Serachour 05/11/07
Serachour es un pueblo
perdido en las
montañas de Nepal donde la gente no tiene ningún vehículo porque tampoco tendrían adonde ir ya que no llega la carretera, además encontrarlo también es difícil porque
no sale en los
mapas. Ya hablaré más tarde del hueco entre Hongkong y este lugar, pero ahora me quiero concentrar en este
entrañable paraje que tiene tela.
Por dónde empezar… es difícil, porque se podría decir tanto… mi diario esta que hecha humo, porque cada día me doy cuenta de algo nuevo.
Primero, el otro día hablé del tráfico y quiero añadir algo. Para venir hasta Serachour tuve suerte porque me tocó un
autobús con el aire a tope y hasta almohada de pura lana, es decir, en el
techo, cosa nada nueva, y como compañera de viaje una
cabra que cada vez que frenaban me pisoteaba la pierna. Se me olvidó recalcar lo geniales que son para llegar a duplicar la
capacidad de cualquier vehículo, en un coche normal pueden ir tranquilamente incluso 10, y en un jeep de 11 fácilmente 21 y más, por no hablar de los buses que eso ya requiere estudios avanzados de ingeniería.
Esto es muy curioso, realmente tengo suerte de que la casa en la que estoy es muy
moderna, tiene sólo unos 5 años y eso se nota, porque las demás suelen ser más incómodas, sobre todo si mides más de 1,70, porque tienes que andar
agachando la cabeza y yo o me siento o no aguanto más de cinco minutos, con la cabeza tan dura que tengo un día les voy a fastidiar la casa de los
cabezazos que le pego. Tampoco aguanto más de cinco minutos cuando se ponen a
cocinar, y no porque huela mal la comida, sino por el
humo, porque como podéis ver en las fotos del
space la cocina y el dormitorio suele ser uno y encima como cocinan con
leña y como mucho tienen una pequeña chimenea lateral que apenas hace su función, pues el humo es insufrible; por ello también todo dentro de la casa está negro, techo, paredes y vamos, que todo está hecho un asco, no es un sitio apto para maniáticos de la limpieza. Afortunadamente el clima es bastante suave, porque
no existe ni una sola
ventana de cristal, en su lugar se usan barrotes y contraventanas. Las casas son de
piedra, que no me parece poco, porque en otros sitios de Nepal he visto como las hacían sólo con cañas y barro, que como llueva mucho… El
suelo siempre es de
barro, así como “el fogón” que nace directamente del suelo en una sola pieza, aunque como digo soy afortunado porque en mi casa tenemos habitaciones,
techo de
chapa a más de dos metros de altura y hasta una
lona de plástico en el suelo, aunque está un poco destrozadilla; la cocina en cambio es como todas y no goza de ninguna de esas comodidades.
No me he
afeitado desde que he venido por dos razones, una, no necesito ligar, sería algo complicado aquí, y dos, porque no me he visto en el
espejo más que una vez cuando bajé a la ciudad. No me he podido ver en el espejo porque en el
baño no hay, de hecho es que ni si quiera hay baño, así que difícil. Lo que si que hay por supuesto es un
retrete, que es a la turca, ya sabéis, de agujero en el suelo, que está siempre en una
caseta un poco apartada de la casa en la que no quepo erguido y a la que gracias a mis conocimientos he instalado
luz. Con respecto a la
cadena del váter consiste en un
cubo con una
jarra. Y sobre el
papel higiénico os lo voy a explicar así: al llegar todos los niños
registraron todas mis pertenencias como si fuera un control de drogas de la guardia civil y uno al ver el papel de culo me preguntó, haciendo un gesto de enrollárselo por la espinilla, que ¡cómo se ponía eso!, como si se tratara de una prenda. En el váter no hay cadena porque no llega el agua corriente, pero es que tampoco llega a la cocina, ni al
lavabo, que consiste en un
bidón con grifo en el jardín, ni al baño que no existe, así que quizás os preguntéis que ¿cómo te duchas pues? Pues precisamente la
ducha es muy grande, tanto que pueden ducharse varios a la vez y hasta puede haber gente
lavando la ropa, porque es en la
fuente del pueblo. Es curioso que un búfalo cuyo establo está pegado a la fuente se te pueda comer el jabón, o que puedas conversar con la gente mientras te bañas. Resulta algo
incómodo tener que frotarse según que partes mientras te están mirando, aunque lleves los calzones puestos, pero ya me he acostumbrado; lo que si que me fastidia es que cada dos por tres viene gente con cántaros o alguien está lavando y te
acaparan el grifo todo el rato.
Esto será todo lo
rudimentario que quieras, pero ¿a caso produces tú
biogás en tu casa?, pues aquí es lo normal, tienen un depósito hecho en el suelo y le meten los deshechos del váter y los truños del búfalo y que manejan directamente con las manos sin ningún pudor y ala ya tienes gas gratis. El
búfalo es un animal de compañía indispensable en cada casa, porque es de donde obtienen la
leche, para su consumo y para vender, eso sí, el búfalo no se come, tener una
cabra es opcional, su leche no se consume pero sí se pueden comer.
