadas así muy chinas con su mesa y sus sillas con nombres del estilo “ la sala del susurro de la lluvia” y esas cosas de chinos, piedras, caminitos y evidentemente vegetación, alguna zona de bonsáis de hasta 800 añazos, lotos por ahí flotando, bambú… Mirar, no sé si meteros 10 fotos o 100, y como no quiero cansaros en principio optaré por lo primero mientras no me digáis lo contrario. En cualquier caso son realmente bonitos, cargadísimos de detalles. Eso sí, cada uno que entras puñalito que te meten, y claro, si visitas unos cuantos, a lo tonto aún te dejas un dinero, aunque hay una especie de pases para poder entrar en todos, que nosotros desconocíamos. El precio de la entrada es directamente proporcional a lo interesante que sea, es decir, si algún día os da por ir, mi consejo es que visitéis los cuatro más caros y os olvidéis del resto que es más de lo mismo, pero peor. Los mejores el Humble Administrator’s Garden, el ejemplo por antonomasia de jardín chino, Tiger Hill, un jardín más a lo grande, no tan detallista y con una torre (págoda) de estas que calcularon mal y se les torció como la de Pisa, Lingerin Garden, estilo como el primero pero algo más pequeño, aunque con la gracia añadida de música en vivo con instrumentos e indumentaria tradicionales.

A Nanjing llegamos un poco tarde por tema de trenes y lo primero fue buscar el hostal. Total, que nada más salir de la estación le preguntamos a uno y bingo, bono-chino (bono-chino: dícese de todo asiático que temporalmente entrega todo su esfuerzo con entusiasmo para el servicio y ocio de un occidental). Así que aunque en principio no nos fiábamos, porque aquí se lleva mucho lo de por el interés te quiero Andrés, resultó que fue el puro ejemplo de la definición anterior. Se encarga de preguntar a otros chinos, llama a su novia para pedirle ayuda unas tres veces, le hacemos ir hasta el metro dando un paseo de tres cuartos de hora por ver algo en vez de coger el que teníamos al lado, en el metro recluta a otra china que al salir también nos acompaña en busca del hostal perdido, después de una pateada y preguntar a una decena de personas lo encontramos, donde la china ya se va a hacer su vida, y para colmo, después de esperar a que nos instalemos y dar un paseo por la zona, nos invita a cenar, eso sí, una sopa con tofu, hígado y sangre de pato que no es lo que estamos acostumbrados en nuestra dieta mediterránea precisamente. Así que bien, bien. Al día siguiente con la bici de aquí para allá, primero fuimos al mercadillo de Fuzimiao, impresionante no lo voy a describir con palabras, aquí tenéis el vídeo, pero hay que vivirlo. Luego al pedazo de parque Yuhuatai Cementery of Martirs con monumentos del tipo a la libertad, a los mártires y tal, pero a lo grande. Lo otro que vimos, aunque hay muchísimo más que ver por esa zona, fue el Mausoleo de Dr. Sun Yat-Sen’s, un político que fue líder de una revolución a principios del siglo pasado y que cuando murió no tuvieron mejor idea que poner su cripta en una montaña para tener que subir 390 escalones. Casi me atrevería a decir que no merecen la pena esos 8€, a no ser que tengas especial interés en hacer ejercicio. Desgraciadamente no pudimos ver lo de la masacre de las 300.000 personas porque están remodelándolo y no lo abren hasta octubre o así.

En total nos hicimos unos 50km en bici y nos subimos unos 1200 escalones, así que quedan compensados los días primeros con Edu de sofá y consola.

 

martes 26 de junio de 2007

Shanghai, 26/06/07

Pues hoy tampoco toca hablar de Nanjing y Suzhou, porque el día de ayer también fue fino. Me llama Xu Hai para irme a cenar con él, su amigo del otro día y otros tres más, le digo que no me apetece, pero al final, como no sé decir que no, voy. Cena en habitación VIP de restaurante de lujo, todo con mucho nivel. Ya ves que cachondo es el destino, hay estaba un joven españolito, casi sin saber como había llegado hasta allí, cenando con cinco chinos de la edad de mi padre y echándonos unas risas. Entre otras muchas cosas probé algo que me encantó, es un bicho que según me han dicho sólo está en el mar de China y sabe como las ostras pero es más grande, he aquí una foto, aunque no se aprecia nada.

La dolorosa fueron 150 euracos, que evidentemente no pagué, y aunque entre seis no parece mucho, aquí en China es difícil conseguir gastarse eso comiendo. Me preguntaron si me gustaba el vino blanco y pidieron una botella, resulta que aquí no tienen el mismo concepto sobre vinos, porque se trataba de un licor de 52º. Pues nada, venga a brindar con uno, con otro, todos muy amables conmigo en plan bienvenido a Shanghai y tal y que si por uno o por otro ahí tuve que estar manteniendo el tipo con los chupitazos. Uno me hizo especialmente la pelota (mamá, papá, ¿os importaría tener una nuera china?) y a base de tanto brindar conmigo para ganarse mi favor acabó todo borracho un rato más tarde.

Posteriormente nos fuimos al karaoke especial donde estuvimos el viernes y un par de botellas de Chivas cortesía del amigo. La verdad es que Xu Hai no me contó que fuéramos a ir allí, me la jugó un poco, porque os cuento como es el karaoke especial, es como cualquier otro, tipo hotel colosal con habitaciones con tus sofás y tu tele de tropecientas pulgadas, pero más oscuro, y como aliciente, por si quieres tener coro al cantar, te acompañan unas lindas chinas que eliges tipo rueda de reconocimiento. Me parece un poco feo esa especie de mercado de carne, pero la verdad es que son bastante simpáticas y en principio sólo están para hacer compañía.

 

domingo 24 de junio de 2007

Shanghai, 24/06/07

¡Qué calorina! Es completamente inhumano, nunca había experimentado algo igual. Sólo estábamos a 30 grados y ni siquiera brillaba el sol, pero al salir a la calle era como entrar en el infierno, todo el mundo abanicándose con papeles y sudando. Por mucho que estuvieras quieto sin hacer nada notabas como se te mojaba la espalda, la cara, la nuca… Aquí cuando te bebes una cerveza fría descubres como inevitablemente dejas un charco del volumen de una cuchara sopera donde la apoyas por la tremenda condensación de la humedad en el frío cristal. Ayer daba la impresión de que los cuerpos de las personas en vez de sudar actuaban como una botella fría y simplemente es que se condensaba la humedad en nosotros, porque desde luego era algo bestial.

Otra cosa bestial fue el día que tuve ayer, después de dormir una hora y sin pasar por casa estuve haciendo una cata de cervezas con mi amigo mexicano César, en la cual quedó constatado que Budweiser deja que desear y Tiger y Carlsberg son bastante aceptables. Ya a la noche me llamó nuestro amigo Xu Hai para que me uniera con él y dos amigos suyos en un garito un poco especial. Insistió y al final accedí y fui, y vaya situación, sólo diré que estos chinos están mal y que a veces no tienen talento alguno, unos inconscientes. Pasé la situación muy airosamente, pero desde luego no todos los días ves cosas así.

Ya sé que aun tengo que contar lo de Nanjing y Suzhou, pero otro rato.

 

viernes 22 de junio de 2007

Shanghai, 22/06/07

¡Aaaaaargh! ¡Malditos mosquitos! ¡Vaya noche!, no sabía qué rascarme, el pie, el brazo, el dedo, ...por todos lados, ¡hasta 12 picotazos de un calibre del 15! Aquí los mosquitos te pican por deporte, no por supervivencia, seguro que esos seres de inteligencia superior a la de muchos humanos se apuestan cual da más picotazos en una noche, porque ha pasado a ser ensañamiento con alevosía y nocturnidad. De los tres que me cargué a lo largo de la noche, creo que sólo había cuatro en total, sólo uno dejó restos de mi sangre, así que quiere decir que efectivamente sólo te pican por diversión.

Hablando ya de viajes, que es a lo que hemos venido, ya se ha ido nuestra querida y fugaz visita Edu, así que ahora que ya tengo tiempo, a ver si actualizamos un poquito esto y os cuento el turismo que hemos hecho por estas tierras orientales. Lo dejaré para mañana, pero ya os adelanto que visitamos Nanjing, antigua capital del país donde los japoneses llevaron acabo una matanza de 300.000 chinos, y Suzhou, una ciudad muy famosa por sus antiguos y cuidados jardines.