Hablando de comer cabra, tuve la suerte de estar para la fiesta más importante de Nepal, el
Dashain, todas las familias
sacrifican una cabra que por supuesto luego se comerán, y se ponen los
“tikas”, cosa que se puede ver el las fotos y que si alguien quiere saber más que me pregunte porque tiene muchos detalles. El
menú aquí no es muy original, todos los días se come lo mismo,
“daalbhat”, que consiste en arroz y una especie como de lentejas que aún no se que son, aunque a veces también se acompaña con otras verduras o si tienes suerte un poco de cabra, que suelen ser cuatro trozos, bastante duros y mayormente hueso. En cualquier caso tengo suerte de que
me gusta bastante el que preparan en mi casa, aunque si lo tomas en cualquier sitio suele ser picante y ese sí que no me hace nada de gracia. Ni mencionar que no hay mejores
cubiertos que las manos…
Mi
día a día es como sigue: me levanto a las 6:30 y me tomo el primer
té de la jornada, me voy a dar mis
clases de electricidad a los críos a las 7h y cuando vuelvo hacia las 9h toca ya el daalbhat. Hasta que vuelvo a dar clase a los menos críos a las 17h me dedico a recorrer el pueblo de casa en casa
arreglándoles sus maravillosas instalaciones eléctricas, que son todo un espectáculo, me suelen pagar con un té, y además justo antes de clase me tomo otro en casa. Cuando termino, intento cenar el
daalbhat nuestro de cada noche antes de la clase de las 19h, que es con diferencia la mejor porque ya son jovenzanos de hasta 21 años y hay cachondeo, podemos hacer más experimentos, entienden las cosas y es ameno. Antes de irme a dormir que no es muy tarde, porque aquí comprenderéis que no hay mucha
vida nocturna, nos solemos reunir un par de mozos y yo en mi habitación y nos echamos unas risas. La primera noche que nos
reunimos fue para “beber”, y no veáis que situación, con gente de 21 comprando dos cervezas (éramos tres, aunque yo tenía una petaca con ron que aún me queda), como si estuviéramos traficando con armas, todo en plan
a escondidas, parecíamos quinceañeros.
Al principio sobre todo, me pasaba el día
rodeado de críos, pero desde que empecé las
chapucillas por el pueblo, mayormente siempre voy con uno que he convertido en mi
predilecto, mi pequeño saltamontes, y que tengo la esperanza de que pueda ganarse el pan como
electricista. Se trata de Anil, un niño de 12 años que es el más aventajado en mi clase, más que los de 21, aunque no es tampoco un prodigio, pero me ayuda bastante en las chapuzas y sobre todo por la mañana porque me hace de
traductor con los críos que no hablan inglés. Aquí se gana generalmente menos de
2€ al día, pero la familia de éste no llega a los 15€ al mes, así que si sale adelante gracias a mí me sentiré muy muy feliz. No dejo de hablarle de cómo hacer las cosas, de cómo debe actuar si se hace profesional… y está aprendiendo realmente mucho y práctico. Le he
regalado mi más preciada
herramienta que ha sabido valorar.
Es muy gracioso cuando te
preguntan algunas cosas. Una pregunta por defecto es cuánto cuesta cualquier cosa, si estoy casado, cuántos miembros sois en tu familia, porque aquí lo normal es quedarse con los padres después de casarse, por lo que suelen tener a los abuelos en casa, pero no me refiero a eso si no a cosillas como, “¿qué coméis todos los días?”, como si no se pudiera tener un menú un poco más variado, “¡¿no coméis
arroz a diario?!”, o “¿en serio que no cocináis con
leña en la cocina?”, casi pensando que les estoy engañando cuando les hablo de que lo normal es con electricidad, “Has hecho tú tu
cámara?”, como si fuera cuestión de un rato y por ser ingeniero todo se convirtiera en extra fácil, “¿en tu país usáis
palillos para comer o el qué?”, considerando que los palillos es el último grito en comparación con las manos, “¿el
inglés es lengua oficial en España?”y alguna que otra más.
Evidentemente esto sale bastante
barato, les di 35€ a la familia con la que estoy por los 20 días que me quedo aquí, aparte de algunas cosillas que les he comprado para la casa. De hecho el dinero que me he
gastado, ha sido casi todo en
material para las clases y reparaciones, cosas para algunas
personas y para mí cuando bajé a la ciudad me permití el
lujo de comprarme unos bizcochos, Oreo y Frosties, que disfruté durante unos días como un señor, lo cual no llegó a 3€, mientras en material y compras para otros se fueron unos 80€. De todas formas cualquier cosa sale bastante barata, el otro día me compré un mechero con linterna y tres velas por 25 céntimos; en la ciudad, Pokhara, la última vez me costó
1€ dormir en habitación compartida con un japonés muy majo y alquilar la
bici un día
0,5€. El dinero aquí adquiere otra
dimensión, es otra escala, porque con 5c puedes comprar distintas cosas, y en España ni te agachas a por ellos, mientras que aquí tienen un
apreciable valor, hablar de 1€ es algo ya interesante y si pagas algo con un billete de 1000 rupias (10€ aprox.) se les ponen los ojos como platos y la reacción es de “¿Ande vas?, apoderado. Espera que voy a buscar cambio”, desde luego en muchos sitios no puedes pagar con eso.
Como podréis suponer, la gente no viste a la
moda, porque suelen tener un par de camisetas nada más. Los niños llevan la misma
ropa casi todos los días, la cual está evidentemente sucia y bastante rota, pero lo peor son las
chancletas. Aquí todo el mundo usa chancletas de plástico como calzado habitual, pero como no son gratis, no las renuevan muy a menudo y puedes ver de todo, desde alguno llevando cinco tallas mas, otros con el talón que ya toca el suelo de lo desgastada que está la suela, remiendos hechos de mala manera o lo más común, que tengan partida la parte de delante.
Esto es sólo una parte, lo más general de cómo es esto, el resto que tengo en el diario son cosas más personales, que algunas de ellas no dejan de ser curiosas, pero es que si no no acabo, cuando vuelva con gusto leeré parte del diario a quién lo desee.