 

sábado 16 de junio de 2007

Shanghai, 16/06/07

El otro día fuimos al mercado de las falsificaciones y bueno, es como el Gran Bazar de Estambul pero en moderno. Está en un subterráneo, en una parada de metro, y es grande de narices, aunque realmente no sé cuánto porque estuvimos sólo tres horas y no nos dio ni para ver más de 20 tiendas. La diversión para los que les guste el regateo y las compras está garantizada, si ya me lo pasé bien en Turquía, aquí con los chinos y lo que les gusta vender, no podía ser menos, y desde luego no me defraudó. Ni pensaba comprar nada en concreto y al final me llevé tres pares de gafas por 8€ (Venao, nos hemos acordado de ti), unos vaqueros “Armani” por 10€, una camisa china, que me queda curiosa, por 5€ y un par de cosillas más. Edu se llevó unas “Puma” por 9€ y la equipación con pantalón de Francia y del Milán por 12€ las dos.

Hablando de otras cosas, hoy nos hemos subido a la torre Jimao, 88 plantas de nada, 420m, la cuarta del mundo de momento, porque detrás ya están haciendo una mayor . Os pongo las fotillos que dicen más que mis palabras.

La torre Jimao.
Los botones de uno de los ascensores
La recepción del hotel desde la planta 88

Vista de Shanghai de noche desde la torre Jimao
 

lunes 11 de junio de 2007

Shanghai, 11/06/07

Hola soy edu feliz navidad! Toy aquí con el Txin y el Gómez en China town yuju!Estoy muy contento de estar aquí por la oportunidad de conocer Shanghai, la cultura china y también por estar viviendo dos semanas con mis colegas y así pasar mucho tiempo con ellos, que este año les he echado mucho de menos.

Hay cosas que te impresionan por lo positivo y otras por lo negativo, lo positivo lo admiras y disfrutas de ello, como el tren bala o los magníficos e iluminados rascacielos. Pero por otro lado están los infinitos chiringuitos por la calle en pésimas condiciones de higiene y de todo y me da pena pensar que toda esa gente se pasa la vida de esa forma, aunque el Gómez dice que no sufren porque es un estilo de vida que todos tienen y siempre ha sido así.

Ya me he peleado con los palillos, he comido arroz, tallarines, pinchos morunos al carburador, los cangrejos rojos o camarones chinos, pescado, etc. Ayer nos hicimos un masaje de pies, toda una gozada, una horita, que sólo le faltó decir: Y ahora levántate y anda! Estuvimos un día en un karaoke en plan hotel con habitaciones para ir con los amigos, muy freaky pero muy divertido. Hemos ido a un par de discotecas bastante chulas, hemos paseado por el bund, he visto el río Huanpu o algo así, fuimos a una clase de street jazz, bueno como funky, en el gimnasio de Nieves, una amiga del txin, etc, hemos jugao a la wii, hemos jugao a la wii y un poquito más a la wii..jeje…a ver si la escondemos…

En resumen, estos primeros días han sido más de diversión y de disfrutar de estar los 3 juntos. Espero que conforme pasan los días vayamos aprovechando más el tiempo y para ello hemos diseñado un planning día por día. Tenemos muchas cosas planeadas pero para enteraros de lo que hacemos, tendréis que seguir suscritos a este interesante diario…

Un saludo y un abrazo de edu cudeiro (seguiremos informando)

 

jueves 7 de junio de 2007

Shanghai, 07/06/07

Ayer nos echamos a las cinco y ahora son las nueve de la mañana, pero ¿por qué hoy es el día que antes me he levantado y ni si quiera me ha dolido...? ¡Porque viene Edu! Agárrate mi querido blog, que va a ser como un soplo de aire fresco, y no porque venga volando desde Rusia, que es el caso.

Por otra parte, ayer salí solo con una chinita que conocí la primera semana con la que tenía alguna esperanza, y ahora la esperanza que tengo es que le atropelle un autobús, ¡qué tía más toooonta! No voy a comentar la jugada en detalle, pedazo de morbosos, pero teniéndola sentada en mi cama sólo quería que se largara. Así que imaginad cómo acabé de ella, ¡hasta las narices!

 

miércoles 6 de junio de 2007

Shanghai, 06/06/07

¡Qué gracia estos chinos! Ayer vi una cosa curiosa, pero que desde luego me parece una buenísima idea. Yendo por la calle con nuestro amigo Xu Hai vimos entorno a 30 personas, bailando en una explanada lo que venía siendo un “agarrao”. Y es que según me contó, se reúnen unos cuantos vecinos de mediana edad, ponen musiquita lenta y a bailar con la vecina a ver si me la ligo. Desde luego es buena idea, ahí estaban dando vueltecillas más contentos que nadie, y claro, es que esos en la disco ya no pegan, así que alguna solución tenían que inventar para sus ansias de ligoteo acumuladas. Desgraciadamente no tenía la cámara, así que hoy no hay vídeo. :(

Ya sé que cada vez escribo menos, de hecho cada vez lo haré menos a menudo aún, porque aquí pretendo contar sólo las curiosidades de Shanghai y de China en general, no tanto mi vida, y como es lógico, cada vez habrá menos cosas nuevas que nos puedan sorprender. Podría contaros, por ejemplo, que el viernes nos fuimos a patinar sobre hielo a la pista que tenemos en el centro comercial al lado de casa, que luego nos pusimos hasta arriba en un buffet de carne por 4€, que después nos dimos un súper masaje de una hora larga por 3,5€ y por la noche la montamos hasta las 7 o las 8 de la mañana y algunos acabaron a manguerazo limpio, pero eso son gajes del oficio (el sufrido oficio de ser un joven turista con ganas de fiesta), que considero que no son de interés general. En octubre más o menos, dejaré Shanghai y empezaré propiamente a viajar, aunque no tendré ordenador, con lo cual las actualizaciones supongo que vendrán en paquetes gordos y dispersos, pero serán más interesantes. De todas formas, si os suscribís aquí creo que os avisan cuando añado algo y así no tenéis que entrar para comprobar si hoy me ha dado el punto escritor o no.

En cualquier caso aún quedan cosas que contar de aquí, que estos chinos son muy raros. Prometo, por ejemplo, hacer un informe sobre su arquitectura, pero de momento estoy recopilando información gráfica.

Por cierto, así como Madrid significa Madrid, hoy me he enterado que Shanghai no simplemente Shanghai, sino que significa “mar alto”, y es que en este país todo se compone a base de unir palabritas y si pueden ser cosas abstractas o místicas mejor. Si echáis un vistazo al diccionario, resulta gracioso como está repleto de palabras como 来犯:“invadir nuestro territorio”,豪门: “familia rica y poderosa”, y tantas otras sobre fuerza, negocios, lealtad, honor y cosas de esas. Supongo que no veréis los caracteres chinos que he puesto y que me ha costado cinco minutos escribir, pero da igual. Lo curioso es que muchos verbos van con un adverbio o algún otro complemento de mochila y los nombres con un adjetivo o similar, ejemplos: “atarearse improductivamente” o “ciudadano sumiso”. Desde luego se nota que han ido completamente paralelos a la cultura occidental, porque suele ser difícil encontrar una traducción exacta, no es como pasar del inglés al español que “to eat” es “comer” y no hay vuelta de hoja, aquí seguro que tendrán alguna palabra que signifique concretamente “comer alegremente” o alguna tontería así, que luego la traduces al cristiano y claro, queda un poco absurdo. Vamos, que hacer un traductor automático de chino a cualquier otro idioma no debe ser tarea fácil.

 

jueves 31 de mayo de 2007

Shanghai, 31/05/07

Para que no os quedéis fríos aquí os dejo un vídeo de esas cosas que sólo pueden ser de los chinos.

 

domingo 27 de mayo de 2007

Shanghai, 27/05/07

¡Vaya fiesta! Sólo a un norteamericano se le ocurre mezclar alcohol y patinaje en una fiesta. Como lo leéis, un tío coge y para celebrar su cumpleaños alquila una pista de patinaje, compra un paquetón de bebida, contrata a cuatro chinos, reparte flyers, que corra la bola y a montarla. Por 10 euros barra libre y a patinar con una cerveza en la mano si te apetece. Desde luego se podría decir que eso no era China, todo americanos, canadienses y unos cuantos hispanos, muchos vestidos de años sesenta que era el protocolo, aunque desgraciadamente no lo sabíamos, con sus camisas psicodélicas, pelucas afro y los patines, ¡qué imagen! Desgraciadamente, no vais a ver esa imagen, porque ¡me dejé la cámara! Cuando llegué me cagué en todo por no haberla cogido, ya intentaré rebuscar por Internet a ver si cuelgan alguna. Otro punto fue que al terminar la fiesta te podías llevar toda la birra que había sobrado, ya ves tú a la gente saliendo del lugar cargando cajas como mulas. Sorprendentemente, aunque se vieron innumerables caídas, no hizo falta ninguna ambulancia. Yo por mi parte me llevé de recuerdo una hermosa rozadura en carne viva en el dedo gordo por llevar unos patines demasiado pequeños y un moratón en la cadera del lechón que me metí justo al final.

 

sábado 26 de mayo de 2007

Shanghai, 26/05/07

Venga, vamos a sumarnos un par de puntos más de experiencia. Ayer fuimos Txin y yo al Parque de la Gente, Renmin Park, donde pudimos tomar algo en un sitio chulo, chulo, el Barbarrosa, plantado en medio de un estanque con nenúfares y todo decorado al detalle. La verdad es que yendo a sitios así no diferencias entre Europa y China en lo que a precios se refiere.

Después de que se fuera Txin, yo me quedé para buscar la inspiración en ese remanso de paz y poder escribiros algo profundo, que me parece que como no os hable de la fosa de las Marianas va a ser difícil. Fue entonces cuando se dirigieron a mí una china y un par de chinos con los que acabé sentado en el césped improvisando unas clases de chino. Era curioso que no eran los primeros que espontáneamente me hablaron, antes con el Txin ya lo habían hecho un par de grupos de chinitas, y eso ya me hacía sospechar que algo querrían. La cosa es que después de un rato de charla, risillas e intentos de que yo dijera algo en chino nos fuimos a tomar un té. Y aquí viene un punto de experiencia porque fuimos a una casa de té en plan educativa, que te explicaban con todo detalle la forma tradicional de tomarse el té, que si primero un té que no te bebes para limpiar la taza, que si mira como lo sirvo, que si te lo tienes que tomar en tres sorbos, que si pones los dedos así significa tal, que si te tienes que restregar el vaso por la cara y ponértelo en el ojo... Estábamos en una sala privada, con la camarera delante nuestro explicándonos todo y preparándolo, con todos sus bártulos, unos diez botes diferentes de té y nos enseña unas fotos de unos que cultivaban té en la conchinchina, de cómo lo traían en burra..., y aquí viene el segundo punto de experiencia, yo me estaba diciendo que toda esa parafernalia tenía truco, porque menudo ritual, así que pedí la carta de precios y vi que me la iban a meter doblada y del revés. Como la cosa merecía la pena me dejé engañar un poco y probamos un par de tés, la china me insistía en que si era muy guapo, que este té te hacía más guapo aún, que tenía mucha suerte de poder estar ahí y que aprovechara para probar más tés..., vamos olía eso al timo de la estampita que tiraba pa’ atrás. Al final desde luego no accedí a tomarme un tercero, pero la china se pilló una cajita de té, que con mucha fe me preguntó si se la regalaba, con una respuesta en forma de carcajada por mi parte, porque la dolorosa fueron unos ¡¡85€!! Evidentemente no les tocó el gordo, véase extranjero forrado que está gordo de lo bien que come y se ofrece a invitar, y me limité a pagar mi parte, unos 12€, que realmente ya es un huevo; pero algo habrá que pagar por los puntos de experiencia. Lo que me fastidió es que no me dejaran hacer fotos :(

Para terminar os pongo un vídeo de mi vuelta a casa.

Por cierto, tengo que mencionar que nuestro amigo Edu se unirá a esta aventurilla del 6 al 21 de junio, lo cual me congratula bastante y espero pueda servir de referente para otros posibles visitantes.

¡Ah, ya he cumplido un mes aquí!